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Un tal Pérez

Tiempo del diálogo y el acuerdo

Juan Ignacio Pérez - Lunes, 22 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h

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Columnista Juan Ignacio Pérez

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eN un análisis apresurado, quiero destacar tres conclusiones de las elecciones de ayer. La primera es que el PNV ha obtenido un triunfo incontestable. La diferencia con el segundo, EH Bildu, supera los cien mil votos, la mayor de las registradas desde el retorno de la izquierda abertzale a las elecciones como fuerza legal; aún es pronto para saber si ha alcanzado su techo electoral en este periodo, pero no es descartable.

En segundo lugar, se confirman las tendencias que marcaron las elecciones forales y legislativas de 2011, puesto que se consolida el avance de las posiciones nacionalistas y el retroceso de los partidos de ámbito español. No sabemos si esas tendencias tienen carácter estructural, consecuencia de la desaparición de la cortapisa que suponía para el nacionalismo la violencia terrorista o si, por el contrario, se trata de un movimiento de corto alcance.

Porque parece claro que socialistas y populares han sufrido un castigo por su gestión al frente de los últimos gobiernos, en la CAV (PSE con el apoyo del Partido Popular) y en España (PSOE primero y Partido Popular después), y es posible que parte del retroceso que han sufrido lo puedan recuperar más adelante. Esta es una de las incógnitas que quedan para futuras citas electorales, aunque sospecho que hay una componente coyuntural y otra estructural en estas tendencias. En cualquier caso, la fórmula que sirvió para desalojar al Partido Nacionalista Vasco de Ajuria Enea se ha saldado con un fracaso en toda regla.

Y en tercer lugar, para configurar una mayoría alternativa a la que ha cosechado el PNV, será necesario el concurso de, al menos, tres partidos. Y eso, a priori, no parece fácil. Así las cosas, parece lógico que, en principio, no se configuren alianzas de gobierno estables, porque esas alianzas dificultarían la búsqueda y consecución de acuerdos amplios y relegarían a sectores importantes del país.

Ha llegado, efectivamente, el tiempo del diálogo y el acuerdo. Íñigo Urkullu no lo va a tener fácil, pero tampoco ha sido de rosas el camino que lo ha traído hasta aquí.

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