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El núcleo duro de Ferraz cierra filas en torno al secretario general del PSE y aboga por acelerar la necesaria renovación ideológica del partido
Miren Ibáñez - Martes, 23 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 08:11h
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Patxi López (FOTO: EFE)
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GASTEIZ. No hay rescate para el Partido Socialista. Mariano Rajoy parece haber encontrado una bombona de oxígeno en la amplia mayoría absoluta cosechada en Galicia. Para Alfredo Pérez Rubalcaba, la noche del 21 de octubre es la asfixia, después del intento de hacer una lectura en positivo de la derrota pero menos en las elecciones andaluzas de marzo como un cambio de rumbo tras el Congreso de Sevilla de febrero.
Y el asunto se complica aún más. Porque el liderazgo de Rubalcaba ya comienza a ser discutido públicamente en el PSOE –lo hacían en la misma noche electoral dos exministras de Rodríguez Zapatero y notorio es que una tercera, Carme Chacón, vela armas desde febrero esperando su ocasión para intentar otra vez el asalto a la Secretaría General–. Pero también porque a la figura de Rubalcaba aparece ligada la de Patxi López, su principal valedor en la refriega previa al cónclave sevillano y cuyo futuro político se ha situado en Madrid con insistencia durante el último tramo de la legislatura, más aún tras haber sido nombrado por Rubalcaba como secretario de Relaciones Políticas del PSOE, un nombramiento que lo incluye en la Ejecutiva Federal y que se entendió como una pista de aterrizaje futura.
“Especulaciones”. “Lo que es evidente” es que Patxi López recogerá su acreditación como parlamentario vasco. Lo aseguraba ayer en una entrevista en ETB el secretario general de los socialistas vizcainos, José Antonio Pastor. En cualquier caso, añadía, habrá que dejar que López tome “su propia decisión”.
En la misma línea se manifestó la misma noche electoral Alfonso Gil, uno de los puntales de López en el PSE. El ya lehendakari en funciones siempre se ha negado a confirmar su intención o no de trasladar su carrera política a Ferraz. Pero llamó la atención, en un sentido o en otro, que conociendo las numerosas especulaciones al respecto López no hiciera ninguna mención sobre sus intenciones en la intervención que hizo ante los medios durante la noche electoral.
Solo hay un precedente de lehendakari que siguió en la Cámara desde la oposición: el de Carlos Garaikoetxea. En 2009, Juan José Ibarretxe se acreditó como parlamentario y, de hecho, presentó su candidatura para ser designado lehendakari, pero al ser apartado de Ajuria Enea por el pacto PSE-PP renunció a su acta.
DURO VARAPALO
Sangría de 107.000 votos
Los resultados de este domingo han sido un auténtico varapalo para el PSE. Los intentos de dirigentes socialistas por relativizar algo la debacle –destacando la pérdida homogénea de escaños en los tres territorios o el papel “decisorio” que el Grupo Socialista puede ejercer en el nuevo Parlamento Vasco– no ocultan la pérdida de 107.000 votos con respecto a 2009. Hay que remontarse a 1994 para encontrar un recuento de votos más bajo del PSE. Una “catarsis” es lo que demandaba anoche mismo el exalcalde donostiarra Odón Elorza.
Los de Patxi López han pagado los platos rotos del pacto con el PP y de la gestión de la crisis –a pesar de los denodados esfuerzos de López por situarse como muro frente a los recortes de Mariano Rajoy desde el pasado diciembre–, de la desafección política y del hecho de que el electorado de izquierdas sea tradicionalmente más proclive al castigo a sus siglas con la abstención y de que su discurso de muro de contención contra el nacionalismo, víctima quizá también de un voto útil al PNV que evidencia que el discurso antisoberanista heredado de la pugna que se vive en Catalunya no ha sido entendido por su electorado.
Los 16 escaños logrados por el PSE se quedan por debajo de las expectativas que manejaban apenas un mes antes de las elecciones en el partido, con algunas encuestas internas que les situaban en disposición de lograr 18 parlamentarios conteniendo la sangría electoral iniciada en las municipales de 2011.
