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ELECCIONES AL PARLAMENTO VASCO

El PNV logra en Gipuzkoa su mejor resultado en solitario desde la escisión

Las victorias en Donostia y Zarautz, antiguos feudos de EA, suponen el cierre definitivo al ciclo de la ruptura interna en 1985

El 21-O ha supuesto un frenazo a la estrategia de acumulación de fuerzas

e. iribarren - Martes, 23 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:37h

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El diputado general de Gipuzkoa y el alcalde de Donostia, junto a la candidata de EH Bildu Laura Mintegi en un acto electoral.

El diputado general de Gipuzkoa y el alcalde de Donostia, junto a la candidata de EH Bildu Laura Mintegi en un acto electoral. (EFE)

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donostia. El PNV vive la dulce resaca de unos resultados históricos en Gipuzkoa. Los 113.000 votos largos que cosechó el domingo suponen la mejor marca de la formación desde 1984, las anteriores antes de la traumática escisión. Desde esa fecha y acudiendo en solitario nunca había subido tan alto su listón electoral en Gipuzkoa, un resultado que le ha permitido igualar en escaños a EH Bildu, que apenas le pudo batir por unos cientos de votos.

A tenor de la tendencia marcada por las últimas convocatorias, nada hacía presagiar un desenlace tan ajustado entre las dos formaciones abertzales. Y eso que el sondeo del CIS, dado a conocer el primer día de campaña, sí auguraba una lucha cerrada entre jeltzales y la coalición independentista. Pero solo era un sondeo. Un prudente Joseba Egibar, cabeza de lista del PNV, se encargó de coger con pinzas cualquier pronóstico favorable a su partido, temeroso de las intenciones desmovilizadores de algunas encuestas.

En las parlamentarias de 1984, justo un año antes de producirse la ruptura del PNV, que en Gipuzkoa fue especialmente traumática para los jeltzales, obtuvo 144.684 sufragios. Cuatro años más tarde, el PNV perdió casi 85.000 votos, justo los mismos que obtuvo una recién nacida Eusko Alkartasuna. Desde entonces, no fue hasta hace cuatro años cuando volvió a rebasar, otra vez en solitario, la barrera de los cien mil votos. En las otras tres ocasiones en las que también lo hizo después de 1984 iba en coalición con Eusko Alkartasuna (1999, 2001, 2005).

Distancia evaporada Los expertos en demoscopia previenen contra la tentación periodística de comparar elecciones de distinto signo. Atendiendo a este principio, la comparativa entre las generales del año pasado con las legislativas del domingo no sirve. Sin embargo, son estas dos citas las únicas a las que ha concurrido la suma de Alternatiba, EA, Aralar y la izquierda abertzale bajo las siglas de Amaiur en 2011 y las de EH Bildu este año. Nada menos que 45.000 votos de diferencia endosó Amaiur al PNV en las Generales del año pasado en Gipuzkoa. En menos de doce meses, esta distancia se ha evaporado por completo.

La mejoría respecto a hace cuatro años, cuando el PNV concurrió con la candidatura de Juan José Ibarretxe, ha sido de poco más de un millar de votos. Pero entonces el cuerpo electoral estaba amputado, con la izquierda abertzale ilegalizada y la recomendación de sus dirigentes para optar por el voto nulo. En este caso, el PNV ha competido de tú a tú con la marca de la izquierda abertzale reforzada por Alternatiba, Aralar y EA, lo que sin duda otorga más valor al resultado.

Donostia y zarautz Atendiendo a lo ocurrido pueblo a pueblo, el PNV ha incrementado sus votos en Zarautz, Tolosa, Beasain, Arrasate, Bergara, Hondarribia, Hernani o Pasaia, y ha sellado el triunfo en localidades tan significativas como Zarautz, Tolosa, Beasain, Eibar y, sobre todo, Donostia, donde se ha reconciliado con una plaza que le ha causado innumerables quebraderos de cabeza desde que la escisión dejó al PNV en un partido casi residual. No solo ha sido la fuerza más votada sino que ha experimentado un crecimiento como en ningún otro municipio del territorio. Lo mismo cabe decir de otra plaza tradicionalmente ligada a EA, como Zarautz. También aquí el PNV ha derrotado a EH Bildu.

Desde la óptica jeltzale, las elecciones han supuesto cerrar el ciclo de la escisión, alcanzando cotas electorales anteriores a la ruptura y logrando la adhesión de significados dirigentes y cargos institucionales que en su día rompieron con el partido.

la otra cara La otra cara de la moneda es para EH Bildu. Sus resultados han sido buenos; de hecho, ha vuelto a ganar por tercera vez consecutiva y sigue acumulando el apoyo mayoritario en la mayor parte de los municipios del territorio. Sin embargo, y ayer se dejaba traslucir en los rostros de sus principales dirigentes, Gipuzkoa ha frenado un avance de la coalición independentista que parecía imparable.

No parece casualidad que EH Bildu haya retrocedido solamente en Gipuzkoa respecto a los números que obtuvo Amaiur en las Generales del año pasado. En su plaza fuerte, la coalición soberanista manda en la Diputación, en el Ayuntamiento de la capital y en dos tercios de los consistorios. Da la impresión de que la gestión de este formidable poder institucional le ha pasado factura cuando apenas ha transcurrido algo más de un año.

Pero más allá de esta realidad incuestionable, en la lista de motivos podrían figurar asuntos como el conflicto de los residuos o la gestión ante la crisis económica, con la famosa frase sobre la inutilidad de los planes anticrisis pronunciada por el diputado general, Martín Garitano, que puede acompañar la legislatura de Bildu al frente del Gobierno foral.

Una lectura atenta de los números permite observar que la suma de los votos que hace cuatro años obtuvieron Aralar y EA más los que se registraron como nulos (la opción recomendada por la izquierda abertzale para protestar por la ilegalización) suma 94.000 votos, 20.000 menos que el pasado domingo, con una abstención cuatro puntos superior a la del domingo. La acumulación de fuerzas apenas se ha notado en esta ocasión, ya que en las Generales, bajo la fórmula de Amaiur, el listón subió hasta los 130.000 sufragios, quince mil más. El retroceso también es perceptible respecto a las forales de 2011, cuando Bildu logró 5.000 papeletas más que EH Bildu y Aralar, que entonces concurrió en solitario, logró algo más de 17.000.

"Desgaste" El alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre, de Bildu, reconoció ayer que gobernar "en época de crisis y en minoría supone un desgaste", justificando de esta forma el descenso de voto de la coalición abertzale en la capital guipuzcoana. "Allí donde se gobierna, es donde más se ha notado el descenso de votos".

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