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Doble crisis en Mestalla

A los problemas económicos crónicos que arrastra desde hace tiempo, el Valencia suma ahora las dudas por su discreto arranque de temporada

Unai Muñoz - Jueves, 18 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h

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Jonas es uno de los jugadores que no está rindiendo a su nivel.

Jonas es uno de los jugadores que no está rindiendo a su nivel. (AFP)

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bilbao. A poco más de 48 horas de que los hombres de Bielsa salten al césped de Mestalla, uno de los campos que históricamente peor se les da a los rojiblancos, en Valencia ya han saltado las primeras alarmas. Con el discutido Unai Emery al frente de un nuevo proyecto en territorio ruso, el conjunto de Mauricio Pellegrino no acaba de encontrar el rumbo. Con cuatro derrotas en los nueve partidos oficiales de la temporada, el conjunto ché empieza a ser discutido por su afición. Los mismos que presionaron para que el técnico vasco saliera del banquillo, empiezan a pedir cuentas a su sustituto.

Los males deportivos del Valencia en este arranque de curso no son atribuibles a una sola causa. Cuando un equipo, como el de Pellegrino, está en construcción, la clave es disponer de tiempo y una cierta comprensión del entorno para que los nuevos métodos vayan cuajando. Pero para ello es necesario, sobre todo en la capital valenciana, que los resultados y el juego acompañen. Algo que no ha sucedido hasta la fecha. Y los medios de comunicación locales ya han dado cuenta durante el parón liguero del nerviosismo que ha empezado a aflorar en el club presidido por Manuel Llorente. Motivado, sobre todo, por la última derrota en Liga, donde los hombres del Flaco perdieron el derbi ante el Levante -no ganan a domicilio desde marzo, cuando sumaron los tres puntos en San Mamés-, dejando una mala imagen.

Durante estas dos semanas, los reproches al entrenador y al bajo nivel de algunos jugadores no han cesado en la capital del Turia, y en caso de ponerse el marcador favorable para el Athletic pasado mañana, Mestalla se convertiría de nuevo en un volcán al borde de la erupción. Que se lo pregunten a Unai Emery o a Quique Sánchez Flores, que sufrieron en sus carnes cómo se las gastan los hinchas valencianos. Eso sí, después de aguantar el chaparrón, ambos firmaron buenas temporadas en Mestalla, ayudados, claro está, por una plantilla plagada de estrellas que la institución no ha conseguido retener por la obligación de hacer caja.

Igualado a ocho puntos en la clasificación con el Athletic, a día de hoy, el Valencia ha dejado de ser la primera opción de los equipos de la otra Liga, esa que se juega al margen de Barça y Madrid. Tras varias temporadas logrando plaza para la Champions League, la competencia por los puestos nobles de la tabla se ha vuelto más exigente. Además, la plantilla de Pellegrino no parece ser tan competitiva como en campañas anteriores. Pero al margen de la calidad de los integrantes del equipo, las lesiones -Banega es el referente en el medio campo y lleva varios meses de baja tras ser atropellado por su propio coche- y la baja forma de algunos jugadores llamados a ser referentes del equipo no están ayudando a los de Mestalla.

Entre los que no acaban de encontrar el norte se encuentra Roberto Soldado. El delantero anda con la pólvora mojada y ha firmado su peor racha goleadora, con tres tantos en los últimos 17 partidos. Una falta de puntería que está acusando el conjunto ché, que no acaba de coger el punto al sistema de Pellegrino. Los problemas en la creación son evidentes y el bajo nivel que han mostrado hasta la fecha jugadores como Parejo, Jonas, Rami o el mexicano Guardado están empezando a acabar con la paciencia de los aficionados.

sin rumbo en lo económico A la espera de que el primer equipo tome la senda de las victorias -a ser posible después del sábado para que el Athletic pueda pescar en río revuelto-, lo que no tiene visos de cambiar es la delicada situación económica que padece el club. Al contrario de lo que sucede en Bilbao, en Valencia no saben lo que es el superávit. Condicionado por la mala gestión y los gastos desproporcionados de los sucesivos mandatarios que han pasado por sus despachos, la institución ché vive al borde del abismo.

El próximo 27 de noviembre vence el plazo de mora en el que debe hacer frente a 5,6 millones de interés de un préstamo de Bankia, entidad con la que Llorente también busca un acuerdo para refinanciar los 225 millones destinados al nuevo campo.

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