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Períodico de Deia
athletic la resaca

Un pronto muy caro

La expulsión a Ander Herrera invalida el buen trabajo realizado en Lezama durante el parón de Liga

A pesar de la derrota, el modo en que el Athletic afrontó el duelo ante el Valencia invita al optimismo

josé l. artetxe - Lunes, 22 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:40h

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Rami agarra por el cuello a Ander Herrera, segundos después de que el rojiblanco se ganara la expulsión.

Rami agarra por el cuello a Ander Herrera, segundos después de que el rojiblanco se ganara la expulsión. (Zigor Alkorta)

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bilbao. Ander Herrera no estará disponible el domingo para recibir al Getafe después de que fuese expulsado con tarjeta roja directa el pasado sábado en Mestalla. Cabe que las consecuencias de su improcedente actuación frente al Valencia se queden ahí, en un partido de sanción, pero tampoco hay que descartar que el castigo se duplique. El Athletic aguardará a conocer el fallo del Comité de Competición y valorará entonces si interviene o no. Carece de sentido que se anticipe al anuncio de la penitencia que le sea impuesta al futbolista, puesto que no puede esgrimir argumentos atenuantes. Es flagrante que Herrera cometió una infracción que, además, Alberto Undiano Mallenco acertó a describir en el acta: "dar una patada a un contrario estando el juego detenido". Fue lo que pasó, incluso Herrera admitió como justificada su inmediata salida del terreno de juego.

Sean uno o dos los partidos de suspensión, que en principio no debería ir más allá el asunto, más que nada porque no medió lesión ni atención médica para Tino Costa, el árbitro no adornó su relato con detalles que pudieran valorarse como agravantes y al término del encuentro Herrera expresó su arrepentimiento, lo único cierto es que el mayor perjuicio ya está hecho. Los efectos del arrebato de Herrera se sustanciarían en una derrota que deja al Athletic afectado por el fracaso que implica tirar un triunfo al que opositó hasta el lance de la expulsión y, por supueso, en que el equipo permanece varado en la parte baja de la tabla.

Herrera reaccionó rápido y se atribuyó la responsabilidad del 3-2 saliendo al encuentro de la prensa y, cómo no, haciendo uso del Twitter, recurso al que son muy aficionados él y varios de sus compañeros. Es la primera ocasión que es expulsado desde que llegó a Bilbao, donde parecía que había corregido determinadas actitudes que protagonizó en su etapa en el Zaragoza. Allí solía manejarse al límite con cierta asiduidad, lo cual le costó muchas amonestaciones y tres expulsiones por entradas salidas de tono.

Es posible que los permanentes agobios clasificatorios que le tocó vivir en la capital aragonesa influyesen en esa tendencia a verse envuelto en rifirrafes con jugadores y árbitros. Como tampoco sacaba ventaja de sus características físicas (poco peso, envergadura discreta y escasa velocidad), Herrera forzaba situaciones y aprovechaba la mínima para echarle teatro, algo que los rivales suelen tomarse a mal. Desde que viste de rojiblanco ha observado un comportamiento bastante correcto, lo que no ha rebajado su cuota de tarjetas, que fueron diez en la última Liga. Este curso no se había estrenado aún en los cuatro partidos en que había participado, hasta que en Valencia perdió el control.

culpabilidades No incurrió en ese error Undiano, quien una vez más exhibió su parcialidad en el reparto de justicia permitiendo que Rami quedase limpio tras agredir al propio Herrera, agarrándole del cuello y derribándole, después de que este se encarase con Tino Costa. No obstante, por más que el colegiado continúe engordando su leyenda a costa del Athletic, no cabe imputarle la culpabilidad de la derrota. En el reparto de culpas, la cuota principal le corresponde a Herrera, pero los demás rojiblancos no salen eximidos, empezando por Marcelo Bielsa y siguiendo por los futbolistas.

"Jugar con diez es una posibilidad que el equipo debe contemplar y más cuando el entrenador, como es mi caso, lleva tanto tiempo al frente del mismo", declaró Bielsa. Lleva razón. Manejó mal el banquillo, si bien tuvo que consumir un cambio previamente por lesión de Muniain, al que relevó Ibai, lo que no entrañaba modificación táctica. Se equivocó al retirar a Aduriz porque sin él y sin Muniain, el equipo no tuvo a nadie capaz de aguantar la posesión arriba y el Valencia no halló inconvenientes para plantear una ofensiva ininterrumpida.

La entrada de Aurtenetxe se antoja acertada, pero quien sobraba era Iñigo Pérez, agotado después de un mes largo sin competir e incapaz de tapar a Banega, el ingeniero de la operación de acoso y derribo en el último tramo. Tampoco se termina de entender que Toquero o Llorente quedasen inéditos, por su posible aportación tanto para darle una salida al equipo como para defender las acciones de estrategia. Para esto último salió San José, muy tarde, que no se enteró de la fiesta, tal y como se comprobó en el gol de Valdez. Para entonces, el Athletic ya era un muñeco en el pim, pam, pum.

Muy probablemente, con once otro gallo hubiese cantado. La broma de Herrera sale muy cara si se considera que durante una hora se vieron los frutos de la concienzuda preparación realizada en Lezama durante el parón liguero. El plan inicial perdió validez a partir de que el equipo se quedó con uno menos, ahí faltaron recursos, no hubo reacción por parte de Bielsa y sus hombres, pero en definitiva un pronto arruinó la oportunidad de enderezar un proyecto que ya ha sido suficientemente maltratado estos meses.

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