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jon mujika - Domingo, 14 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Inmaculada Legarreta en las escalinatas del palacio Yhon, donde dicen que vivió Iriondo. (Pablo Viñas)
Vista:
bilbao. La Peña Athletic del Casco Viejo es toda una institución. No en vano ocupa el tercer puesto en el ranking de antigüedad en el escalafón de peñas rojiblancas -fue fundada un 7 de marzo de 1973...- y se diría que el primero en el corazón de muchos athleticólogos. Desde hace dos años es presidida por una mujer por primera vez en su historia: Inmaculada Legarreta. Hay un porqué más allá de su pasión rojiblanca: es nieta de los fundadores del legendario hotel Arana del Casco Viejo e hija de José Legarreta, futbolista del Athletic durante toda la década de los años veinte.
Así, cualquiera: San Mamés debió de ser su segunda cuna...
No crea. A mi padre no le gustaba nada que fuéramos a San Mamés. Yo todavía me emociono cuando veo una imagen suya. Hay una foto suya justo detrás del león colocado en el antepalco de San Mamés que... Pero él pensaba que no era un sitio para señoritas, que se decían barbaridades y cosas feas.
¡Cuántas habrá escuchado desde entonces!
Alguna que otra, sí. Pero no crea que demasiadas. San Mamés es un campo ejemplar. No por nada, los rivales reconocen que es un placer jugar aquí. Además, en San Mamés siempre se han visto mujeres.
¡Y cuántas, siendo mujer, por haber llegado a esa presidencia!
Alguna que otra, al principio. Pero nada que ofenda. En mis compañeros de junta, y aun siendo la única mujer, solo encuentro apoyo.
¿Por qué aspiró al cargo?
Llevo el Athletic en mis venas. Yo acostumbro a decir que tengo sangre roja y blanca y el alcalde Azkuna me pidió, en cierta ocasión, un poquito de transfusión.
Anda el club revuelto como cama a medio hacer...
Ya, y no me gusta nada eso. Yo soy de las que prefiero que no se hable más de estas cuestiones que no benefician en nada: solo perjudican.
Su opinión será, supongo, materia reservada...
Asuntos feos. Pero dos triunfos seguidos lo tapan todo. El fútbol es así.
Habrá reído y habrá llorado con el Athletic...
¡Claro! Me acuerdo de los triunfos de los años ochenta y también de esos dos años recientes donde las pasamos canutas.
¿Vio la huella del descenso?
No, tanto no. Yo sabía que no íbamos a bajar.
¡Dígame dónde compra la bola de cristal!
El Athletic tiene todo un pueblo detrás y un ángel de la guarda: la Amatxu de Begoña.
Los nuevos tiempos traen un nuevo San Mamés...
¡Ay, qué nostalgia me va a dar! San Mamés es especial, casi como un hogar. Vas a tu localidad como vas a tu sofá. Ahora será más moderno e imagino que necesario, pero tengo una sensación de pérdida... ¡Qué le voy a hacer! Era un casi ritual acudir a San Mamés por primera vez con tu padre, con tu abuelo. Era algo así como el momento de recibir una herencia o algo genético. ¡Qué se yo!
Hay un aureola sobre el peñista del Athletic, como si fuese un ser superior...
No, de superior nada. Todos iguales. Pero sí es verdad que hay que reconocer los méritos.
¿Cuáles?
Yo doy un gran mérito a ser y sentirse del Athletic lejos de aquí. No es lo mismo serlo a 500 metros que a 5.000 kilómetros. Y me emociona ver cómo esa pasión se transmite de padres a hijos, generación tras generación.
¿En la peña Athletic del Casco Viejo ocurre lo mismo?
No es fácil captar la atención de los jóvenes para que sean peñistas. Estamos haciendo el esfuerzo con nuestros hijos. Pero tienen al Athletic cerca, al alcance de la mano.
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Gracias por su comentario
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