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los sábados de cabeza con javier

Hacer lo mismo y que no lo parezca

Pese a su mala fama, la rutina no necesariamente tiene que ver con el tedio. Al contrario, si nos lo proponemos, puede resultar estimulante

Por Imanol Querejeta y Javier Vizcaino - Sábado, 20 de Junio de 2015 - Actualizado a las 06:07h

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La rutina puede ser mecánicamente repetida. Fotografía: simoncaine.co.uk

La rutina puede ser mecánicamente repetida. Fotografía: simoncaine.co.uk

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  • La rutina puede ser mecánicamente repetida. Fotografía: simoncaine.co.uk

Bilbao- No se trata de hacer exactamente las mismas cosas todos los días a la misma hora. Es simplemente mantener unas pautas que nos ayudan a situarnos en el mundo y, de alguna manera, a no perder comba. Cultivar las rutinas -las sanas, por supuesto- nos hará más llevadera la existencia. Eso sí, de vez en cuando conviene que nos salgamos de ellas.

J. V.: La última vez que hablamos de la rutina quedamos en que, pese a su mala prensa, era algo muy recomendable.

-I. Q.: Eso pienso yo. En su justa medida es necesaria. Es la que nos facilita la adaptación a las situaciones no esperadas, la que nos facilita superar el aburrimiento, la que lleva en su zurrón los hábitos saludables, la que nos ayuda a ser hábiles en algo, por muy poco importante que parezca. Para los que ya tenemos una cierta edad, es una muy buena compañera de viaje. Hay quienes confunden la rutina con la reiteración, y no son lo mismo. La rutina es la repetición de actividades que ordenan nuestro tiempo, como levantarse a la misma hora, acostarse a la misma hora, pasear más o menos por los mismos lugares, etcétera. Esto nos permite acoplar nuestra actividad a la de otras personas con las que terminamos coincidiendo y con las que construimos parte de nuestra red social.

J. V.: En definitiva, no es sinónimo de aburrimiento. ¿Lo es de orden, de disciplina?

-I. Q.: Efectivamente, no es sinónimo de aburrimiento, ya te lo decía en la respuesta anterior y sí, es una disciplina, no necesariamente espartana, pero que establece un orden. El que tiene rutina siempre vence al tedio. La rutina puede ser muy pasiva y mecánicamente repetida, pero puede ser todo un arsenal de formas de respuesta ante cualquier situación. Nuestras rutinas son aquello que mejor hacemos, pero como en las relaciones personales, por ser lo más cercano, es a lo que menos caso hacemos. Establecen un terreno de juego en el que nos podemos permitir diferentes variantes de esquema o dibujos, como dicen en el fútbol, porque rutina e imaginación componen un buen binomio.

J. V.: De todos modos, tampoco estamos hablando de repetir cada día exactamente igual que el anterior.

-I. Q.: No. A eso me refería. Tú puedes tener una actividad que se repite en un mismo escenario pero con contenidos diferentes y viceversa. Es como el hardware de tu ordenador (perdón, de tu cerebro), al que le cargas con múltiples programas diferentes para obtener mejores rendimientos. Pero al final, la imaginación es la tuya y la variedad la estableces tú.

J. V.: Incluso con ese planteamiento, hay personas que no son capaces de establecer esas pautas en su vida. Ni siquiera, sabiendo que les vendría bien.

-I. Q.: Tal vez no las reconozcan, pero me parece difícil que haya alguna persona que no tenga unas cuantas actividades rutinarias. La trascendencia no se consigue de una sola manera, y el repetir actividades con lo que estas llevan apareado es una forma de alcanzarla.

J. V.: Y una vez que establecemos rutinas, ¿cómo hacemos para que no sean ni una mazmorra ni una broma que nos saltamos cada rato?

-I. Q.: Pues siendo flexibles. Como en todo en la vida, somos las personas las que conducimos nuestra vida y si construimos una rutina, es porque la conocemos bien como para saber buscar cada uno de sus rincones agradables donde protegernos. Que un día no nos apetece hacer alguna de nuestras rutinas… pues no la hacemos y no le prestamos más atención.

J. V.: Aunque suene paradójico, una buena rutina sería reservarse un hueco libre de la jornada para… salirse de la rutina.

-I. Q.: Así es, y no solo con esto, sino con la familia, con la pareja, con los amigos. Disfrazar con una celebración anual las ganas que tienes de abrazar a tus amigos de siempre es genial, o también de saltarte los días señalados (San Valentín y demás) para convertir todos los días que puedas en una celebración y en un regalo es un ejercicio que ilusiona.

J. V.: Un poquito de fuerza de voluntad no viene mal, ¿no?

-I. Q.: Para todo. Lo hablábamos la semana pasada: establecer unos objetivos alcanzables, evaluar los resultados que hemos obtenido al buscarlos y sacar unas conclusiones está muy bien. Es otra buena rutina a aplicar, la de autocriticarnos para trabajar por ser mejores personas.

J. V.: En todo caso, es un error aspirar a que cada acto de nuestra vida debe ser excitante, emocionante. Hay cosas que nos toca hacerlas sin más, porque sí. Son el peaje para las otras.

-I. Q.: Ya te lo decía unas líneas más arriba. Parece que la trascendencia es todo aquello en lo que se arriesga la vida, y no es así. La trascendencia está en muchas cuestiones que hacemos por los demás de forma espontánea y muchas veces sin darnos cuenta.

J. V.: Cuando se vive en pareja (y no digamos en familia), hay que hacer cuadrar todas las rutinas. Deben ser compatibles las individuales con las comunes.

-I. Q.: Pues eso creo yo. Esto del derecho a decidir y a expresarse es una realidad que cada vez gusta a más personas, y esto obliga a hacer el ejercicio de respetar los gustos de cada uno. Y en la pareja no debemos confundir la rutina con el abandono, que hay quien se escuda en la rutina para dejar de trabajar sus relaciones.

J. V.: Intuyo que ayudamos a los peques de la casa si les vamos introduciendo en las rutinas. Eso sí: dejándoles aire.

-I. Q.: Los peques tiene una curiosidad insaciable y ya se encargan ellos muy bien de explorar, algo que debemos no solo tolerar, sino estimular. Pero aquello de cepillarse los dientes, dormir las horas que precisan, o racionar las horas de tele, que tan poco les gusta que se les controle, hay que premiarlo porque suele ser muy importante en los hábitos que desarrollan de adultos.

las claves

Las rutinas también pueden ser estimulantes

“La costumbre con la costumbre se vence”

Canónigo agustino autor de la ‘Imitación de Cristo’.

Tomás de Kempis (1380-1417)

Qué Ayuda

Profundizar en el autoconocimiento para descubrir las rutinas que tenemos y que debiéramos cultivar.

Establecer todas aquellas pautas que nos hagan la vida más agradable y nos enriquezcan más.

Trasladar a nuestros hijos de forma sutil (a veces no es posible), que un poco de orden en las actividades es una buena inversión.

Qué Dificulta

Confundir los términos y esconder detrás de la excusa de la rutina nuestro deseo de ceder en una actividad o en una relación….

…O de creer que las rutinas son aburridas.

Confundir lo trascendente con lo excitante.

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