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9 son los desahucios que, de media, al día soportamos en Euskadi. Esto supone unas 3.285 familias que sufren este problemón al año, es decir, alrededor del 0,4% de las familias vascas se enfrentan a esta durísima realidad anualmente
Jon Urresti - Domingo, 28 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 09:41h
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Es cierto que una cuestión que afecta al 0,4% de las familias de un País como es el caso, se escapa de lo que puede ser un científico estudio sociológico al uso, pero no cabe duda que hoy en día se ha convertido en un enorme, por su gravedad, problema social brutal. Por esto mismo, su brutalidad, este fenómeno está cerca de convertirse en el eslabón que una al inmenso colectivo ciudadano que estamos indignados con los causantes y las consecuencias de esta crisis económica tan injusta, sobre todo para algunos sectores de la sociedad.
Nunca entendí cómo había gente que compraba pisos a precios de palacio endeudándose hasta la eternidad y sin ser consciente de que la situación podía cambiar alguna vez a peor, como ha sido el caso. Muchos ciudadanos, cegados por aquel boom del ladrillo, se lanzaban a comprar pensando que al mes siguiente costaría el piso más sin barajar la posibilidad de alquilar vivienda hasta que las aguas volvieran a su cauce, y aquí se cometió el primer error. Pero esta locura compradora, la de pedir y/o querer más, se tenía que haber parado en los bancos o cajas de ahorro y si estas entidades no se hubieran guiado por la usura, la avaricia y por querer conseguir beneficios extraterrestres, no hubiera ocurrido mucho de lo que ahora estamos sufriendo.
Esos bancos y cajas de ahorros, sí tenían a gente capaz de analizar los riesgos de las hipotecas y de los préstamos que se pedían, sí eran capaces de prever los problemas que toda aquella orgía de créditos a 30, 40 años (¡qué barbaridad!) que se concedían traerían el colapso que hoy vivimos. Ellos y solamente ellos (miento, también aquí la política podría haber intervenido y de hecho intervino, pero a favor de la especulación que les hacía llenar las arcas y lanzarse a obras faraónicas o a dar a todos los ciudadanos 400 euros, solo por eso, por ser ciudadano). Cien mil despropósitos de una sociedad que se creyó rica y adoró al becerro de oro que fue el de la construcción, para acabar como estamos ahora, con un paro récord en el Estado y una herencia del Gobierno López que ha pasado de un paro del 5% cuando comenzó a casi del 16% o más cuando lo deje, ¡que sea pronto, por Dios!
Pero vuelvo a los cancos y a las cajas, ¿cómo es posible que aquellos responsables que daban órdenes a sus gestores de conceder créditos a todo el mundo, tuviera o no más recursos que su trabajo (y no solo por el piso, sino que además te daban de más para comprar coche), cómo es posible que nadie sea responsable de aquel desmán? Y lo peor de todo, ¿cómo eran tan cabritos de encima introducir en la letra pequeña del contrato la imposibilidad de dar el piso y cancelar la hipoteca, lo que se llama la dación en pago? ¿Por qué nos han hecho esto? Ellos eran los profesionales que nos tenían que, primero, haber evaluado los riesgos; segundo, no haber dado créditos por compra de locuras; tercero, no haber engañado a la sociedad (sobre todo a los jóvenes con créditos a 40 años para así bajar las mensualidades); y cuarto, debían habernos leído la letra pequeña.
Esto solo es ya para cuanto menos encarcelar 40 no, porque no lo permite la ley de momento, pero 30 años sí a los responsables de aquello y en régimen de incomunicación permanente.
Pero es que además se han arruinado y les hemos tenido que pagar cada uno de nosotros más de 1.800 euros para que no cierren y se lleven nuestros ahorros al infierno y sigan desahuciando al 0,4% de nuestras familias. Todo un verdadero despropósito sin pies ni cabeza. Pido perdón a los sufridos lectores pero necesitaba este desahogo.
En Euskadi tenemos que buscar una solución a los desahucios, tenemos un volumen de pisos vacíos como nunca, posibilidad de alquiler como nunca, una banca saneada como ninguna y una sociedad que ha sabido ser solidaria cuando de emergencia social se trata. El Gobierno vasco saliente vendió a bombo y platillo una solución que no ha servido de nada, el entrante tiene un panorama nada halagüeño por delante, pero sin duda tiene herramientas y capacidad para poder actuar y mitigar este problema social tan brutal. Animo eta aurrera!
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Gracias por su comentario
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