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Viceconsejero de política lingüística

Patxi Baztarrika: “La España oficial tiene un problema con la diversidad”

Baztarrika sostiene que el avance del euskera no pasa por cambiar la ley del euskera, como pide EH Bildu. Huye de los debates nominales y deja en el aire la siguiente pregunta: “¿Qué queremos hacer para revitalizar el euskera que la ley del euskera impida?”

Una entrevista de Idoia Alonso Fotografía José Mari Martínez - Lunes, 5 de Septiembre de 2016 - Actualizado a las 06:03h

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El viceconsejero de Política Lingüística repasa en esta entrevista los proyectos de la legislatura y las polémicas surgidas en torno al euskera los últimos meses.

El viceconsejero de Política Lingüística repasa en esta entrevista los proyectos de la legislatura y las polémicas surgidas en torno al euskera los últimos meses. (J.M.M.)

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Bilbao - Una legislatura marcada por las dificultades económicas ha sido, paradójicamente, “muy fructífera” en el ámbito del euskera. Quizá los proyectos que más se van a sentir son la modificación de los exámenes oficiales y la revisión de la asignación de los perfiles lingüísticos de los puestos de la Administración para adaptarlos a la realidad sociolingüística y las necesidades reales. Sus frutos se verán a partir de 2017. Se han llevado a cabo otras actuaciones de calado como la aprobación de la Agenda Estratégica del Euskera -donde ya que han cumplido el 90% de sus 168 acciones-, el Plan de Uso del Euskera en la Administración o el fortalecimiento de ELEBIDE, a través de un convenio con el Ararteko. También se han restablecido las ayudas individuales para los alumnos de euskera... y además ha supuesto “una profundización” del consenso social y político con el documento ¿Y ahora qué?

‘¿Y ahora qué?’ es hoja de ruta de la política lingüística para los próximos 20 años y pretende renovar el pacto alcanzado en 1982. El adelanto electoral ha frustrado su ratificación por parte del Parlamento. ¿Es una oportunidad perdida?

-No, ya pasó con el ESEP. El Gobierno vasco ha aprobado el documento, las diputaciones de Gipuzkoa y Bizkaia lo han asumido y me imagino que el nuevo Parlamento retomará el tema y lo aprobará, estoy convencido.

¿Qué valor tiene más allá del simbólico?

-Si tuviera que usar tres palabras para definir una política lingüística efectiva serían: concordia, ambición y realismo. Concordia, porque para que la revitalización de euskera siga avanzando es condición indispensable contar con un amplio consenso social y político. Y la virtualidad del documento es que es fruto del consenso de decenas de agentes de diferente procedencia ideológica y profesional. Ambición, porque hemos avanzado, pero es una tarea inacabada y debemos tener la ilusión y la confianza para seguir avanzando. Y realismo, porque el cambio sociolingüístico es un cambio social, por tanto, hay que saber enfrentarse y superar la complejidad que tiene la sociedad vasca.

¿En qué sentido?

-Debido a la diversidad sociolingüística, no es lo mismo Sestao que Azpeitia; a la diversidad en cuanto a la adhesión, la mayoría de la sociedad vasca está a favor del euskera, pero no todos tenemos la misma adhesión hacia el euskera, ni la misma intensidad; y a la diversidad de identidades lingüísticas, para unos el euskera es su primera lengua, para muchísimos otros es el castellano, para otros ambas lenguas están al mismo nivel... Por tanto, mucho realismo y renunciar al partidismo porque cualquier instrumentalización partidista de la lengua condenaría al euskera al gueto.

Seguro que el euskera entra en campaña, como ya lo ha hecho en precampaña. ¿Qué opina de la propuesta de Idoia Mendia respecto a la revisión de los perfiles lingüísticos?

