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Períodico de Deia
pasado y futuro

Del gris ceniza al brillo internacional

La transformación de Bilbao y Bizkaia gestionada en las últimas tres décadas ha marcado un hito

Alberto G. Alonso - Lunes, 15 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h

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Uno de los puntos de la ciudad más visitados fue los alrededores del Museo Guggenheim y el paseo de Abandoibarra.

Museo Guggenheim . (Jose Mari Martínez)

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Bilbao

da gusto vivir aquí ahora", exclamaba con orgullo un visitante de la exposición Proyecto Bilbao que la Alhóndiga inauguró hace menos de quince días. Una muestra de una treintena de fotografías y varios documentales donde se recoge la evolución de una ciudad que ha pasado del gris ceniza al brillo internacional gracias a la gestión de tres décadas de instituciones locales y autonómicas con visión, y una ciudadanía que ha creído en esa regeneración. La transformación de la capital ha sido y es el epicentro de un proceso con reflejo en el resto del territorio. Un desarrollo que ha conseguido que Bizkaia sea una de la zonas de Europa más atractiva para vivir y que se siga buscando nuevos retos, incluso en esta época de recesión sobrevenida.

Solo unos elegidos creían a inicios de los 90 que la construcción de un museo podía revitalizar un ciudad hundida económica y socialmente. Sin embargo, desde el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral y el Gobierno vasco, dirigidos todos ellos por equipos del PNV, supieron ser alternativos y gestionar un proyecto que iba a ser conocido en todo el mundo. Pero antes ya habían arrancado otras iniciativas esenciales. El traslado del puerto de Bilbao al Abra exterior, la preocupación medioambiental sublimada en la recuperación de la ría del Nervión por parte del Consorcio de Aguas y el metro fueron iniciativas diseñadas a finales de los ochenta.

El británico Norman Foster, uno de los popes de la arquitectura moderna, fue quien firmó el suburbano y dio el pistoletazo de salida a la preocupación por que las cosas bien hechas fueran marca de la casa. La arquitectura se convirtió en un elemento de enganche que desde el poder local se ha alimentado sin rubor con grandes figuras del panorama internacional, pero también con profesionales cercanos.

Arquitectura de calidad Ejemplo es Federico Soriano y su Palacio Euskalduna, los premios Pritzker Álvaro Siza y Rafael Moneo, el mejor constructor de torres, César Pelli, y otros arquitectos de élite como Roger Stern, Carlos Ferrater o Rob Krier. Todos han dejado su impronta en Abandoibarra, el nuevo centro de Bilbao con espacios para los ciudadanos, casas para vivir, el rascacielos de oficinas más grande de Euskadi y edificios universitarios. En definitiva, han convertido la zona en un auténtico museo de arquitectura al aire libre.

La sociedad Bilbao Ría 2000 creada por las instituciones vascas y estatales hace ahora 20 años, es la que se ha encargado de ejecutar este proyecto. Una entidad paradigma del consenso político que ha exportado a todos las ciudades y países que se han interesado por ella. Dirigida por dos alcaldes del PNV, Josu Ortuondo en su primera etapa y ahora por Iñaki Azkuna, Ría 2000 no solo ha desarrollado Abandoibarra. Regeneró Ametzola, quitó las vías del centro de Bilbao o presentó Barakaldo a la ría con el desarrollo urbanístico de Galindo, todo para contar con ciudades más amables. Marcan la diferencia los paseos en el entorno de la ría creados junto a nuevos puentes y pasarelas obras de arquitectos de postín como Santiago Calatrava, el cual también nos ha dejado la coqueta terminal aeroportuaria en forma de paloma. Las dos torres de viviendas del japonés Arata Isozaki o la recién recuperada Alhóndiga diseñada por el genio loco de Philippe Starck son otros hitos arquitectónicos de la ciudad.

Junto a Ría 2000 destaca la labor de Bilbao Metrópoli 30, una entidad con representación institucional pública y también de las principales empresas privadas de Bizkaia. Un laboratorio de ideas que ha marcado la pauta de por dónde debía ir el territorio y que, a la vista de los resultados, lo ha hecho muy bien preocupándose no solo de las construcciones, también de las personas. Bizkaia es un territorio preocupado por la acción social y las políticas forales de integración han sido esenciales para evitar problemas de desarraigo e inmigración.

Y lo que no se ve Una labor poco reconocida pero constante, igual que el desarrollo de una política medioambiental, que ha solucionado el problema de la generación de basuras, eso sí, con la colaboración de la ciudadanía o la creación de una red de abastecimiento y saneamiento de agua que permite contar con agua de calidad siempre en el grifo y que los ríos de nuestras cuencas se mantengan limpios para, además, posibilitar contar con unas playas que pueden ser disfrutadas cada verano. También los sucesivos equipos de gobierno forales, comandados siempre por un diputado general jeltzale, se han preocupado de generar una red de carreteras que permita moverse al territorio y facilitar el transporte tanto de mercancías como de personas.

El mes pasado la Variante Sur Metropolitana cumplió un año y es el último ejemplo de vial construido para mejorar la movilidad pero también la vida de los bilbainos, que han visto ver disminuir el tráfico de la A-8 delante de sus casas. Tres décadas han servido para desarrollar los corredores viarios de las comarcas del Txorierri, Enkarterri, Ezkerraldea o Mungialdea que han vertebrado las comarcas del territorio.

Y se sigue trabajando en nuevas infraestructuras y proyectos (la regeneración de Zorrotzaurre, los ejes radiales, la creación de un tejido de empresas innovadoras) que consigan mantener el impulso obtenido y crear una ciudad y un territorio atractivo para todo el mundo.

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