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Períodico de Deia
La respuesta a la crisis

Lanbide continúa tramitando las ayudas a los autónomos sin dinero para pagarlas

El servicio de empleo intenta desincentivar las demandas de emprendedores ante la falta de fondos

Asier diez Mon - Martes, 16 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h

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López conversa con Zabaleta en la sede central de Lanbide.

López conversa con Zabaleta en la sede central de Lanbide. (Irekia)

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Bilbao. Lanbide continúa tramitando peticiones de ayudas de autónomos a pesar de no haber dispuesto fondos para apoyarles en el lanzamiento de su actividad. Como adelantó DEIA la semana pasada, el Gobierno vasco ha decidido prescindir de la línea de impulso al emprendizaje del Servicio Público Vasco de Empleo en su ajuste presupuestario. Sin embargo, las oficinas de Lanbide siguen admitiendo solicitudes y dándoles curso.

A partir de ahí quedan en stand by, a la espera de que sea posible reorientar en un futuro recursos económicos a un programa heredado del Inem y que no ha sido prioritario para el Ejecutivo socialista. Todo apunta a que se convertirá en parte de la herencia que dejará López al lehendakari del Gobierno vasco que nazca el próximo domingo de las urnas.

El director de Activación Laboral de Lanbide, Mariano Cortés, envió en junio de este año una circular interna a todas las oficinas marcando unas pautas comunes en la respuesta a los numerosos autónomos que estaban solicitando la ayuda. La última solicitud concedida fue registrada el 29 de julio de 2011, pero no se consideró necesario informar del agotamiento del dinero hasta casi un año después. Tampoco de que no se habían consignado fondos para este año.

Cortés recomendaba que se transmitiera a los interesados que este año no sería posible atender sus demandas en un intento de desincentivar a quienes "insistan" en solicitar las ayudas "a fin de no generar expectativas que no pudieran verse satisfechas". El caso es que formalmente el programa de incentivos a emprendedores sigue abierto sin fondos.

Eso implica que no es posible rechazar una solicitud, de modo que los trabajadores de Lanbide tienen la consigna, más o menos explícita, de intentar convencer al autónomo de que desista en la petición de la ayuda. Si no lo consiguen, la demanda es cursada y pasa a formar parte del cajón donde se archivan los expedientes.

Ayuda clave para el inicio En ese limbo también vegetan buena parte de las expectativas de los emprendedores. Aunque la ayuda de apoyo a la iniciativa empresarial se cobra una vez puesto en marcha el negocio, los autónomos cuentan con ese dinero para el lanzamiento de la actividad. Para ellos es un ingreso más en el periodo más importante en la consolidación de la empresa, los dos primeros años. El momento en el que se define si la idea tiene éxito o fracasa.

De hecho, el propio programa de Lanbide obliga al beneficiario a continuar con su actividad como autónomo durante tres años y en caso contrario el Servicio Público de Empleo reclama la devolución de las ayudas. El bloqueo es contradictorio con esa filosofía debido a que el balance del negocio nace con un dinero que a día de hoy nadie garantiza que se vaya a recibir. Los promotores no contabilizan técnicamente ningún ingreso -ni por supuesto gastos vinculados a esos fondos- hasta que se formaliza, pero lo cierto es que en pleno parón del consumo se echa en falta, y mucho, no disponer de esa ayuda.

DEIA se ha puesto en contacto con la persona responsable de una asesoría vizcaina que tramita varias solicitudes de subvención paralizadas por Lanbide. En su caso, cinco autónomos que han lanzado ya su actividad están a la espera de recibir una ayuda que, en el mejor de los casos, lleva un mes en stand by. Hay incluso solicitudes cursadas en febrero para apuestas empresariales que habían madurado en enero.

Y lo más curioso, explica, es que una solicitud similar cursada para un cliente de Castro Urdiales fue atendida en menos de un mes por el Gobierno de Cantabria. La pregunta que se hacen los afectados es por qué hay dinero para atender a los autónomos en el Servicio Público de Empleo cántabro y no en el del País Vasco.

La respuesta hay que buscarla en la lista de prioridades del Ejecutivo de Patxi López. Tres meses después de entrar en Ajuria Enea, los socialistas suprimieron la ayuda con la que la Administración vasca complementaba la subvención del Inem. Se trataba de un programa de hasta 7.500 euros en el lanzamiento de la actividad a los autónomos que participaban en los cursos oficiales de Formación de Emprendedores. Una cifra que se sumaba a los entre 5.000 y 10.000 euros del Sepe, el antiguo Inem, ahora bloqueados tras la transferencia a Euskadi de las políticas de empleo y la creación de Lanbide.

A día de hoy, la única ayuda del Gobierno vasco a los autónomos es la de capitalización del subsidio del paro de los trabajadores por cuenta propia. El último recurso cuando el negocio ya ha fracasado.

Por contra, se ha borrado del horizonte empresarial una ayuda "muy requerida" por el pequeño comercio autónomo, aseguran desde esta asesoría vizcaina. También destacan el antes y después que ha marcado la transferencia del Inem a Euskadi en la política de apoyo al emprendizaje. Y por último ponen de relieve el papel que está jugando en medio del bloqueo de las ayudas de Lakua la línea de subvenciones puesta en marcha por la Diputación de Bizkaia el pasado 1 de septiembre.

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