-De sus manifestaciones distingo dos cosas. Por un lado, su posición favorable a la revisión de la asignación de perfiles lingüísticos, cosa que coincide con lo que venimos haciendo, hasta el punto de que hemos presentado una propuesta que afecta a 37.000 puestos de la Administración. Otra cosa es los argumentos esgrimidos por Mendia para, supuestamente, justificar esa posición. Hablar de imposición del euskera y de que los perfiles lingüísticos discriminan es echar mano de topicazos.

Pues los tópicos renacen en campaña.

-Eso es algo que forma parte de un lenguaje más propio del conflicto que de la convivencia. Significa alejarse del consenso de la ley del euskera, de la sentencia del Tribunal Constitucional del año 1986 que dice que es totalmente razonable que existiendo una doble oficialidad se requiera el conocimiento del euskera para ciertos puestos y en otros se valore como mérito.

¿Por qué?

-Porque la asignación de los perfiles se está haciendo de forma razonable y con criterios de proporcionalidad. Hay que mirar los datos, el 44% de los puestos no requieren acreditar un perfil y porque el número de puestos con perfil varía en función de la situación sociolingüística. No es lo mismo el Ayuntamiento de Sestao que el de Azpeitia. Efectivamente se han producido disfunciones e incoherencias y que hay que afinar más.

¿Y están en ello?

-Hemos presentado una propuesta en HAKOBA, el órgano coordinador de todas las instituciones, así como en el Parlamento después de meses de trabajo. La propuesta será llevada al Consejo Asesor del Euskera. Por tanto, ese debate se va a llevar a cabo el año que viene y estoy seguro que se llegará a un entendimiento con las aportaciones de todos.

La ley del euskera. EH Bildu pide su reforma porque la considera “insuficiente”.

-La ley del euskera ha sido tremendamente eficaz para poder llevar a cabo todo el proceso de revitalización y tiene mucho recorrido de futuro. En lugar de plantear debates nominales porque tenga 34 años habría que responder a esta pregunta: ¿Qué queremos hacer para la revitalización del uso del euskera que no podamos hacer porque nos lo impide la ley del euskera?

¿Se puede avanzar sin tocar la ley?

-Ninguna ley es un tótem intocable. En todo caso, tendría que ser con la garantía de contar con un consenso social y político cualitativamente mayoritario, como el que tiene esta ley. Además, tiene la enorme ventaja de que es una ley muy general que permite muchos desarrollos sectoriales. Para mí la clave de la mejora del estatus del euskera no está tanto en la modificación de la ley, como en que sea desarrollada sectorialmente, en la ley municipal, o al principio de la legislatura, en la ley de aprendizaje a lo largo toda la vida.

Pero hay muchos euskaldunes insatisfechos porque a veces no se respetan los derechos lingüísticos que la ley del euskera reconoce.

-Los derechos lingüísticos de los vascohablantes, entre los que lógicamente me incluyo, son respetados mucho más que hace diez años. Entre otras cosas, porque somos titulares de esos derechos gracias a esa ley. No vamos hacia atrás, vamos hacia adelante.

Sin embargo, no se garantiza un ejercicio efectivo pleno de esos derechos.

-Pero el problema no es la ley, la razón por la que en muchos contextos no se garantiza ese ejercicio efectivo es que hoy todavía el 44% de la población es monolingüe, desconoce completa y absolutamente el euskera, pero hace treinta años era el 74%. Tenemos una situación de igualdad legal y formal entre el euskera y el castellano, que es lo que permite que los poderes públicos lleven a cabo políticas de acción positiva para ir garantizando esos derechos, pero eso requiere su tiempo. Hay cosas que mejorar y la Administración no puede bajar la guardia para cubrir los déficits que aún existen.

De EH Bildu al delegado de Gobierno. Carlos Urquijo se ha significado como ariete de no se sabe muy bien qué causa, que le ha llevado a promover más de 500 recursos. Lo más sonado ha sido la ‘guerra’ contra las actas en euskera.

