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El conjunto rojiblanco asoma una versión muy pobre y se deteriora también en Liga, a un solo punto de la zona de descenso
La sangría defensiva es casi irrevocable, con más de dos goles por partido
PAKO RUIZ - Lunes, 29 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Moyá despeja de puños ante la posición de Iraola (O. Martínez)
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bilbao. Probablemente sea este uno de esos momentos en que la botella se observe medio vacía o medio llena. O sea, el Athletic es un lío. No se sabe si camina hacia adelante o hacía atrás. Sea como fuere, el conjunto rojiblanco no levanta a día de hoy muchos adeptos y es objeto de los análisis más variopintos sobre los males, o su realidad, que expliquen su actual situación, a un solo punto de la zona de descenso y deteriorado por su derrota ante un Getafe que no hizo nada del otro mundo para llevarse los tres puntos de San Mamés, lo que causa más desazón.
Este Athletic, al parecer, ejerce en una extraña improvisación, porque es capaz de jugar bien en Valencia y Lyon, pese a sucumbir en ambos escenarios, y poco después ofrecer una imagen de lo más simplona. Hay quien tira de algo de malicia. ¿Será que le están haciendo la cama al entrenador? Es una pregunta que se gesta como consecuencia del enfado, porque así salió el personal de La Catedral, si bien la parroquia, muy fiel, no quiso hacer más leña del árbol caído, quizá porque en sus entrañas impera esa exquisitez que saboreó el curso pasado.
Es evidente que no se puede vivir de las rentas. El conjunto de Bielsa solo ha sumado ocho puntos en nueve jornadas, lo que tampoco es alarmante porque se trata de uno menos de los que este mismo equipo acumulaba la campaña anterior a estas alturas de la película. Si se tira de antecedentes, peor fue la cosa en el segundo año de Joaquín Caparrós al frente de la nave, ya que la cosecha se reducía a los cinco puntos... aunque, para más morbo, ese Athletic alcanzó esa misma temporada la final de Copa, por lo que lo comido por lo servido.
Bielsa debió recurrir al plan que pone en liza cuando se ausenta Ander Herrera, que, visto lo visto, se va a convertir en el jugador imprescindible de este Athletic, que no perdía en San Mamés desde la primera jornada de Liga. Sin el bilbaíno, los leones no presumen de pedigrí en la medular, donde se ganan los partidos, y además el rosarino insiste en apostar por Iker Muniain como el supuesto cerebro del equipo, cuestión que no surte el efecto deseado. Asoma, por tanto, un déficit o un problema, según se analice. O sea, un lío.
sin pegada El partido de ayer confirmó una contradicción. El Athletic se erigió la temporada pasada en uno de los equipos que mayor rentabilidad sacó de las acciones a balón parado y resulta que en el presente curso éstas se convierten en sus auténticos azotes. Así fue en el primer tanto del Getafe, donde la defensa rojiblanca permitió con todo tipo de detalles que Juan Rodríguez dibujara un buen remate de cabeza, a falta botada por Pedro León, para batir a Gorka Iraizoz, que ha encajado 19 goles en ocho partidos. Es decir, más de dos tantos por encuentro.
El conjunto madrileño venció por una razón muy simple, metió la bolita en dos de sus ocho remates a los tres palos, que no es que sea porcentaje espléndido, pero sí suficiente si se compara con el caso de los rojiblancos, cuya media fue horrorosa, ya que solo fueron capaces de batir a Moyá en uno de sus diez tiros, y, para más inmolación, su gol llegó en la acción final del partido, cuando su derrota, tercera consecutiva, era inevitable.
El tanto, para más lío, lo firmó Mikel San José, al que le persigue una especie de mal de ojo. El navarro sale casi siempre mal parado en su versión defensiva, lo que no le deja en buen lugar de cara al aficionado, pero, como si se tratara de una rabia personal, emerge como un delantero de lo más eficaz cuando le toca ejercer en el área contraria. Vamos, que San José es el segundo máximo goleador del Athletic, con tres dianas, solo por detrás de Aritz Aduriz y por delante de Óscar de Marcos, Markel Susaeta y Fernando Llorente, los otros tres jugadores que han visto puerta en Liga. San José marcó en la tarde que Aduriz y Llorente, los supuestos incompatibles, volvieron a jugar juntos durante más de media hora. O sea, todo muy lioso.
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