Saltar al Contenido

Períodico de Deia
athletic - eibar

Los rojiblancos están en Babia

El Athletic malgasta la cita ideal para redimirse y es zarandeado por el Eibar w Los 'leones', sin actitud, estaban advertidos de lo que se toparían

José L. Artetxe - Viernes, 2 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 05:39h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti
Ander Iturraspe domina un balón aéreo ante el armero Mainz.

Ander Iturraspe domina un balón aéreo ante el armero Mainz. (David de Haro)

Galería Noticia

BILBAO. La visita a Ipurua tampoco tuvo un signo positivo. El Athletic estuvo incómodo, no por nada en concreto, no a causa de los condicionantes que reunía el partido, todos perfectamente previsibles, sino porque sus jugadores no entendieron el valor que entrañaba el partido. Es probable que ni en Wembley hubieran estado a gusto, al menos para ofrecer un rendimiento acorde a su potencial porque es como si los rojiblancos, con pocas excepciones, estuviesen enfadados consigo mismos y hubiesen olvidado cómo se juega a esto. ¿Que cómo se debe hacer? Pues, para empezar equiparándose al rival en facetas como intensidad, concentración y valentía. Con estas premisas tan elementales seguro que la matinal hubiera discurrido por otros derroteros.

Por supuesto que el derbi copero se celebró sobre una superficie muy blanda e irregular y que enfrente hubo un anfitrión bien puesto, orgulloso y adecuadamente motivado. Pero de todo ello estaban advertidos y, por lo tanto, lo mínimo exigible de su parte es que hubiesen actuado en consecuencia. Volvemos a lo de antes: la solidez de los argumentos del Eibar se relativiza si se muerde cuando no se tiene la pelota, si se emplea el sentido común para colaborar con el compañero en el despliegue, en síntesis, si la gente está puesta, porque hay una distancia sustancial en términos técnicos y físicos que tiene que aflorar a nada que se observen unos mínimos de constancia e intención.

Los menos habituales, salvo Raúl, se mostraron incapaces de plantear dudas a Marcelo Bielsa

El Eibar puede plantear problemas, sobre todo en el inicio, aún fresco, pero cómo digerir que se imponga de cabo a rabo en la primera parte, periodo en el que hizo seis remates y no recibió ni uno, acaparando así todas las ocasiones de gol, tres muy nítidas, y todo ello sin dar una mala patada. No le hizo falta porque sus hombres llegaron una décima de segundo antes a todas partes, para robar y para combinar. Mención especial para la labor de Arruabarrena, dando apoyos y pases correctos, soluciones para el desdoblamiento de su equipo.

Viendo el deambular del Athletic (hubo un rato de casi veinte minutos en que ni pudo cruzar la línea divisoria) cabe preguntarse si acaso sus integrantes no son conscientes de la situación; asistiendo a las frivolidades que arruinan la mayoría de sus combinaciones, da pie a cuestionarse que sepan de la importancia que precisamente ahora tendría un marcador favorable, aunque sea en la Copa, en Ipurua, a costa del Eibar. ¿Tan baja está su autoestima como para perder así la perspectiva? El calendario le puso ayer en bandeja al Athletic la posibilidad de redimirse y, sin embargo, gestionó este encuentro como un trámite engorroso, una cuña inoportuna en mitad de los vaivenes de la Liga y la Europa League.

Son apreciaciones que se refieren a la actitud, a la predisposición del colectivo, si bien hay que detenerse en aquellos que tuvieron la opción de ganar enteros para su causa particular. Salvo Raúl, el resto de los no habituales en el once del Bielsa naufragó con estrépito. Toquero e Ibai se ganaron a pulso la sustitución en el descanso, medida que podría haberse hecho extensiva a Llorente, quien luego hasta gozó de un balón propicio para marcar, o a San José. Partidos así sirven para generar dudas, pero Bielsa regresó a Bilbao lleno de certezas.

Salieron en la segunda mitad De Marcos y Muniain, dando el primero algo de aire entre líneas, sin inspiración, por honradez, mientras que el segundo sigue muy bajo, fue intrascendente. Herrera, que aparte de ese balón servido a Llorente y un par de virguerías en zona de nadie, falló mucho y permaneció ausente en amplias fases, pese a que él no tiene otro partido que afrontar el domingo. Las pedradas y las faltas a destiempo de Amorebieta merecen su reseña. Los no citados hasta aquí se salvaron de la quema, pero así, con tantos en Babia, es imposible que la propuesta cunda y puede suceder que el Eibar se sienta vencedor moral con absoluta legitimidad.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario


Publicidad


Tu información local

Selecciona tu localidad

Busca las noticias de tu localidad

Twitter-noticiasbizkai
Twiter-athletic+

Publicidad