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Mauricio Pellegrino aspira a seguir la estela de Pochettino y Simeone este sábado en Mestalla
josé l. artetxe - Jueves, 18 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Luis Bonini y Marcelo Bielsa dialogan durante la sesión de entrenamiento de ayer en Lezama. (Juan Lazkano)
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LA nómina de técnicos argentinos en la Liga se ha ampliado con la llegada al Valencia de Mauricio Pellegrino, que sigue los pasos de otro Mauricio, Pochettino, Marcelo Bielsa y Diego Simeone, incorporados en este orden al considerado mejor campeonato del mundo. Este sábado en Mestalla, por primera vez se verán frente a frente Bielsa y Pellegrino, que coincidieron en Vélez Sarsfield en la temporada 1997-98, saldada con la consecución del título en el Torneo Clausura, siendo el primero entrenador y el segundo jugador. Una experiencia que Pellegrino repasó recientemente: "Aprendí muchas cosas en el aspecto personal y profesional. Marcelo ha dejado muy bien parado el prestigio de los entrenadores argentinos".
Pellegrino se estrena como primer entrenador en una plaza siempre complicada, como se deduce de la solicitud de apoyo y paciencia a la afición que lanzó el presidente Manuel Llorente el día que anunció su contratación para dos campañas. Apenas ha dirigido al Valencia en una decena de encuentros y ya está cuestionado, lo que ha impulsado al capitán Albelda a salir en su defensa, descargándole de responsabilidad. Figura con los mismos puntos que el Athletic en la clasificación, de modo que el afrontará la cita del fin de semana con una presión añadida, si bien tampoco Bielsa acudirá tranquilo, ni el Athletic anda sobrado ni le ha sonreído la fortuna en los sucesivos cruces con sus otros compatriotas, Pochettino y Simeone.
Los alumnos le han salido respondones al maestro Bielsa. La temporada anterior el de Rosario perdió contra el Espanyol de Pochettino en Cornellà-El Prat (2-1) y no pasó del 3-3 en San Mamés, marcador idéntico al registrado en el presente curso en campo catalán. Más desalentador es el balance cuando ha compartido banda con Simeone: 2-1 (Liga 2011-12) y 4-0 (2012-13) en el Calderón y 3-0 en la final de la Europa League.
De los tres pupilos, es con Pochettino, que le catalogó como "un segundo padre", con quien Bielsa ha cultivado una relación más estrecha. Le reclutó personalmente para las categorías inferiores de Newell's cuando sólo tenía 14 años, en un episodio mil veces relatado que incluyó la irrupción en su domicilio a las tantas de la madrugada; le dirigió en el primer equipo del club de sus amores cuando salió vencedor del Apertura y del Clausura; le convocó por vez primera para la selección argentina en marzo del 99 y le volvió a tener a sus órdenes en su efímero paso por el Espanyol en la campaña 1998-99. El vínculo de Bielsa con Simeone en el pasado se limita a su etapa como seleccionador y tuvo su punto culminante en el decepcionante periplo por el Mundial de 2002, al que Argentina acudía entre las favoritas. Con Pellegrino, aparte de la mencionada temporada en el Vélez Sarsfield, está la anécdota de que ambos vinieron desde su país a trabajar a Barcelona en el verano del 98: el rosarino a conducir al Espanyol y el futbolista a engrosar las filas del club blaugrana, donde pese a salir campeón de Liga no cuajó.
entrenador 'vasco' Pellegrino fue vendido al Valencia al año siguiente, tránsito clave en su carrera. Javier Subirats, a la sazón secretario técnico de la entidad ché, no ha olvidado las cualidades tácticas de aquel espigado central que cumplió un lustro y se convirtió en la prolongación de Rafa Benítez sobre la hierba. En el mejor Valencia de la historia (dos títulos de Liga y dos subcampeonatos de Europa), nació una complicidad entre el emergente técnico madrileño y el defensa argentino que valió para que este fuera fichado por el Liverpool.
"Fue un jugador con talento, dedicado, analítico, siempre muy positivo y con mentalidad de líder. Me lo lleve al Liverpool porque era la persona ideal para que transmitiese los conceptos tácticos". Benítez le fichó como futbolista y posteriormente le recuperó en calidad de ayudante para su exitosa estancia en Anfield. En medio, Pellegrino jugó su último año en el Alavés, periodo que aprovechó para sacar el título de entrenador en el Colegio Vasco, donde además entabló amistad con distintos entrenadores autóctonos que hoy trabajan en categorías inferiores, con algunos de los cuales tuvo el detalle de invitarles a viajar a Liverpool para que estudiasen la metodología de trabajo de Benítez.
Pellegrino se mantuvo junto a Benítez cuando este suplió a Mourinho en el Inter. Cubrió cinco meses en el Calcio, de donde ambos salieron despedidos justo tras conquistar el Mundial de Clubes. Allí se separaron y el destino ha querido que Pellegrino tenga su oportunidad para reivindicarse como entrenador en el mismo lugar donde Benítez subió a los altares. "Fue un privilegio estar con él, aprendí mucho, pero yo no soy Benítez, soy otra persona, un producto de mis vivencias". Subirats, desde la autoridad que le confiere su ojo clínico y su profundo conocimiento personal de ambos, está de acuerdo: "Tienen estilos diferentes".
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