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El Bilbao Basket presume de su mejor arranque en la Liga ACB gracias a su probada solvencia a la hora de resolver situaciones agónicas
jon larrauri - Lunes, 22 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:41h
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El pívot brasileño del Asefa Estudiantes Lucas Nogueira (i) defiende la acción del alero del Bilbao Basket Alex Mumbrú (EFE)
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Corren buenos tiempos, en lo meramente deportivo, para el Bilbao Basket. En una competición como la ACB en la que hay poco margen de error en la lucha por los objetivos -ahora mismo es la clasificación para la Copa de Gasteiz la meta a alcanzar- los hombres de negro han dejado en el baúl de los recuerdos la tradicional derrota en la cancha del Gran Canaria con la que inauguraron el curso para, con tres victorias consecutivas, lograr una buena posición en la parrilla de salida. Barcelona Regal, Lagun Aro GBC y Asefa Estudiantes han sido las víctimas de los de Fotis Katsikaris en las tres últimas semanas para convertir el presente arranque liguero en el mejor del Bilbao Basket desde que milita en la máxima categoría del baloncesto estatal.
Además, las tres victorias han contado con un denominador común: la agonía. Los pupilos de Fotis Katsikaris han dado sobradas muestras de su experiencia, templanza y buen pulso a la hora de afrontar situaciones límite. Su clarividencia en los momentos en los que el balón más quema ha sido productiva a más no poder y ese rasgo diferencial sirvió para obligar a hincar la rodilla al potente Barça, para arrancar el triunfo de Illumbe y para frenar en seco a la rumbosa y descarada tropa colegial a la que Txus Vidorreta dirigía con un balance de 3-0 hasta aterrizar en Bilbao.
Sin duda alguna, la composición de la plantilla bilbaina tiene mucho que ver con esta capacidad para gestionar situaciones asfixiantes. La batuta de Raúl López siempre es una garantía en este tipo de finales, ya sea como killer con tiros decisivos (como en Donostia) o poniendo el balón en situaciones ventajosas, Kostas Vasileiadis siempre tiene un triple mortal en la recámara (como el sábado) y jugadores como Álex Mumbrú o Axel Hervelle están de sobra acostumbrados a estos panoramas. Además, tampoco es el Bilbao Basket un equipo al que se pueda mandar con alegría a la línea de tiros libres, porque su fiabilidad acostumbra a ser elevada en el caso de Kostas, Raúl, Zisis o Lamont Hamilton, que ante Estudiantes demostró también su solvencia en este arte.
Una vez mostrado el buen pulso en situaciones peliagudas, lo que le queda al Bilbao Basket es ganar en regularidad y en sostenibilidad para evitar, en la medida de lo posible, este tipo de finales de partido. Con varias de sus piezas inmersas todavía en el típico proceso de ensamblaje a sus nuevos roles, el rendimiento de los de Fotis Katsikaris sufre todavía mayores picos de sierra que los deseables, tendencia que ha sido una constante en todos los encuentros. En Gran Canaria no hubo posibilidad de remontar, pero estos bajones de rendimiento también han aparecido en otros choques. Por ejemplo, los hombres de negro desperdiciaron en Donostia una renta de 18 puntos (33-51 en el tercer cuarto) para pasar a estar a rebufo de su rival a seis minutos del final, mientras que el sábado ante Estudiantes se encajó otro 0-12 en el primer cuarto que obligó a perseguir en el luminoso a los colegiales durante muchos minutos. Ambas alarmas fueron desactivadas a tiempo, pero no es cuestión de tentar demasiado a la suerte.
margen de mejora Katsikaris ha reconocido en más de una ocasión que a su equipo le queda todavía mucho camino por recorrer, que el margen de mejora es elevado, y lo cierto es que hay indicios que respaldan sus declaraciones. Los problemas a solucionar parecen localizados, al menos los más graves (los atascos de rendimiento tanto en defensa como en ataque, debilidad a la hora de cerrar el rebote ofensivo dando muchas segundas oportunidades a los rivales, pérdidas de balón, generar posiciones más claras para los tiradores...) y al equipo se le ve que todavía tiene mayores recursos por explotar. Aún no se ha visto en Bilbao lo mejor de Nikos Zisis, Milovan Rakovic solo ha mostrado con intermitencia su facilidad para sumar puntos (debe ayudar mucho más en el rebote) y lo mostrado por Hamilton ante Estudiantes tiene que tener continuidad.
Nadie duda del buen pulso del Bilbao Basket, pero todavía queda camino por recorrer y de nada sirve recrearse en lo ya conseguido. En la ACB los exámenes son semanales y el sábado toca visitar al Valladolid, que ayer se impuso a domicilio al Manresa.
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