El varapalo es incluso simbólico, porque Patxi López decidió finalmente concurrir por Araba, en un intento por apuntalar la posición del partido en este territorio –y de paso también acallar la contestación interna que vive el partido en este territorio, y bajo su liderazgo los socialistas vuelven a un rango de voto no conocido desde 1998. Sólo un dato: en Gasteiz, los socialistas han perdido prácticamente un tercio de los votos que obtuvieron en las autonómicas de 2009. En un tradicional feudo socialista como es Barakaldo, la sangría en estos tres años supera el 30%.
Está por ver cómo inciden estos resultados en la batalla que abrieron a primeros de año un grupo de militantes y cuadros del PSE alavés, críticos con la actual dirección de Txarli Prieto. La primera batalla la plantaron en el cónclave sevillano, al que lograron enviar un delegado de los tres que aportó el territorio, el edil gasteiztarra Juan Carlos Alonso. La siguiente escaramuza se vivió en la confección de listas para estas autonómicas, de la que fueron apartados parlamentarios afines a este sector como Óscar Rodríguez y Joana Madrigal. Pero para este congreso habrá que esperar aún a la celebración del cónclave vasco, en el que deberá renovarse la Ejecutiva del PSE. Por ahora, la dirección de los socialistas vascos se reunió ayer en Bilbao para analizar los resultados electorales, reunión de la que dará cuenta hoy en rueda de prensa Patxi López.
RUBALCABA, DESAPARECIDO
“La peor situación en 35 años”
Y mientras el futuro de Patxi López sigue siendo una incógnita, el de Pérez Rubalcaba se complica. La imagen de Ferraz la noche del domingo, donde no compareció ni el número uno ni la número dos, Elena Valenciano, tras la derrota vasca y el no menos doloroso correctivo gallego, fue desoladora. Al secretario de Organización, Óscar López, le tocó capear el temporal.
Ayer, fue Valenciano la que salió ante la prensa –Rubalcaba, dijo, estaba preparando el debate presupuestario– para enviar un mensaje de aceleración en el cambio de rumbo, que no de personas. En las últimas horas ha habido voces que han apuntado directamente a Rubalcaba, que no comparecerá ante la prensa –según explicó Valenciano– hasta el próximo lunes, fecha prevista para la reunión de la Ejecutiva Federal en la que estará presentes tanto Patxi López como el gallego Pachi Vázquez. Lo hacía sin ambages en Twitter la exministra María Antonia Trujillo: “Esperando que Rubalcaba anuncie su dimisión”. También el secretario de Organización del partido en Castilla-La Mancha; Jesús Fernández Vaquero, sugiriendo que sería “razonable”, no sólo un giro a las políticas del PSOE, sino también “perfilar” quién será el candidato del partido para las próximas generales.Valenciano fue tajante: no habrá dimisión. “No es en absoluto el debate más urgente”, zanjó.
En lo que muchos coincidían ayer es en la gravedad de la situación, “la peor en 35 años”, según Juan Fernando López Aguilar. “Tiempos difíciles” para Carme Chacón. “Es el momento del gran debate de las ideas para el PSOE, en Conferencia. No de la discusión sobre las personas, no caigamos en esta perversión”, reclamaba Odón Elorza.
Sea como fuere, la crítica situación socialista reaviva las tesis de que desde los mentideros políticos madrileños se alimentaron en torno al Congreso de Sevilla sobre la posibilidad de que Rubalcaba fuera un secretario general de transición a la espera de designar al candidato a las siguientes generales, quinielas en las que sonaron nombres como Patxi López o Eduardo Madina, entre otros.
Pero ayer tocaba cerrar filas para contener la hemorragia. La consigna es acelerar la renovación ideológica del partido y, por ello, se ha decidido agilizar las conferencias sobre modelo de Estado y economía que Ramón Jáuregui y Valeriano Gómez preparaban, respectivamente, para 2013 y 2014.
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