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Logra, inmersa en controversia, la sexta victoria de la temporada y se queda a 23 puntos de Lorenzo
eduardo oyarzabal - Lunes, 22 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:41h
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El piloto español de MotoGP Dani Pedrosa (R), de Honda, y su compatriota Jorge Lorenzo (izq), de Yamaha, celebran en el podio tras acabar en primera y segunda posición, respectivamente, en el Gran Premio de Malasia de motociclismo hoy. (AZHAR RAHIM/EFE)
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bilbao. Corría la vuelta 13 de las 20 programadas para el Gran Premio de Malasia de MotoGP. El circuito de Sepang recibía agua a cántaros. Dani Pedrosa acaparaba el liderato de forma descarada desde dos vueltas atrás; el líder del campeonato Jorge Lorenzo, segundo en pista, desfallecía extremando precauciones y Casey Stoner le abordaba con visos de superioridad. Alcanzado este punto, un mar de pesimismo para Giorgio, Lorenzo, que con su pierna conformó un trípode que le mantuvo sin caerse tras un patinazo, hizo el gesto de la discordia: alzó la mano y dejó correr a la Yamaha con la inercia que llevaba, sin enroscar el acelerador. Quería decir al mundo que el asfalto estaba impracticable, especialmente, para sus intereses, por supuesto. Al acto le acompañó la polémica, pues, con efecto o no la alerta de Jorge, la carrera se detuvo. Justo cuando todas esas circunstancias se alineaban. Imponente el líder y la actualidad que le mantiene en cabeza del Mundial de MotoGP, más fácil de asumir y digerir en términos generales que un vuelco al campeonato, la organización paró la prueba con bandera roja. No quiso mayores jaleos que prolongar el presente. Una decisión que dio larga vida a Lorenzo, que bien pudo verse sin renta en la clasificación general, a punto estuvo de caerse. Contrariado, lógicamente Pedrosa hubiera preferido continuar con la exposición al riesgo que implica la lluvia, aunque terminaría celebrando su sexta victoria de la temporada. Y es que venció de forma inusual, aunque es innegable que lamentó lo que podía haber sido y no fue.
Lorenzo regaló un nuevo capítulo de conformismo. Alejado de su radical y autoritaria versión de 2010, cuando se proclamó campeón de la categoría reina de forma devastadora siendo el título con más puntos aglutinados de la historia, esta campaña rueda con la calculadora bajo el brazo, economizando el margen apilado en la primera parte del campeonato y gracias a la alternancia de su rival directo, primero Stoner y luego Pedrosa.
Ayer, por ejemplo, Giorgio no escondía la filosofía a través de la cual espera poder coronarse por segunda vez. "Si la prueba se cancelase sería bueno para nosotros; si no, tocará jugársela", rezaba en su garaje, mientras los pilotos aguardaban al debate de la Dirección de Carrera, que finalmente decidió dar por concluida la prueba, antepenúltima del curso, en lugar de desarrollar una nueva carrera con las 7 vueltas restantes. Lorenzo, conformista, celebró como triunfo la orden. Sabe que el vendaval que viene siendo Dani, quien por primera vez en su recorrido ha empalmado tres victorias seguidas, es arrollador. No en vano, Pedrosa reconoció, impregnando mérito a su gesta y confirmando su reciclaje en cuando a aptitudes de un piloto, que nunca había ganado sobre mojado. "Han tomado la decisión correcta", se congratulaba el mallorquín. "Ver la bandera roja ha sido un alivio, pues si ruedas a veinte kilómetros por hora es fácil estar sobre la moto, pero es mucho más difícil encontrar el límite en estas condiciones", comentaba Jorge, tornando unos papeles que otrora le proyectaban como un piloto venido a más a medida que se agotan los kilómetros. Ayer se le hacía infinita la carrera.
"Era complicado mantenerse sobre la moto, por lo que he tenido la suerte de poder ganar esta carrera y también Jorge de acabar segundo, porque ha estado a punto de caerse", repasaba, por su parte, Pedrosa, que dedicó su triunfo al recién fallecido Ginés Guirado, propietario junto al restaurador Karlos Arguiñano de la escudería Arguiñano de Moto2 y uno de los mecánicos que hizo posible el título de Crivillé de 125c.c. en 1989.
decisión condicionante Dirección de carrera frenó la prueba en la vuelta 14, pero contabilizó como última la 13, el anterior paso por meta de todos los pilotos, cuando Stoner iba a desbordar a Lorenzo y poder quedar este con una renta de 19 puntos sobre Dani, a falta de dos carreras para la conclusión del Mundial, las de Australia y Valencia. Sin embargo, el criterio de Dirección de Carrera dejó una diferencia de 23 puntos y la imposibilidad de que Jorge estuviera expuesto a cometer un fallo en un día propicio para los mismos. No en vano, víctimas del aguacero, De Puniet, Bradl, Spies, Crutchlow, Dovizioso y Silva sufrieron arrastrones en Sepang. Giorgio, de no ser por su destreza y sus reflejos, bien pudo engordar esta lista.
Respecto a la, cuanto menos polémica decisión, el reglamento dicta que se deben de cumplir, al menos, los dos tercios de la carrera para poder darse por finalizada, y, como en este caso estaba programada a 20 vueltas, la barrera estaba en 14 vueltas. Dirección de Carrera consideró que las precipitaciones ponían en peligro la integridad de los pilotos e intervino, eso sí, con el derecho que se tiene reservado. Otra opción fue reconfigurar a 7 vueltas la carrera, pero no se hizo. Y Lorenzo pudo respirar mientras Pedrosa surfeaba sobre la polémica con más mérito que ninguno.
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