-Urquijo quiso negar validez jurídica a las actas en euskera remitidas a la Administración del Estado en nombre de la ley del euskera. Y el TSJPV le dijo que la Administración del Estado no puede alegar desconocimiento del euskera ante los ayuntamientos que legítimamente redactan sus actas en euskera y mucho menos poner en cuestión su validez jurídica porque es tanto como negar la plena oficialidad del euskera, cuando nuestro sistema es de doble oficialidad según la ley del euskera en términos de igualdad entre el euskera y el castellano.

Y aún así, Mendia critica que lo hayan incluido en la ley municipal.

-La ley prevé que los documentos entre administraciones que se hagan en euskera tengan plena validez siempre que ningún concejal alegue desconocimiento justificado del euskera. Esto es lo que los tribunales han dictado, y afortunadamente, porque también han vuelto a ratificar el espíritu de la ley del euskera. En la ley municipal se ha consagrado precisamente este espíritu en el artículo 6.2, que es una copia de la sentencia del Tribunal Constitucional del año 86. Por eso me sorprende que Idoia Mendia diga que el tratamiento que hemos dado al euskera en la ley municipal supone un alejamiento de la ley del euskera, cuando es exactamente todo lo contrario.

La actitud de Urquijo nos remite al término de moda, pero que de nuevo tiene poco o nada, la plurinacionalidad del Estado. Mariano Rajoy se dice defensor de la Constitución, pero Europa le acaba de sacar txartela roja por el tratamiento de las lenguas cooficiales.

-Creo que la España oficial tiene un problema con la España real, incluso con la España legal. La España oficial es la España de la uniformidad, cuando la España real es la España de la diversidad. Entonces la España oficial tiene un problema con la diversidad.

¿A qué se refiere con la España oficial?

-Hablo lógicamente de las instituciones centrales del Estado e importantes corrientes de opinión que entienden la diversidad como un obstáculo, como un accidente que sucede en algunas partes del territorio, un granito que molesta a pesar de que casi la mitad de la población vive en comunidades con una lengua oficial además del castellano. No asumen esa diversidad como un factor inherente a ese Estado y menos aún como un factor enriquecedor que favorece una convivencia armoniosa.

¿Son insumisos a su propia legalidad?

-La España legal es mucho más diversa que la España oficial. La Constitución en su artículo 3.3 habla de que las diferentes modalidades lingüísticas serán de especial protección por parte de las instituciones del Estado. Después de 38 años este artículo no ha tenido ningún desarrollo. El único ha sido a la pasiva, es decir, no desarrollarlo, que es hacer mucho, es ignorar esa diversidad. Y eso que soy de los que piensa que la Constitución supuso un paso adelante en el reconocimiento de esa diversidad.

Pero 40 años después todo ha quedado reducido a mero postureo.

-Claro, pero aquello sorprendentemente estaba muy por delante de lo que han desarrollado los diferentes gobiernos del Estado. Por eso creo que en España hace falta un pacto de Estado, también, sobre el tema de la diversidad lingüística.

¿En qué sentido?

-En el sentido de que las lenguas que tienen reconocido un carácter oficial en algún ámbito territorial del Estado sean reconocidas como lenguas oficiales del Estado para que deban ser utilizadas por las instituciones del Estado.

Este año ha sido elegido presidente de la Red Europea para la Promoción de la Diversidad Lingüística (NPLD) ¿Qué espacio ocupa el euskera en Europa?

-La vitalidad del euskera nos la jugamos en nuestros propios territorios, pero también en ámbitos como el europeo. Necesitamos que Europa asuma como propia la diversidad lingüística más allá de las 24 lenguas oficiales, es decir, de las 24 lenguas de Estado. Ignorar esta diversidad no es una buena manera de hacer más Europa. Europa sufre un grave problema de desafección de la ciudadanía y no va a conseguir ilusionar porque vaya a ser la primera economía del mundo, que no lo es, ni lo va a ser; porque vaya a ser el continente con el ejercito más fuerte, que no tiene, ni lo va a tener. Europa no va a ilusionar a la ciudadanía por elementos materiales, aunque la economía es importante, sino por ser un ámbito de integración política que se caracterice por su liderazgo en defensa de los Derechos Humanos y en la gestión cultural y lingüística europea. Y ahí tenemos que jugar todos.

