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El líder del PSOE se atrinchera pese a las derrotas electorales en la CAV y Galicia
Raquel Ugarriza - Jueves, 25 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h
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Alfredo Pérez Rubalcaba, asediado por los cámaras y fotógrafos, en la sala de prensa del Congreso.
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Alfredo Pérez Rubalcaba Secretario general del PSOE
Bilbao. Unidos en la derrota. El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, avaló ayer al lehendakari en funciones y su aliado en la Comunidad Autónoma Vasca, Patxi López, del que dijo que, tras la debacle electoral del domingo, será él quien decida cómo reparte su tiempo entre el Parlamento Vasco y la Ejecutiva Federal en Madrid, en donde piensa mantenerle. Lamentó que López no haya recogido en las urnas réditos por el fin de la violencia de ETA o por la mejor situación económica vasca, pero consideró la derrota electoral aceptable y dijo que, con todo, "ha merecido la pena" que los socialistas hayan gobernado en Euskadi.
Tres días después de los pésimos resultados obtenidos por los socialistas en las elecciones vascas y gallegas, Rubalcaba compareció, después de que no diera la cara en Ferraz la noche electoral ni los dos días siguientes, teóricamente para preparar el debate sobre los Presupuestos del Estado. Un día después de que el secretario general del PSE anunciara su decisión de presentarse a la reelección como máximo dirigente de los socialistas vascos, Rubalcaba explicó, él también, su intención de seguir al frente del PSOE, a la vez que negaba cualquier intención de dimitir.
Y es que las grietas abiertas dentro de las filas socialistas siguen ensanchándose con cada batacazo electoral. En público, han sido varios los socialistas que en pocas horas han pedido cambios y reacciones urgentes, entre ellos, el expresidente castellano-manchego José María Barreda y el exministro -y posible aspirante a liderar el Partido Socialista de Galicia- Francisco Caamaño. Hasta una plataforma de militantes socialistas, denominada Nuevo Socialismo 3.0, reclamaba ayer la dimisión de toda la Ejecutiva y la celebración de un congreso extraordinario, al considerar un "fracaso completo" la estrategia de "oposición blanda" de Rubalcaba.
"No he pensado en dimitir. No pienso en dimitir. Mis compañeros me eligieron hace ocho meses y esa es la tarea que voy a cumplir, hasta el final", contestaba ayer el secretario general del PSOE. "Nadie me ha pedido la dimisión. Nadie, nunca. Ni en mi despacho ni por teléfono ni siquiera por un tuit", reiteró. El final de su mandato será en 2016, recalcó, a la vez que declinaba desvelar si eso incluirá su presentación como candidato de nuevo a las elecciones generales, en principio previstas para el año 2015.
Pese a todo, aseveró que tras la derrota del 21-O los socialistas tienen que reflexionar a fondo sobre qué han hecho bien y qué han hecho mal y, además, hacerlo rápidamente, porque esta legislatura el PSOE se ve obligado a hacer oposición y, a la vez, construir una alternativa al Gobierno del PP. La gravísima crisis económica determina "la urgencia de una alternativa", sentenció.
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