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El presidente del PP vasco descarta una interlocución "normal y democrática" con la coalición hasta que "no abjure del asesinato; son legales porque así lo dijo el Constitucional, pero no son decentes"
igor santamaría - Jueves, 10 de Enero de 2013 - Actualizado a las 05:34h
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Cospedal y Basagoiti intercambian impresiones junto a Sémper en el transcurso de un acto del partido. (efe)
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BILBAO. El diagnóstico transigente emitido, entre otros, por Borja Sémper acerca de la relación que debe mantener el PP de la CAV con la izquierda abertzale recibió ayer una rotunda contestación tanto por parte de su presidente, Antonio Basagoiti, como desde Madrid, en palabras de la secretaria general popular, María Dolores de Cospedal. La política Pop, otra forma de ver la defensa de los postulados de derechas que lideraba el propio Basagoiti, no parece gozar, más tras los últimos resultados electorales, del predicamento necesario para explorar vías de entendimiento con ese mundo, a pesar de que no han sido pocos los episodios donde se han tratado de normalizar las relaciones con Bildu. "Una cosa es que un día se coincida en una institución, en un ayuntamiento o en un parlamento, porque están allí, porque son legales, y otra cosa es que haya una relación de interlocución política normal y democrática con esta gente", zanjó ayer Basagoiti, que tiró de un discurso habitual en la filas populares: "Mientras sigan existiendo los atentados, los secuestros, los ataques, las bombas para conseguir sus metas, no va a haber una relación normal ni democrática". Declaración a la que se remitió Cospedal, para certificar que "nuestra postura" con la izquierda aber- tzale "no ha cambiado en absoluto".
Un prisma que no hace sino ahondar en las diferencias sobre esta cuestión que anidan en el seno del PP, después de que Sémper asegurase que "Bildu no es ETA" y que "el futuro de Euskadi se tiene que construir también con este partido". Al mismo tiempo, el alcalde de Gasteiz, Javier Maroto, no solamente defendió sus acuerdos con la coalición en esa ciudad, sino que además estimó que debería "cundir el ejemplo". Como pasó con el brindis del dirigente popular guipuzcoano Ramón Gómez con el alcalde de Donostia, Juan Karlos Izagirre.
Unas pautas de comportamiento que no casan con lo manifestado ayer por Basagoiti, en una entrevista a RNE, en la que subrayó que su partido no considerará un "interlocutor demócrata" a Bildu y que, por tanto, no mantendrá con la coalición aber-tzale "una relación normal y democrática" hasta que "no abjure del asesinato" y de su pasado. "No hay una relación normal de tú a tú con una formación que a día de hoy ha sido incapaz de renegar del asesinato. Otra cosa es que sean legales. Lo son porque lo dijo el Constitucional, pero no son decentes y no son demócratas", recalcó.
Basagoiti, que anunció que no se presentará a la reelección, trata de seguir llevando la batuta de una compleja encomienda y con una hoja de ruta difusa, apremiado por quienes aún se sienten nostálgicos de los tiempos de María San Gil y los que, como Sémper, tratan de adaptar el discurso popular a las nuevas circunstancias. Hasta los afines le reclaman salir de la indefinición. Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), reclamó ayer mismo al PP que "se aclare de una vez" sobre su postura, reprochando que mientras el Gobierno de Madrid asegura que está recabando pruebas para una posible ilegalización, en la CAV se habla de "construir un futuro con Bildu". "Dicen que esperemos, que se está recabando información. Pues se acabó el esperar. Tienen que aclarar su posición. No puede ser que las víctimas tengamos más pruebas contra Bildu que la Fiscalía y el Gobierno", enfatizó. Pedraza se permitió aleccionar al propio Sémper: "Que se entere de una vez: Bildu está compuesta por Batasuna y Batasuna es ETA".
primer 'pptoki' Y mientras, Basagoiti persiste en su línea de abrir el partido a la sociedad vasca con uno de sus objetivos estrella: la apertura de sedes sociales que imiten a los batzokis. Tanto es así que en su diseño ya tiene pensado abrir el primer PPtoki, centrado en el mundo de la hostelería, con sede en Gasteiz, como paso inicial para extenderlos al resto del territorio, sobre todo en aquellas áreas donde el voto popular tiene difícil penetración.
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