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La Ertzaintza continúa la investigación y no se descarta que el autor del crimen sea un conocido
Jorge Napal - Sábado, 13 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Una mujer charla con un agente que custodia el portal en el que vivía la anciana. (javier etxezarreta/efe)
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Donostia. La violencia utilizada para acabar con la vida de Rogelia Chivite ha sorprendido a los propios agentes. El cadáver de la anciana de 93 años, localizado en la noche del miércoles en su domicilio de Donostia, presentaba varios cortes en el cuello producidos por arma blanca, además de una puñalada en el abdomen. El ensañamiento del presunto ladrón no acabó ahí ya que la víctima, según ha podido saber este periódico, fue hallada con los ojos amoratados y la nariz prácticamente hundida, "como si le hubiera desaparecido".
Las investigaciones para tratar de esclarecer la muerte de Rogelia continúan. Por el momento, los agentes han descartado que la cerradura de la vivienda fuera forzada. Los agentes buscan al autor de la acción criminal y no se ha practicado ninguna detención, según informó ayer el Departamento vasco de Interior.
Entretanto, lo que parece claro es que el robo es la hipótesis que más fuerza cobra, según las pruebas recabadas en el escenario del crimen. Fuentes cercanas al caso indican que los agentes desplazados encontraron la vivienda de la víctima muy desordenada, con todos los cajones revueltos, en lo que parece una alocada búsqueda de enseres de valor.
Tras un recuento de las pertenencias de la víctima, al parecer, podrían haber desaparecido algunas joyas. El cadáver fue localizado por la cuidadora. La empleada se había tomado unas horas de asueto antes de acompañar a Rogelia durante la noche, como acostumbraba a hacer, cuando volvió a casa y encontró el cadáver.
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