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un método lectivo basado en la experimentación

Estudiar jugando sin clases ni notas en el barrio de La Herrera, Zalla

Una cooperativa de educadores proyecta abrir en Zalla un colegio de Infantil y Primaria con un método lectivo basado en la experimentación

Un reportaje de Elixane Castresana - Lunes, 30 de Mayo de 2016 - Actualizado a las 06:03h

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Adrián García y Ziortza Kamiruaga, frente a las antiguas escuelas de La Herrera, que acogerían el proyecto Eskola Aktiboa.Foto: Borja Guerrero

Adrián García y Ziortza Kamiruaga, frente a las antiguas escuelas de La Herrera, que acogerían el proyecto Eskola Aktiboa.Foto: Borja Guerrero

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  • Adrián García y Ziortza Kamiruaga, frente a las antiguas escuelas de La Herrera, que acogerían el proyecto Eskola Aktiboa.Foto: Borja Guerrero

BUSCABAN el lugar en el que materializar su concepto de educación “diferente”, alejada del encorsetamiento del sistema tradicional. Un espacio en el que los niños puedan desarrollar sus capacidades experimentando y no a fuerza de aprender determinados conceptos, que creen, les preparan para aprobar exámenes, pero no para potenciar sus capacidades al ritmo que cada uno precise. Y lo han encontrado en el barrio de La Herrera, Zalla, en un edificio, que curiosamente se construyó como escuela, aunque lleva años vacío. Landabaso Eskola Aktiboa es un grupo de profesionales de la educación que proyecta reabrir las puertas de este caserón el próximo curso escolar a un método lectivo que aúna las enseñanzas de “Rebeca Wild, María Montessori o la educación autodidacta que propugna la fundación NEC”, y pedagogía innovadora avalada por las últimas investigaciones en neurociencia, explican Adrián García y Ziortza Kamiruaga, dos de los seis integrantes de la cooperativa que han constituido para llevar adelante el proyecto.

Sería un centro privado de Infantil y Primaria -es decir, para escolares de entre 3 y 12 años- que “está en vías de homologación” por el departamento de Educación del Gobierno vasco. Para que la escuela adquiera rango oficial antes deben acometer una serie de obras en un interior de diseño “diáfano”, perfecto para desarrollar la idea con la que se pusieron a trabajar. “No necesita mucha reforma, solo adecuarse a la normativa de seguridad”, añaden, También mejorar la eficiencia energética del edificio, según estableció el Ayuntamiento de Zalla en el pliego de licitación del concurso para explotar las instalaciones.

Landabaso Eskola Aktiboa aboga por una educación en la que “no haya aulas ni asignaturas, sino zonas de aprendizaje por las que los niños circulen libremente según sus necesidades”. Y donde los alumnos de distintas edades puedan interactuar sin que el hecho de no compartir año de nacimiento suponga una barrera. De hecho, “en algunos colegios, sobre todo en zonas rurales, ya juntan a niños de varios ciclos”. Áreas de lectura y escritura, ciencias, construcción, juegos de mesa, música, descanso, movimiento, huerto, talleres de carpintería y cocina y el contacto con la naturaleza que facilita la ubicación del edificio de La Herrera ayudarían a los chavales a “adquirir las competencias que marca el curriculum educativo”.

Evaluar el proceso

De acuerdo con esa filosofía, los profesores se convertirían más bien en “acompañantes que observan y realizan anotaciones” para evaluar no de acuerdo al conocimiento de unos conceptos teóricos que se plasman en exámenes, sino al comportamiento de los niños. Se fijarían en “su concentración, con qué personas se relacionan o cuánto tiempo pasan en cada ambiente”. Un examen al uso “es un material más”, mientras que “seguir de cerca el proceso sin juzgar e interviviendo solo cuando hace falta” pinta un retrato más fiel que se va completando a medida que los alumnos avanzan.

De esta forma, tratan de “respetar los ritmos de los niños sin presionar para que quemen etapas”. “En el sistema tradicional aprenden lo mismo a la vez cuando tal vez no todos están en el mismo nivel madurativo”, apunta Adrián. Además, defienden que la percepción que ellos tengan de la escuela influye en su trayectoria. “Ligar el aprendizaje a la obligatoriedad de pasar siete horas al día sentados y no al interés real va en su perjuicio”, afirman.

“Escuchar a los chavales” es otro pilar del método que plantea Landabaso Eskola Aktiboa. Lo harían mediante asambleas en las que los alumnos podrían expresar sugerencias para mejorar las clases o dar visibilidad y encauzar posibles conflictos. En definitiva, “favorecer un proceso de maduración humana que lleva a la capacidad de cooperar con otros y enriquecerse mutuamente en lugar de mandar a otros o someterse a la autoridad”, en palabras de la propia Rebeca Wild, la pedagoga a quien han tomado como referencia. “Todo con el objetivo de proporcionarles seguridad en el marco de unos límites claros: no hacer daño, cuidar el material, recogerlo, etc. Por supuesto que habrá unas normas”, responden Adrián García y Ziortza Kamiruaga, preguntados sobre si este organigrama proporcionaría una libertad excesiva a los menores.

¿Qué ocurriría cuándo finalicen su formación en Zalla y choquen con la concepción más tradicional de la educación? Están convencidos de que saldrían con las herramientas necesarias para afrontar el reajuste con garantías y confían en que la progresiva aceptación de metodologías similares a la suya facilitará su incorporación a otros centros de las mismas características para cursar Secundaria. “Aunque poco a poco los colegios, incluso públicos, van abriéndose a estas enseñanzas, en Euskadi el movimiento es muy lento”, admiten.

Al contrario, Landabaso Eskola Aktiboa lucha contra el tiempo para poder abrir las puertas de la escuela en septiembre. Hace tres años que varias familias unidas por el deseo de proporcionar una educación alternativa a sus hijos empezaron a moverse para hacer realidad sus intenciones. Tras sondear posibles ubicaciones en Berango y Barrika dieron con el edificio de Zalla. Diseñado por el arquitecto de Azkuna Zentroa, Ricardo Bastida, consta de planta baja cubierta de 126 metros cuadrados de superficie, primer piso de 256 metros cuadrados y segunda altura de 214. Dimensiones que permitirían albergar a más de sesenta niños “con un ratio de un adulto supervisando por cada diez chavales”. Más de 3.000 metros cuadrados de zonas verdes rodean la construcción de tipo caserío, situada cerca de un apeadero de la línea de cercanías de Renfe Bilbao-Balmaseda y una parada de Bizkaibus que conduce también a la capital.

El Vértigo de la Matrícula

Para que los plazos se cumplan necesitan al menos 25 alumnos. “La prematrícula está abierta hasta principios de junio. Sabemos que hay familias interesadas, pero también somos conscientes de que existe cierto vértigo a la hora de dar el paso”, asumen Adrián García y Ziortza Kamiruaga. Ya han celebrado varias presentaciones para dar a conocer la iniciativa. A través de la página web eskolaktiboa.wordpress.com se puede acceder al formulario de inscripción. Desde la cooperativa se pondrán en contacto con aquellas familias que hayan mostrado interés en la escuela para organizar reuniones en grupos reducidos con el objetivo de proporcionarles más información.


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