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Períodico de Deia
bilbao basket 78-70 cb canarias la crónica

Mamadou prende la mecha

El Bilbao Basket, con apreturas pese a llegar a dominar por 18 puntos, vuelve a la senda del triunfo gracias a la energía de Samb y Hervelle y el acierto de Mumbrú

jon larrauri - Lunes, 14 de Enero de 2013 - Actualizado a las 05:34h

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Hervelle

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Galería Galería: Bilbao Basket 78 - CB Canarias 70

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bilbao. "¡Mamadou, Mamadou!". Con el tercer cuarto a punto de pasar a mejor vida y un tranquilizador 59-46 en el marcador, la grada entonó un cántico que hacía tiempo que no se escuchaba en el Bilbao Arena. No era esta vez una petición para que Fotis Katsikaris activara a un jugador que acostumbra a ver los partidos sentado en el banquillo, tampoco el aplauso a una buena jugada aislada de un meritorio, sino el reconocimiento a una actuación global excelente, a las ganas de un chaval de aprovechar la oportunidad que se le había presentado. Justo antes de ese grito, Samb, on fire, se había lanzado casi en medio campo a por un balón dividido como si de su captura dependiese su vida. En la acción anterior, con Ricardo Guillén jugándole de cara a seis metros del aro, metió manos para tocar el balón hasta dos veces hasta mandarlo fuera de banda. Poco antes, se había colgado del aro del Gran Canaria, había hurtado un balón en defensa y así, entre canastas, tapones, mates, algún que otro robo y, sobre todo, ganas de comerse todo aquello que se le pusiera por delante, Mamadou Samb prendió la mecha que sirvió para que el Bilbao Basket recuperara parte de la chispa perdida y regresara al camino de la victoria, aunque esta llegara con más apreturas de las esperadas tras llegar a dominar en el marcador por 18 puntos.

Con el equipo renqueante en las últimas semanas, sin la exuberancia física ni el filo de tiempos pretéritos, hacía falta una figura que contagiara electricidad al grupo y esa función la encarnó ayer el pívot de Dakar. "Soy joven y tengo que aportar mucha energía cada vez que salgo", reconocía al acabar el partido con esa sonrisa de oreja a oreja que es su seña de identidad. Las tempraneras faltas de Lamont Hamilton y la ausencia de Milovan Rakovic por unos problemas estomacales le llevaron a cancha cuando solo se habían disputado cuatro minutos del partido y no tardó en hacerse respetar. Descarado en ataque y activo en defensa, tiró del carro como un veterano con galones en un primer acto en el que el equipo no acabó de carburar y el despegue en el marcador del segundo cuarto coincidió también con él en pista para acabar cuajando una actuación sobresaliente que le hace merecedor de más minutos en el futuro.

Y con Samb ejerciendo de motor de arranque, el Bilbao Basket fue capaz de recuperar el equilibrio suficiente para regresar al buen camino y rearmarse con un triunfo que habría dejado mejor sabor de boca si no hubiera sido por el bajón de los últimos diez minutos que a punto estuvo de propiciar una voltereta dolorosísima. El CB Canarias, al que las cuatro faltas cometidas por Ritxi Uriz antes del descanso hicieron mucho daño, no se dejó llevar tras el 65-48 del arranque del último cuarto y aprovechó un eclipse en las filas locales para dibujar un peligroso parcial de 1-15 con Guillén y Saúl Blanco como estiletes y encender las alarmas en Miribilla. El 66-63 a falta de cuatro minutos para el final rescató fantasmas del pasado y lanzó la amenaza de otro final agónico, terrible con los recientes antecedentes del CAI, el Valencia y el Nymburk, pero al final la sangre no llegó al río. Kostas Vasileiadis, desaparecido hasta entonces, afinó su mira telescópica desde la línea de 6,75 y su pulso firme con los tiros libres, Hamilton hundió uno de esos balones en los que pone a prueba la resistencia de los tableros y Axel Hervelle resolvió otro ataque importantísimo para, con el 76-68 a 43 segundos del final, llevar la tranquilidad al graderío. Y ya tocaba.

En épocas de escasez, el fondo gana importancia por encima de las formas y es por ello que el triunfo cosechado en la matinal de ayer debe servir como pista de despegue y reafirmamiento moral. Los dientes de sierra en el rendimiento global de los hombres de negro volvieron a estar presentes, pero se vieron pasos al frente de diversos pilares, como es el caso de Axel Hervelle y Álex Mumbrú. El belga ofreció un clinic de colocación defensiva para sacar faltas en ataque, aportó solidez a la defensa y recuperó el descaro en ataque, mientras que el alero catalán, desdibujado en las últimas citas, recuperó su solidez y su capacidad para ser protagonista y anotar con buenos porcentajes. También fueron interesantes los minutos de refresco de Pilepic, importante y acertado en los mejores minutos de los de Katsikaris, mientras que en el otro platillo de la balanza entrarían los directores de juego, pues ni Raúl ni Zisis estuvieron brillantes con la batuta.

Dudas y certezas La puesta en escena de los de Katsikaris no fue demasiado rumbosa. Los exteriores sufrieron mucho en la defensa uno contra uno y los visitantes encontraron facilidades para penetrar, por lo que a los pívots se les multiplicó el trabajo. Hamilton cometió dos faltas en un abrir y cerrar de ojos, Uriz, con dos triples desde la esquina, espoleó a los suyos y las primeras ventajas fueron canarias, aunque la entrada en escena de Samb hiciera que el marcador reflejara un equilibrado 20-19 al término del primer acto. Los ataques de los hombres de negro carecían de fluidez y la apuesta por generar ventajas desde el poste bajo no rindió beneficios, pero un arreón de los jugadores de perímetro, con dos triples de Pilepic y uno de Mumbrú, fabricó un parcial de 13-0 que insufló mucho aire en los pulmones bilbainos.

A vuelta de vestuarios, Alejandro Martínez apostó por adelantar líneas defensivas, pero el Bilbao Basket encontró un punto de apoyo en Hamilton y Mumbrú para alcanzar una ventaja de 18 puntos (52-34) que parecía definitiva. Al CB Canarias le costaba generar juego y no era capaz de frenar el del rival, por lo que el público disfrutó con la energía de Samb, la raza de Hervelle, las ganas de agradar de Pilepic... hasta que llegó el bajón. Con Jaime Heras de base, los visitantes enlazaron un parcial de 1-15 ante un cuadro anfitrión demasiado despreocupado en labores defensivas y desnortado a la hora de buscar el aro del enemigo. Pero la alarma no pasó de naranja. Vasileiadis, Hervelle, Mumbrú y Hamilton dieron el paso al frente exigible a los gallos del corral para sellar una victoria necesaria y agradecida.

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