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Urduliz

Calabazas solidarias

La sidrería urduliztarra Ayoberri da trozos de calabaza a cambio de donativos para Aimar del Pozo

Marta Hernández - Miércoles, 31 de Octubre de 2012 - Actualizado a las 05:39h

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El propietario de Ayoberri, Pedro Elordui; la madre del niño, Amaia Güenetxea, y el pequeño Aimar, posan junto a la calabaza gigante expuesta en la sidrería.

El propietario de Ayoberri, Pedro Elordui; la madre del niño, Amaia Güenetxea, y el pequeño Aimar, posan junto a la calabaza gigante expuesta en la sidrería. (Marta Hernández)

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Estas calabazas no son de Halloween. No son tétricas. No tienen nada de malignas. Aunque, al igual que las que adornarán esta noche muchos bares y discotecas, sí sirven para dibujar sonrisas. En este caso, las del pequeño Aimar del Pozo y sus familiares y amigos. Estas calabazas son solidarias. Hay kilos y kilos -una de ellas casi llega a los 133 en la balanza- de humanidad en un gesto que ha surgido de Pedro Elordui, de la sidrería urduliztarra Ayoberri, que como él mismo afirma duerme "muy poco" y su coco "no para de carrular". Por eso, siempre anda pensando en alguna que otra iniciativa, cada una de una tipología distinta.

Ahora, a Pedro se le ha ocurrido hacer algo con esas calabazas gigantes que tiene en la huerta que cuida con su aita y que está junto a la sidrería. "El año pasado puse una calabaza de 125 kilos a la entrada de Ayoberri para que la gente pudiera verla. A la gente le gustó mucho, pero ahora quería hacer algo más con ellas, y pensé que podía ayudar a Aimar", cuenta con pasión Pedro.

Así que lo que hará, desde hoy mismo, es repartir trozos de calabaza entre los visitantes a la sidrería a cambio de un donativo para este niño de 11 años que sufre una parálisis cerebral que le afecta a la motricidad y por la que regularmente debe someterse a operaciones. "Voy a dejar expuesta la calabaza de 133 kilos quince días. Y como tengo otras diez, le voy a regalar a todo el que venga un cacho de calabaza y el que quiera puede hacer una donación para ayudar a Aimar. Y al que no dé nada también le voy a dar calabaza, para que se haga puré en este invierno tan crudo que nos llega… Pero lo importante es que cada uno aporte lo que pueda. Lo que sea. Que todo va a ser para el niño", destaca Pedro.

Y en este caso sí que hay kilos de calabazas para dar y regalar. ¡Es que son gigantescas! "Es una semilla alemana. No es para el ganado, sino las de comer. Me trajeron esas semillas, las he cuidado y ahora me salen estas calabazas", explica el propietario de Ayoberri.

Esta iniciativa solidaria estará en marcha "durante un mes o de aquí a final de año… lo que duren las calabazas", apunta Pedro, que insiste en lo necesario que es ayudar a Aimar. "Le he dicho que la hucha en la que se van a dejar los donativos la traiga él y que cuando la rompa que me cuente cuánto se ha recaudado. Me gustaría saberlo", añade. Ese será el colofón a la nueva aventura de Pedro, al que, entre otras cosas, se le ocurrió montar un duelo de bueyes contra deportistas de kick boxing.

Operación en diciembre La próxima intervención de Aimar será en diciembre. "A medida que va creciendo se va alargando el hueso y acortando la musculación. Empezamos con la primera operación a los 7 años", indica Amaia Güenetxea, la amatxu del pequeño. No reciben ningún tipo de ayuda de Osakidetza. Son ellos los que se mueven, como con el partido de pelota protagonizado por Irujo, por el que pagaron 15.000 euros. Por todo ello están "superagradecidos" ante iniciativas como la de Pedro.

Por una vez, no está mal que te den calabazas.

Más formas de ayudar a aimar

Además de con los donativos, en Ayoberri quien lo desee puede ayudar a Aimar con la campaña de tapones de botellas. Existen lugares de recogida en muchísimos puntos de distintos municipios de Bizkaia, gracias a la colaboración de los Ayuntamientos.

El dueño de Ayoberri, Pedro Elordui, quería hacer algo especial con sus calabazas gigantes

El pequeño Aimar, de casi 11 años, sufre una parálisis cerebral que le afecta a la motricidad

Operaciones periódicas a Aimar

La parálisis cerebral que sufre Aimar le afecta a la motricidad. A medida que va creciendo debe someterse a operaciones. "Todo lo que tiene que ver con fibrotomías y musculación lo hacen en Madrid con láser para no tener que abrirle", explica su madre.

las claves

La intención de Pedro Elordui es dejar expuesta su pieza más grande (casi 133 kilos) a la entrada de Ayoberri unos quince días y dar trozos de las otras calabazas (sobre una decena) a cambio de donativos para Aimar durante un mes o "lo que duren las calabazas".

Unas calabazas ya conocidas

Las calabazas gigantes de Pedro nacen de unas semillas alemanas. El año pasado, al propietario de Ayoberri se le ocurrió exponer una de esas 'joyas' en la sidrería para que la gente pudiera contemplarla. Pero esta vez, quería hacer algo más con ellas.

Aimar, el saltador de obstáculos

Para conocer más sobre el valiente Aimar se puede consultar su página web 'Aimar, el saltador de obstáculos'. En ella, se explica la historia del pequeño, sus necesidades médicas, las campañas solidarias puestas en marcha, etc. También existe el Facebook.

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