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Josu Urrutia se acercó ayer a Lezama para compartir unos minutos de la rutina diaria de la plantilla
El presidente quiso transmitir cercanía y apoyo en un ámbito que domina por su pasado profesional
jose l. artetxe - Miércoles, 31 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:40h
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Josu Urrutia ante los medios de comunicación en Ibaigane (Efe)
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bilbao. La visita a la plantilla que cursó ayer Josu Urrutia se enmarca en la coyuntura deportiva más delicada por la que ha atravesado el club en varios años y que, curiosamente, dista tanto de la vivida durante la temporada anterior que podría considerarse como su antítesis. Metido en una dinámica de equipo perdedor, el Athletic ha empezado a percibir con cierta intensidad el olor característico, inconfundible, que desprende el peligro. A punto de cumplir el tercer mes de competición, se ve inmerso en este tipo de procesos, por otra parte tan comunes en el mundo del fútbol, donde inevitablemente se combinan dos realidades: parece que nada sale como se pretende y todo, hasta el detalle más nimio, constituye un obstáculo insalvable, una pega que pasa su factura correspondiente.
En este contexto, al margen de que lo fundamental sea lograr resultados, se entiende que todo aquello que sirva para estrechar lazos y mejorar la calidad de la convivencia en el seno del club es positivo. La terapia al uso en medio de la crisis busca promover la unidad o, si se prefiere, apretar filas lo más posible a fin de que el colectivo actúe como un solo hombre. Tal sería, sin más, el objeto de la iniciativa del presidente, que se dio una vuelta por Lezama y compartió unos minutos de la rutina diaria de los jugadores. Urrutia sabe perfectamente qué es un vestuario, su dilatado pasado como futbolista le otorga una perspectiva ideal para manejarse con comodidad en un ámbito que para la generalidad, incluida la clase dirigente de este mundillo, es inaccesible y sin embargo él conoce a la perfección.
Urrutia llegó a las instalaciones a primera hora, antes de que comenzase la sesión de entrenamiento, y se pasó por las estancias que ocupa el equipo para saludar y charlar brevemente, de manera distendida, con los futbolistas. Se trataba de un encuentro informal, nada que ver con la vez anterior, hace tres semanas, en que estuvo reunido con todos los integrantes del plantel porque deseaba transmitir un mensaje concreto de viva voz. En esta oportunidad, lo que buscaba era transmitir cercanía en unos momentos de zozobra, que así es como cabe calificar el presente, justo después de que el Athletic haya perdido los tres últimos partidos que ha disputado.
Esta inquietante tacada, materializada en los reveses sufridos en Mestalla ante el Valencia, en Lyon ante el Olympique y en San Mamés ante el Getafe, no tiene precedentes cercanos y castiga con un punto de crueldad el déficit de confianza que se ha instalado en el Athletic. A principio de mes, Urrutia quiso dirigirse a los jugadores a la vuelta del viaje a Praga, donde también se perdió, desenlace que se encadenaba al 2-0 recibido en Anoeta, en una cita en la que se habían depositado grandes esperanzas, acaso porque doce meses antes el mismo derbi sirvió para marcar un antes y un después, fue el pistoletazo de salida para la versión más competitiva del equipo.
Ander Herrera valoró la visita del presidente como un episodio propio de una entidad que se reclama especial
Entonces, fue el 5 de octubre, Urrutia dijo lo que tenía que decir y también tomó la palabra algún jugador. Dos días después se derrotó a Osasuna, pero el efecto que pudiera atribuirse a esta iniciativa fue efímero, no dio más de sí, al menos no frutos tangibles. Es cierto que el juego del equipo experimentó una mejoría, pero en el partido de Mestalla, donde el Athletic hizo lo que en principio parecía más difícil, adelantarse en el marcador y hurgar en la herida del Valencia, todo se fue al traste a consecuencia de una tarjeta roja.
El protagonista de este episodio, que al estar sancionado causará baja en el trascendental encuentro del fin de semana en Granada, se refirió ayer a la presencia de Urrutia en Lezama en los siguientes términos: "Este club también es especial por este tipo de cosas. El presidente es uno más y entre todos intentamos hacer grupo. Es momento para estar unidos. Se agradece que esté cerca de nosotros y nos transmita tranquilidad, confianza y cariño. Es importante porque si se dice que somos especiales se demuestra que así es". También Gaizka Toquero aludió al asunto: "Ya dijo hace unos días en una rueda de prensa que iba a intentar estar más cerca del grupo y hoy ha sido un día de esos".
inicios inquietantes Mientras el Athletic se lame las heridas y se rehace en el plano anímico, aparece a la vuelta de la esquina, mañana en Ipurua, el estreno en la Copa, en teoría una buena piedra de toque para ir preparando el tenso cruce del domingo, cuando aguarda otro equipo metido en problemas, un Granada con los mismos puntos que los rojiblancos. La reacción en Liga no debe demorarse, lo de hacer piña entre semana se ha de dejar sentir sobre el césped andaluz. Una cuarta derrota pondría a prueba el temple, el sistema nervioso de todos los estamentos del club, que ya se han visto en alguna parecida recientemente.
Para hallar una situación similar es necesario retroceder hasta la campaña 2008-09, la segunda de Joaquín Caparrós en Bilbao y habría que ir dos más atrás para toparse con un panorama aún más desolador. En el arranque de esa temporada bajo la dirección del técnico utrerano, el Athletic llegó a perder en cinco jornadas consecutivas y se plantó en la décima jornada con seis puntos en su casillero. Sin duda la entidad de los rivales tuvo que ver en el signo de la racha, pues fueron en orden cronológico Getafe, Sevilla, Rea Madrid, Barcelona y Villarreal los que se impusieron a los rojiblancos.
En la Liga 06-07, con Félix Sarriugarte en el timón, en la décima jornada el Athletic poseía ocho puntos, con un único triunfo, sobre el Gimnástic de Tarragona, cinco empates y tres derrotas. Así como con Caparrós remontó el vuelo, con Sarriugarte, nuevos reveses ante Espanyol y Sevilla precipitaron su destitución, siendo Mané quien tomó el testigo. El equipo hubo de bregar hasta el último encuentro para no descender.
Consumidas nueve jornadas del campeonato, es prematuro ponerse a conjeturar a medio y largo plazo, pero la Liga reclama un bandazo a fin de evitar depresiones y otros síntomas que en estos tiempos tan desapacibles sientan fatal. Ganar al Granada no compensaría los errores por ejemplo cometidos en la Europa League, pero quizá serviría para espantar fantasmas.
En la comisión de Hacienda celebrada ayer en el Ayuntamiento de Bilbao, la concejala de esta cartera, Marta Ajuria, ratificó los acuerdos que el consistorio acordó en su día con el resto de socios de San Mames Barria. El grupo municipal de Bildu cuestionó a Ajuria sobre las participaciones del Ayuntamiento en la sociedad propietaria del nuevo campo, así como si veía necesario revisar los acuerdos y su financiación por culpa de la crisis económica. Sobre esta cuestión, la representante del PNV confirmó que el Ayuntamiento bilbaino no tiene intención de modificar ninguna cláusula del acuerdo que en su día firmaron con el Athletic, Diputación, BBK y Lakua.
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