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Las aficiones del Athletic y del Eibar convivieron con la máxima cordialidad en la localidad armera
aitor martínez - Viernes, 2 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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La afición de Eibar no dejó de apoyar a los suyos y celebró el buen partido de los armeros.
Vista:
eibar
MUCHOS fueron los factores que se aunaron en la mañana de ayer en contra del partido de Copa que disputaron el Eibar y el Athletic en Ipurua. A pesar de la agradable temperatura de la mañana, el sol dejó paso a la lluvia con el encuentro ya iniciado. Además del frío y del mal tiempo, la festividad por el día de Todos los Santos hizo que muchas familias aparcasen el fútbol para acudir en masa a los cementerios. Pero pese a todo, también lo extraño del horario, las 12 de la mañana, Eibar vivió una fiesta en la que se volcó con el conjunto armero desde primera hora del día y en la que gente de todas las edades disfrutó animando a su equipo.
La localidad guipuzcoana se tiñó de azul y grana, pero también de rojiblanco. Los cánticos a favor de uno y otro equipo, especialmente favorables a los locales, rompieron la calma habitual de la localidad armera, que añora desde hace varias temporadas el fútbol de élite. Atrás quedaron duelos contra equipos de Primera División atrapados por las fauces de la Segunda, pero tanto el conjunto dirigido por Gaizka Garitano como su afición demostraron tener hambre de más partidos como los de antaño.
en volandas La fiesta que se inició en el centro de Eibar prácticamente con los primeros rayos de sol, se desplazó posteriormente hacia las gradas de Ipurua, donde los incansables seguidores armeros llevaron en volandas a los suyos. La afición rojiblanca, entremezclada con los locales, siguió de manera tensa los pormenores de un partido poco vistoso.
La grada, especialmente el fondo que ocupan los hinchas más animosos del Eibar, no calló ni un instante. Los cánticos se sucedían uno detrás del otro. El empate a cero final que registró el luminoso, dejó contentos a los seguidores locales y no tanto a los rojiblancos. La fiesta del fútbol que se vivió en Eibar se saldó sin ningún tipo de incidente y la máxima cordialidad entre ambas aficiones.
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