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i. gorriti - Viernes, 2 de Noviembre de 2012 - Actualizado a las 05:39h
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Bilbao. "Un día unos amigos nos juntamos y nos dijimos: Hay que constituir una Euskal Etxea... y aquí estamos". Antes, además formó parte de Txoko-zar, siendo vocal de la junta directiva y formó parte de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Fue Delegado en Corte en 1982 y, en un segundo periodo, también presidente y nombrado Amigo de mérito. Beltrán de Heredia fue parte, por otro lado, de la Congregación de Naturales y Oriundos de las Provincias Vascas, entidad en la que fue secretario.
La Euskal Etxea tuvo como embrión a la Hermandad de San Miguel de Aralar. "La constituimos en 1973 bajo una advocación religiosa porque en aquellos tiempos no se permitía una Euskal Etxea como tenemos ahora. Primero alquilamos un local en la calle Hileras y luego un pabellón que la Cámara Agraria de Guipúzcoa tenía en la Casa de Campo de Madrid. En un principio éramos 110 socios".
Desde entonces se comenzó a salir a cantar Santa Águeda, organizaron conciertos de Xabier Lete, Benito Lertxundi, Lurdes Iriondo, Gorka Knörr, Mikel Laboa... También se relacionaron con Julio Caro Baroja y Maritxu Abaitua empezó con el grupo etxekoandreak... En 1979 le nombraron presidente de la Hermandad quede San Miguel de Aralar. Al disolverse eran 650 socios y todos se integraron en la nueva Euskal Etxea.
En la inauguración del 1 de octubre de 1982 estuvo el lehendakari Garaikoetxea y el alcalde Tierno Galván, además de los presidentes de las cajas de ahorro vascas propietarias del edificio.
El presidente Julio Elejalde le definió como "un hombre de bien, o sea, una gran persona y, por tanto, un gran vasco. De los que -usando la terminología de otros- hacen patria, ¡de verdad!, es decir, de los que prestigian a los vascos y al vasquismo. Se ha dedicado más de media vida a trabajar por el asociacionismo vasco en Madrid y, al menos durante los años en que he sido testigo de su tarea, lo ha hecho con tenacidad, honestidad y gran eficacia. Creo que todos los vascos de Madrid le debemos respeto, agradecimiento y admiración por su obra. Y esa deuda impagable está y estará siempre presente en los socios de nuestra Madrilgo Euskal Etxea".
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