Publicidad
Herramientas de Contenido
[Entrar | Registrarse]
Publicidad
Iker Merodio - Lunes, 22 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h
votos
comentarios
Nosotros, los nacionalistas, ya sabes...", será uno de los tuits que probablemente leamos a partir de hoy entre los que ven que, con la debacle del PSE, peligra su puesto en el gobierno de los cambios o su estatus de listo oficial en esta nuestra comunidad autónoma. Habrá muchos otros como: "Si yo siempre quise que el Grupo Noticias me hiciera una entrevista, pero no me dejaban, cosas de Ares...", "yo nunca os he dado mucha caña, tú lo sabes bien", o "¿pelillos a la mar?". Serán muchos, no lo duden, los que esperen que no nos acordemos de algunas de sus actualizaciones en Facebook o en Twitter, o de algunos posts en sus blogs cuando aplaudían con las orejas y daban saltos de alegría ante los avances del gobierno abierto que, al final, solo lo fue en el nombre. Tal vez los más nerviosos se atrevan a un: "Yo nunca creí mucho en la capacidad del PSE, pero había que intentarlo por el bien del País", y añadan un guiño pretendidamente cómplice. A partir de hoy veremos más ikurriñas en los perfiles de Facebook e incluso alguno tal vez se tome la molestia de desetiquetarse de ciertas fotos con el próximo exlehendakari. El caballo de los perdedores, ya se sabe, huele a guano. Si recibo algún mensaje privado diciéndome que nunca dudó de mi profesionalidad pese a mis críticas, tranquilos, se lo contaré sin mencionar al pecador. Esta es la Euskadi que nos deja Patxi López: con mucho usuario de internet arrepentido que ahora asegura que nunca escribió lo que todos leímos. En ese sentido, sí, hemos ido hacia atrás en valores, y hay responsables. El trabajo de remonte para tejer una red libre de prejuicios, de favores, de amiguismos y de insultos de socialistas a los que podemos poner nombre y apellidos pese a su anonimato, va a ser ímprobo, pero nos corresponde intentarlo a los que siempre defendimos que otra internet es posible. Una internet ajena a los open de boquilla, las burbujas irresponsables, los intereses 2.0 y los neutrales que jamás lo fueron. Con un futuro esperanzador en el horizonte en Euskadi, por fin, no es el momento de las listas negras, pero sí de la memoria y la crítica constructiva.
Publicidad
Publicidad
Gracias por su comentario
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad