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El cambio digital

Datos y algoritmos para nuestra salud

Por Alex Rayón - Domingo, 4 de Septiembre de 2016 - Actualizado a las 06:03h

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Conexiones nerviosas.

Conexiones nerviosas. (Foto: DEIA)

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eN 2013, la actriz Angelina Jolie pasó un test genético que demostró que tenía una mutación del gen BRCA1. Las personas con esta mutación tienen un 87% de probabilidades de desarrollar cáncer de mama. A pesar de no haberlo sufrido aún, la mera posibilidad y la estadística hicieron que se operara con carácter preventivo. Los algoritmos así se lo prescribían. Ahora, sus probabilidades de desarrollar cáncer son de un 5% únicamente. Algunos lo bautizaron como el efecto Angelina Jolie, dado que en mayo de ese mismo año, la tasa de solicitud de pruebas para la detección de mutaciones de los genes BRCA1 y BRCA2 subió en casi un 40%.

Venimos de una época en la que nuestras sensaciones como pacientes, así como el conocimiento y experiencia de los doctores, eran los elementos más empleados para las decisiones prescriptivas. Ahora, muchas de las decisiones sobre nuestra salud dependen de ordenadores, sus algoritmos y los datos con los que trabajan.

Todo esto nos hace vislumbrar un escenario en el que las empresas tecnológicas tendrán un mayor protagonismo en el sector de la salud. No pienso esto solo por el caso de la conocida actriz, sino también por otros movimientos en el sector de cierta relevancia. Este pasado mes de agosto, Alphabet (la matriz de Google), y el gigante farmacéutico GlaxoSmithKline, crearon conjuntamente una empresa que nace con una capitalización de 715 millones de dólares en el campo de la bioelectrónica. Por otro lado, 23andme, una empresa también apoyada por Alphabet, junto con otro gigante del sector farma como Pfizer, realizaron el mayor estudio sobre marcadores genéticos relacionados con la depresión. Un estudio sobre 450.000 pacientes, que cedieron sus datos para entender mejor una enfermedad que sufren 350 millones de personas en el mundo.

Estas dos alianzas tienen una lógica similar. La empresa tecnológica, que acumula grandes cantidades de datos, no dispone de conocimiento del sector salud. Dado que se trata de un sector en el que la credibilidad de la empresa es fundamental (estamos hablando de nuestra salud y bienestar), se alía con una empresa establecida y con mucha presencia. Las empresas farmacéuticas cumplen ambas condiciones. Éstas últimas, además, tienen su I+D+i muy focalizada en los principios activos, por lo que cambiar sus mecanismos y dinámicas hacia la tecnología, no les resulta fácil. El hecho de que las grandes empresas tecnológicas entren ahora en el sector no tiene porqué ser malo ni bueno en sí mismo. Aportan algo que no había hasta la fecha: decisiones médicas basadas en el procesamiento de nuestros datos para las prescripciones basadas en la evidencia y la estadística. Y es algo que se podía prever. Google y Facebook, por ejemplo, dos empresas con intereses en el sector, se reparten la jugosa tarta del mercado digital de la publicidad. Son empresas conocidas por su supuesta agilidad, innovación y constante adaptación a la rápida evolución digital. Sin embargo, les está costando entrar en sectores como el energético, alimentario, sanitario, etc. Sectores con barreras de entrada sustantivamente mayores que el publicitario. Entrar en sectores tan regulados como el de la salud no es tan fácil, por lo que se prevé más alianzas de este tipo.

Y es que la infraestructura, los algoritmos y los datos que tienen estas empresas tecnológicas tienen mucho que aportarnos a los seres humanos. Siempre y cuando lo hagan con un componente ético importante. Si no, podrían darse situaciones inquietantes. ¿Qué pasaría si un algoritmo decide que un paciente es mejor no medicarle porque tiene unas probabilidades de fallecer muy altas?

Los datos no son objetivos per se. Son creaciones del ser humano. Damos sentido y significado a los mismos a través de nuestras interpretaciones. Debemos complementar las capacidades de los ordenadores, sus datos y algoritmos con nuestra mirada humana. Al menos, cuando traten con nuestra salud.

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