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Períodico de Deia
joaquín achúcarro pianista

"Me gusta que aquellos que me critican lo hagan de manera constructiva"

Viernes, 2 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 05:40h

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El pianista bilbaino celebrará su 80 cumpleaños con un concierto en el Teatro Arriaga.

El pianista bilbaino celebrará su 80 cumpleaños con un concierto en el Teatro Arriaga. (Foto: oskar martínez)

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las claves

Bilbao. Joaquín Achúcarro (Bilbao, 1932) ha recorrido 60 países tocando el piano y ofreciendo conciertos en los recintos más famosas del mundo. Nacido en el seno de una familia de músicos, ha recibido múltiples premios, entre los que destacan el Nacional de Música de 1992, Medalla de Oro de las Bellas Artes 1995, Ilustre de Bizkaia 1996, o Artist for Peace 2000 de la Unesco. También es personaje de 2001 en Dallas, Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil en 2003, Hijo Predilecto de la Villa de Bilbao 2004 y Vasco Universal 2005. En 2008 se creó la fundación Joaquín Achúcarro Foundation para ayudar a jóvenes pianistas al inicio de su carrera. Estos días ensaya en el Teatro Arriaga de cara a preparar el concierto que ofrecerá el domingo.

Aún practica durante horas. ¿Con su trayectoria necesita ensayar tanto?

Claro. ¿Cómo también alguien como Phelps necesita entrenarse tanto?

En el Arriaga va a tocar piezas de Bach-Bussoni, Chopin, Schumann, Mompou y Debussy. ¿Qué le han aportado estos compositores en particular?

Momentos de felicidad inexplicables. Converso con ellos, porque eso es lo que ocurre cuando uno está estudiando la obra de un compositor. A través de la partitura estás en comunicación con el autor. También me enfado con ellos, porque opino que a veces no han escrito lo que tenían que escribir. Soy realista, la música tiene unas leyes, el compositor tiene unas leyes, el piano tiene unas leyes y nuestro propio cuerpo tiene unas leyes, entonces, ¿cuál de esas leyes se viola o ayuda al resto? El objetivo final es transmitir un mensaje original que está en la partitura, puesto por el compositor lo mejor que ha podido, porque tampoco podemos pensar que el compositor es infalible.

¿Sentirá nervios al subir al escenario del Arriaga igual que la primera vez?

Sigo teniendo la misma sensación, pero no es tan violenta como entonces. Lo que quiero decir es que la impresión de responsabilidad está siempre presente. El público acude a pasar un buen rato, de modo que yo tengo que hacer que disfruten lo máximo posible y entregarles lo que yo tengo, de la mejor manera que sé.

Entonces, ¿los artistas no son personas seguras de sí mismas?

No lo creo. Creo que los habrá pero en todo caso yo no soy uno de ellos. ¿Quién puede predecir lo que va a pasar dentro de cinco minutos?

¿La música es también para usted una terapia?

Bueno, esa idea de que sale la luna y me pongo a tocar un nocturno puede ocurrir, pero nuestra profesión tiene mucho de oficio, y ese oficio hay que cuidarlo, mimarlo, perfeccionarlo, aunque buscar la emoción con el sonido también es una búsqueda, y por lo tanto también requiere estudio. No es aprenderse las notas y luego hacer lo que quieras. Si tú haces mal una cosa el piano suena mal, la arquitectura de la pieza se derrumba.

Su amor a la música le viene de familia. ¿La considera su mejor herencia?

Creo que es una estupenda herencia el haberme hecho escuchar música y el haberme enseñado a amarla.

Tras una carrera de éxitos le han comparado con músicos como Rubinstein. Será todo un orgullo.

Ni sí ni no. Sé que hago lo que quiero hacer y lo que tengo que hacer, y que me cuesta mucho buscarlo y encontrarlo. El ejemplo de grandes pianistas del pasado y del momento actual me aporta ideas y maneras de ver la música.

Ha dicho que su mujer es su mejor crítica. ¿Es ella una pieza clave?

Las personas más cercanas son las que ven tu día a día, las que viven tu lucha constante y tu afán de superación. El que se sienta en una butaca para oír un concierto no sabe lo que yo estoy buscando, pero

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los que están cerca sí lo saben, y una de ellas es mi mujer, que siempre sabe lo que quiero.

¿Y usted se toma las críticas con humor?

Según de quién vengan. Es como la fábula esa: "Si el sabio calla malo, pero si el necio aplaude peor". A mí me da gusto que aquellos que me critican lo hagan fe forma constructiva.

Después de recorrer tantos países, ¿se siente embajador de Bilbao?

Desde luego en todas partes saben que soy de Bilbao y claro que me siento embajador. Es más, en todas partes saben que soy hijo predilecto de Bilbao. ¡Pues menudo honor es ese!

¿En todos los lugares se percibe igual la música?

Los alemanes la oyen de una manera distinta que los franceses, pero de todas maneras el mensaje llega, sea donde sea. Aunque no sé qué le parecerá a un talibán un nocturno de Chopin...

En Dallas crearon la Joaquín Achúcarro Foundation para ayudar a jóvenes pianistas. ¿Qué le ha aportado esta iniciativa?

Todos los honores lo que aportan es una sensación de responsabilidad. Desde luego hay un punto de orgullo y de satisfacción, pero caramba, hay que merecerlo, y que los ciudadanos de Dallas hayan dado tiempo y dinero para ayudar a mis jóvenes alumnos y para dar un empujón a los que estudian en la universidad conmigo ha sido aportarme la sensación de que algo he hecho.

Hoy en día muchos niños empiezan a tocar el piano a los 3 o 4 años. ¿Qué le parece el sistema docente?

Que empiecen a tocar temprano me parece estupendo, lo que me parece mal es que haya niños de 8 o 9 años que estén todavía tocando una nota. Tengo la impresión de que en este momento habría que hablar bastante sobre la enseñanza.

¿Los jóvenes ven con distancia o miedo la música clásica?

Creo que sí y es porque no se atreven. Hay que intentar que se atrevan. La primera vez que te zambulles en el agua te da miedo, pero luego le coges gusto a la sensación. La música de la que yo me ocupo exige una manera activa de oírla, de anticipar lo que puede pasar; no te sientas y dejas que la música te envuelva. Cuanto más puedas saber de música más gozas de ella. Para todo hay niveles de conocimiento, pero ese primer nivel de asomarse y ver si disfrutas o no es el paso que los jóvenes no se atreven a dar.

Echando la vista atrás, ¿le queda algo por hacer?

Sentarme al piano todos los días y perfeccionar el siguiente concierto.

"Creo que la mejor herencia que me han dejado es oír y amar

la música"

"Siento que en este momento habría que hablar y analizar el sistema de enseñanza"

"La música de la que yo me ocupo exige una manera activa de escucharla, de anticipar lo que puede pasar"

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