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Períodico de Deia
se refuerza la hipótesis del suicidio

La policía descarta el robo en la muerte del anciano de Getxo

La autopsia y las evidencias recopiladas en la investigación refuerzan la hipótesis del suicidio

Shaila P. Rodríguez - Sábado, 27 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:38h

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Varios agentes de la Ertzaintza ante la vivienda de Algorta

Varios agentes de la Ertzaintza ante la vivienda de Algorta (EFE)

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BILBAO. El enigma de la muerte de Ildefonso J., el vecino de Getxo de 83 años que el pasado día 17 fue encontrado en su domicilio degollado, parece haber llegado a su fin. El resultado de la autopsia practicada al cuerpo en el Servicio de Patología Forense -no presentaba signos de lucha ni heridas de defensa-, junto con la investigación de los agentes de la Unidad de Investigación de la Ertzaintza, indican que el hombre no fue víctima de un ataque durante un intento de robo, ya que el escenario no reflejaba señales de pelea, por tanto, la versión de que pudo tratarse de un suicidio toma fuerza.

Una de las vías de investigación que abrió la Policía vasca tras el suceso pasó por la posible comisión de un robo. Según esta versión, el presunto ladrón pudo haber entrado al domicilio, ubicado en el bajo del número 11 de la calle Ollarretxe del barrio de Algorta, por una de las ventana del patio trasero con la intención de robar y al ser descubierto por la víctima le atacó asestándole dos cuchilladas en el cuello.

Sin embargo, durante todo el proceso, los investigadores no descartaron ninguna hipótesis en torno al caso ya que algunos aspectos "no cuadraban" en lo sucedido, como el hecho de que el domicilio no estuviera revuelto y desordenado, lo que suele ser habitual en los escenarios de robos en viviendas. También la hija del fallecido, quien localizó el cuerpo, reconoció no tener constancia de que faltara nada de la casa, incluso el dinero se encontraba en el mismo lugar.

Del mismo modo, la Unidad de Investigación de la Ertzaintza analizó los restos de ADN hallados en el mango del cuchillo empleado para acabar con la vida de Ildefonso y que aún permanecía clavado en su cuello cuando fue localizado. El resultado del análisis descartó la presencia de restos de ADN de otra persona que no fuera la propia víctima; lo que refuerza, más si cabe, la versión de que las lesiones fueron auto infligidas.

Según una de las versiones manejadas por los investigadores, el hombre trató de quitarse la vida ahorcándose en la cocina de la vivienda, sin embargo, el cordón empleado por la víctima no soportó el peso y este cayó rompiendo el cristal de la ventana interior del balcón.

Siguiendo esta misma versión, al parecer, tras el primer intento fallido, el hombre cogió un cuchillo de cocina con el que se realizó varias heridas, poco profundas, en el torso a modo de prueba. La siguiente cuchillada, más profunda que las anteriores, también se dirigió al pecho, sin embargo, no fue lo suficientemente grave como para causar la muerte de Ildefonso. Las dos siguientes puñaladas le causaron una hemorragia mortal de necesidad. La trayectoria de las cuchilladas y la falta de restos de sangre proyectada en el lugar de la muerte -lo que es habitual en ataques con arma blanca- apuntan a que fue el mismo quien se clavó el cuchillo de cocina en el cuello.

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