Saltar al Contenido

Períodico de Deia
subida al pagasarri la crónica

Pagasarri: una romería en el techo de Bilbao

Nueve mil montañeros acuden a la cima del Pagasarri empujados por un tiempo propio del verano

Antes de la marcha, el escalador francés Antoine Le Menestrel realizó una exhibición en la Gran Vía

aner gondra - Lunes, 24 de Diciembre de 2012 - Actualizado a las 05:42h

  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti
Familias enteras y cuadrillas de amigos disfrutaron ayer de una jornada soleada en las laderas del Pagasarri.

Familias enteras y cuadrillas de amigos disfrutaron ayer de una jornada soleada en las laderas del Pagasarri. (Jose Mari Martínez)

Galería Noticia

Galería Galería: Tradicional subida al Pagasarri

  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

BILBAO. Los bilbainos tienen la suerte de que, si no les ha tocado la lotería el día 22, pueden reconciliarse con el mundo al día siguiente con la subida al Pagasarri. Llámenlo Dios, Ana Urrutia o capricho del destino, pero lo cierto es que ayer el día se presentó envuelto en un cielo azul intenso, en un streeptease total de nubes, lo que despertó el espíritu mendizale de miles de personas. A primera hora de la mañana la Gran Vía era una manifestación de makilas. Los asistentes vieron estupefactos la exhibición del francés Antoine Le Menestrel, quien trepó por la fachada de la sede de la BBK como quien baja a por el pan. Después de llegar a su particular cima, el acróbata dio la salida a la marcha con una bocina. Una marea humana dejó de mirar al cielo para escurrirse por la esquina y poner rumbo hacia el verdadero techo de Bilbao. El Pagasarri esperaba, como todos los años, a sus incondicionales.

Los organizadores de la subida han querido que la tradicional visita al monte bilbaino coincida en el marco del Mendi Film, el festival que durante las últimas jornadas ha ofrecido una colección con las mejores películas y documentales sobre montaña. La subida al Pagasarri, con 9.000 montañeros desfilando en ambiente festivo y sin límite de edad, ha sido el mejor broche que podía tener el certamen. A pesar de tener un reparto tan popular o la presencia de estrellas de la montaña, como Alberto Iñurrategi, una vez más el gran protagonista fue el propio Pagasarri.

Desde el Ensanche una interminable serpiente de colores se paseó hacia Rekalde y Peñascal. Es allí donde las baldosas de las aceras desaparecen para convertirse en una alfombra verde que escala por laderas interminables.

Hombres, mujeres, ancianos, niños y muchos cánidos serpentearon por la ruta propuesta por la organización. Es una de las ventajas del Pagasarri: sus laderas esconden diferentes caminos que lo colocan a uno en lo más alto. Los mendizales que ayer acudieron a la cima tuvieron que afrontar nueve kilómetros y medio sin descanso, siempre hacia arriba. A la misma velocidad que los jadeos iban en aumento y las piernas protestaban por una matinal más exigente de lo normal, Bilbao iba haciéndose más pequeño a la espalda de los caminantes.

una romería en la cima La estimación de la organización era que los participantes alcanzarían la cima en hora y media, pero a las doce, tres horas después de que se diese la salida en la Gran Vía, todavía llegaban montañeros a la romería improvisada en la cumbre del Pagasarri.

Un arco hinchable daba la bienvenida a los recién llegados. Una vez que lo atraviesas se diluyen los dolores de las piernas y los pulmones resoplan satisfechos. La música de los txistularis recordaba a los presentes que era una jornada festiva. Es el momento de la recompensa, del hamaiketako en las alturas. A pesar de que la organización repartía bocadillos presentando el ticket de la inscripción, cuadrillas y familias desenvolvieron entonces todo tipo de manjares. Una vez más, el plato estrella era la tortilla de patata. ¡Qué bien sabe después de tocar la cumbre! Para redondear la mañana, todos los participantes se llevaron de recuerdo una práctica cantimplora.

Hubo quien enfiló el regreso al asfalto del centro nada más llegar a la cumbre y también quien se buscó un rinconcito para poder reponer fuerzas. Pero todo lo que sube baja y los nueve kilómetros y medio volvieron a colocarse delante de los cordones de las botas de monte. Por si alguien se lo pregunta o no lo tiene claro: Bajar también cansa.

las claves

La jornada festiva no pudo ser completa en el Pagasarri ya que tuvo que teñirse de luto. Un hombre de 71 años falleció en las laderas del monte bilbaino a causa de una parada cardiaca sin que nada pudieran hacer los servicios médicos por salvarle la vida. El montañero ascendía por la zona de Pastorekorta cuando comenzó a sentirse mal. Finalmente, lo que parece haber sido un paro cardíaco le impidió continuar con la marcha. Al lugar acudieron un médico y los servicios de emergencia que velaban por la seguridad de la marcha, pero, a pesar de estar varios minutos intentando reanimarle, nada pudieron hacer para salvarlo. Los miembros de la organización, así como Kutxabank, el principal patrocinador del evento, no tardaron en hacer llegar sus sinceras condolencias a la familia del montañero fallecido.

votos comentarios
  • Mail
  • Meneame
  • Tuenti

Herramientas de Contenido

Cargando comentarios...

Gracias por su comentario


Publicidad


Tu información local

Selecciona tu localidad

Busca las noticias de tu localidad

Twitter-noticiasbizkai
Twiter-athletic+

Publicidad