Saltar al Contenido

Períodico de Deia
LA TÁCTICA

Un regreso de lo más ingrato

A pesar de jugar en el alambre, el Athletic ofrece una versión convincente

Solo le faltó acierto en alguno de los remates cobrados en el área gala

José L. Artetxe - Viernes, 26 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti
Aritz Aduriz, que no tuvo su día, no supera una salida del meta Vercoutre.

Aritz Aduriz, que no tuvo su día, no supera una salida del meta Vercoutre. (P. Viñas)

Galería Noticia

BILBAO. Europa recuperó ayer a uno de los equipos que prestigiaron sus competiciones el año pasado. Volvió el Athletic con una actuación, más que digna, convincente en grado suficiente para corregir su negativa inercia, pero la misma coincidió con la cita más compleja sobre el papel y ello le costó la derrota. Marcelo Bielsa había apelado a la "excelencia" como premisa para puntuar en Gerland y, la verdad, hasta ahí no llegó el equipo. Estuvo de notable, amasó el encuentro con paciencia y criterio, incluso respondió al primer gol recibido, pero su encomiable esfuerzo quedó penalizado a causa de la falta de resolución en una segunda mitad muy abierta. En esa faceta estuvo más inspirado el Olympique, lo cual explica en última instancia que, pese a haberse pasado casi todo el encuentro sometido a la iniciativa rojiblanca, saliese triunfador.

Jugaba el Athletic en el alambre y no fue un impedimento para que aflorase quizás su versión más convincente de la temporada. De ahí que no quepa regatearle el mérito, pues mostró entereza para hacer suya la iniciativa y mantenerla, sabiendo que gestionaba un elevado porcentaje de sus opciones de seguir con vida en la Europa League en campo ajeno y ante el favorito del grupo. El Olympique se vio abocado a ejercer de visitante ante su afición, replegado, incapaz de discutir la posesión. Esta tónica fue posible gracias a la seriedad posicional y a una correcta elección de los pases. Apoyado en la firmeza de Gurpegi, Iturraspe y Amorebieta, el Athletic exploró sin precipitarse las vías de comunicación con sus puntas. Herrera y De Marcos, que no pudieron aguantar tanto trajín en la reanudación, aportaron lo suyo entre líneas, igual que Susaeta, siendo Muniain el más desconectado de ese trabajo colectivo.

Fue un encuentro muy táctico, donde el conjunto rojiblanco corrió con un mayor gasto a partir de su conocida necesidad de puntos, de forma que las situaciones de gol hasta el descanso fueron contadas. Hasta por tres veces se frustró el peligro por cuestión de centímetros, con pases al espacio que pusieron en un compromiso al linier, quien erró hasta en dos ocasiones. Y Aduriz dispuso del único remate en el área. En realidad, el Athletic fue superior en cuanto a profundidad, mientras que el Olympique se tuvo que conformar con probar de media distancia.

autocondena Aparte del citado tiro del ariete, sin demasiado ángulo, no cabe obviar otro que envió al lateral de la red y los dos que tuvo Susaeta, todo esto en la segunda mitad. En cualquiera de estos intentos, sin más oposición que Vercoutre, estuvo el desenlace. Haber perdonado -el portero galo se lució en el segundo de Susaeta-, a la postre condenó al equipo que sumó más fútbol y brindó las mejores sensaciones. Justicia y fútbol no siempre van de la mano, pero en todo caso si el Athletic queda apeado, no podrá achacarlo a lo ocurrido ayer.

Tras haber comprobado su propósito de enmienda, plasmado en un comportamiento acorde a su potencial, lo único que queda es la esperanza de que esa pizca de fortuna que siempre se agradece comparezca en los tres encuentros que restan. El Athletic ha llegado tarde a Europa, impuntual, con retraso, de ahí que ya no dependa exclusivamente de sí mismo. Ahora está obligado a hacer un pleno, objetivo asequible mientras ofrezca la imagen de solidez a la que ayer contribuyeron todos o casi todos, porque Muniain, quizás mermado por el golpe de Mestalla ante el Valencia, no acaba de romper y tanto De Marcos como Herrera pueden y deben ganar en presencia en el plano ofensivo.

Hay facetas donde el grupo muestra una mejoría clara y hombres que se acercan a su nivel óptimo: empezando por Iraizoz, siguiendo por los centrales y acabando por un Iturraspe dominador de su zona para poner la pausa o la aceleración, según convenga. Hasta Llorente aportó por fin algo de su repertorio.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario


Publicidad


Tu información local

Selecciona tu localidad

Busca las noticias de tu localidad

Twitter-noticiasbizkai
Twiter-athletic+

Publicidad