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El Athletic negocia una nueva oportunidad de congraciarse con su afición ante el animado Rayo. San José releva a Gurpegi en el círculo central y Amorebieta toma el lugar del sancionado Laporte
JOSé L. ARTETXE - Viernes, 11 de Enero de 2013 - Actualizado a las 05:35h
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Los jugadores escuchas las indicaciones ténicas de Bielsa. (Efe)
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BILBAO. Recuperar el tiempo perdido es el objetivo que el Athletic tiene metido entre ceja y ceja. Todo lo ocurrido desde el verano aboca a los rojiblancos a plantearse lo que resta de temporada como un reto de superación. Ahora no se trata de marcarse un logro concreto en términos clasificatorios, lo que interesa es invertir una dinámica frustrante y hacerlo cuanto antes. Una vez que se consiga enderezar el rumbo, si es que tal cosa es posible, será el momento de establecer dónde se sitúa la meta, pero lo primero es comportarse de una maldita vez como un grupo que ofrezca algunas garantías o certezas, que transmita más fiabilidad, que alcance un índice aceptable de regularidad en los noventa minutos y vuelva a hacer realidad el proyecto que fue, al menos en una medida que permita convocar a la ilusión y enterrar la tristeza vigente.
Tan incómodos como están porque no saben cómo responder a las elementales preguntas que desde todos los ángulos surgen en torno a su bajo rendimiento, los rojiblancos disponen esta noche (21.30 horas) de una nueva oportunidad para congraciarse consigo mismos y con un entorno infinitamente paciente. No se les pide mucho, tan solo que compitan, que se acerquen más a su verdadero potencial, lo cual no es pretencioso viniendo de dos derrotas tan evitables como las cosechadas ante Zaragoza o Levante. Con eso y el sudor que invierten en cada actuación puede ser suficiente para deshacerse de un rival cuya peligrosidad está más conectada a su momento clasificatorio, gracias a tres triunfos seguidos, que a su calidad.
El Rayo viene a Bilbao sin urgencias, consciente además de que puede beneficiarse de la ansiedad del anfitrión. Gestionar la presión aparece como una de las claves del partido para el que Bielsa ha escogido un once con un par de novedades respecto a la jornada previa. La presencia de Amorebieta era previsible al no estar disponible Laporte, que cumple sanción, mientras que resulta reseñable la vuelta de San José, quien suple a Gurpegi, sobre quien el entrenador no quiso cargar las tintas. Es evidente que no tuvo su tarde hace seis días, pero si se aplicase el mismo criterio al resto la alineación de hoy debería incluir no menos de media docena de cambios. Dado que esto es inviable, solo queda confiar en que la inspiración asome y se reduzca el cupo de fallos.
Bielsa dijo ayer que cree que es mejor que San José juegue este partido y admitió que se pudo precipitar dándole la responsabilidad a Gurpegi en el Ciutat de Valencia. Empleó este mismo argumento para justificar que Iturraspe pase al banquillo: "No ha recuperado el estado de forma porque se lesionó, luego enfermó, volvió a enfermar y todo esto conspiró contra la recuperación del ritmo competitivo. Es lo que sufrió Gurpegi y me siento responsable de haberle alineado contra el Levante. A veces el jugador queda expuesto por estas observaciones equivocadas de uno y no quiero cometer el mismo error con Iturraspe".
EL ONCE De modo que insistirá con un once prácticamente idéntico, con una banda izquierda formada por Muniain, como interior, e Ibai en posición ofensiva, actuando De Marcos en el lateral. En la banda opuesta, Iraola, Herrera por delante y Susaeta arriba del todo. Por la franja central, Ekiza y Amorebieta, San José ejerciendo de medio de cierre y Aduriz, a modo de referencia. Una formación muy similar a tantas otras que se han utilizado en semanas recientes, con resultados negativos o marcadores superiores a los méritos contraídos.
La composición del banquillo es asimismo muy similar. Además de Raúl, Gurpegi e Iturraspe, figuran cuatro hombres cuya aportación no invita a esperar una reactivación del conjunto en el supuesto de que vengan mal dadas. Ramalho solo contaría para una hipótesis de extrema urgencia en la zaga, Toquero apenas participa salvo cuando la suerte está echada, mientras que ni Igor ni Llorente se han reivindicado en las ocasiones que han tenido, bastante más numerosas en el caso del ariete.
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