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Deia/EFE/E. p. - Lunes, 22 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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Una pareja de monjas ejerce su derecho al voto en una mesa electoral de Durango, en una jornada marcada por la tranquilidad y la práctica ausencia de incidentes. (Pablo Viñas)
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Donostia. La normalidad fue la tónica general de la jornada electoral de ayer, con la única nota destacada del incidente protagonizado por media docena de personas que, portando carteles a favor de los presos de ETA, esperaban al lehendakari Patxi López y a su esposa Begoña Gil en su colegio electoral de Miribilla. Retrasos en la constitución de algunas mesas y la retirada de varios carteles en colegios de Araba fueron las únicas incidencias en una cita marcada por la lluvia.
Jóvenes que emitían su voto por primera vez, mayores que pese a su edad no querían faltar a su cita con las urnas, mendizales que ni siquiera se habían quitado su indumentaria deportiva antes de acudir al colegio... Entre paraguas, chubasqueros y botas de agua, miles de ciudadanos desfilaron por los colegios electorales dejando tras de sí un crisol de identidades. Una pareja de monjas precedieron a Iñigo Urkullu a la hora de votar en Durango; en Santurtzi, bisabuela, amama, ama e hija -esta última aún sin la edad suficiente para depositar una papeleta- acudieron juntas a su colegio.
A la misma hora en la que comparecía en Gasteiz el lehendakari en funciones, Raúl Fernández de Arroiabe, para destacar la "total normalidad" en el arranque de la jornada, el candidato a la reelección y cabeza de lista del PSE por Araba, Patxi López, acudía a un colegio del barrio bilbaino de Miribilla para ejercer su derecho al voto. Allí, un grupo de seis personas con carteles en apoyo de los presos de ETA esperaba a López y a su mujer. Los momentos de tensión que se produjeron entre los guardaespaldas del lehendakari y algunas de esas seis personas derivaron en forcejeos. López se dirigió a ellos para afearles que no le dejaran votar con tranquilidad. "Esto no se puede hacer", les recriminó el socialista, a lo que uno de ellos le contestó que "nadie está impidiendo votar". Después de varios minutos, desalojaron el aula, y López y su esposa depositaron su papeleta.
Tres mesas electorales -en Santurtzi, Galdakao y Getxo- tuvieron "ligeros incidentes" a la hora de formarse porque algunos de sus miembros se retrasaron. En otros colegios de Araba se tuvieron que retirar varios carteles, algunos a favor de EH Bildu y otros en contra del PNV y del PP.
La otra nota protagonista del día fue la lluvia. Permanente casi durante las once horas en las que estuvieron abiertas las urnas, el factor meteorológico estuvo en boca de políticos y ciudadanos a lo largo del día. El profesor de la UPV/EHU y politólogo Alfredo Retortillo trató de quitar hierro a la cuestión meteorológica. Según explicó, aspectos como la lluvia "tienen más que ver con la hora de ir a votar. El que quiere votar va a votar a no ser que sean condiciones muy extremas. El hecho en sí no tiene apenas incidencia", señalaba el experto.
Traslados Más de 400 personas enfermas y discapacitadas también quisieron garantizar su derecho al voto, siendo trasladadas por los servicios gratuitos habilitados por el Departamento de Interior, la DYA y la Cruz Roja. Tampoco los invidentes faltaron a su cita con las urnas. Si en 2009 fueron 31 los que reclamaron acceder a un dispositivo para poder utilizar el sistema Braille para votar, ayer esa cifra fue de 29.
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