La última evaluación diagnóstico alerta de que el nivel de euskera al final de la enseñanza obligatoria ha tocado suelo. Oiga, algo no va bien.

-Me gustarían resultados al alza. La foto que nos ofreció la última evaluación fue de un estancamiento a la baja.

Además en los modelo B y D.

-No me conformo, me gustarían mejores resultados, pero tampoco me sorprende.

Explíquese.

-Aunque parezca paradójico, esos resultados guardan relación con el propio crecimiento del euskera. Si en el modelo D solo estudiasen alumnos de las características de hace 20 años, es decir, con el euskera como lengua familiar, los resultados serían diferentes. El modelo D ha ido en continuo crecimiento, al punto de que es el mayoritario en Primaria a pesar de que la mayoría de los estudiantes tienen como lengua familiar el castellano.

Las familias sí, ¿y la responsabilidad de la escuela?

-Hemos aprendido que la ecuación de aprender una lengua y utilizarla acto seguido no es verdad. Hemos aprendido que una segunda lengua no se aprende solo en el plano académico. Algunos hemos aprendido que el motor de la competencia lingüística es el uso y, por tanto, el proceso de socialización de los niños y niñas. En ese proceso la escuela es muy importante, pero tanto o más los son el hogar, la lengua de las amistades, de los medios de comunicación, la que se usa en las actividades lúdicas...

Ya, pero la foto es de estancamiento a la baja.

-El 66% de toda la enseñanza no universitaria, incluida la FP, estudia en modelo D, esa escuela se enfrenta con una sociedad y unos entornos de modelo A y, en algunos casos, de modelo B. En consecuencia, para muchos alumnos el contacto con el euskera empieza y acaba en la escuela. Y evidentemente todo esto influye en el nivel de euskera. Con esto no concluyo, ni mucho menos, que la escuela no puede dar más, pero la escuela no lo puede hacer todo.

¿Algo habrá que hacer?

-Se necesitan entornos de uso. La escuela debe ser mejorada en dos aspectos que planteamos en el documento ¿Y a partir de ahora qué? Por una parte, formación del profesorado ya que una gran parte tiene el euskera como segunda lengua, afortunadamente, y aplausos. Y por otro lado, hay que usar el euskera en todas las actividades extraacadémicas, lo que requiere una actuación integral donde se implique la comunidad educativa, el Gobierno y la Administración educativa, los ayuntamientos.... Y lo que se haga en el hogar es fundamental.

Siguen las críticas por el gasto en euskaldunización habida cuenta de que Euskadi es la CC.AA. que más invierte en educación (9.000 euros frente a 6.000 del Estado) y es superada por otras CC.AA. monolingües. ¿Tienen razón quienes dicen que estamos poniendo los huevos en la cesta equivocada?

Me sigue sorprendiendo que se pueda considerar el euskera como una carga, porque lo que se destina a la euskaldunización dentro de educación representa el 1,3%: 33 millones de euros en un presupuesto de 2.578 millones. El diferencial de nuestra importante y necesaria inversión con relación a otros lugares hay que buscarlo en otro sitio: en la ratio profesor-alumno, horas, refuerzos... Según los sindicatos, si en Euskadi se aplicaran las horas lectivas del Estado afectaría a 2.300 profesores. Y 2.300 puestos de trabajo en la enseñanza pública supone una inversión de 99 millones de euros, es decir, el triple de lo que se destina a la euskaldunización.

las claves

Patxi Baztarrika

Viceconsejero de Política Lingüística

“Cualquier instrumentalización partidista condenaría al euskera al gueto. Hay que actuar con realismo, ambición y concordia ”

“Hablar de imposición del euskera y que los perfiles lingüísticos discriminan, como ha dicho Idoia Mendia, es echar mano de topicazos”

“Las instituciones del Estado y corrientes de opinión importantes ven la diversidad como un grano, no como algo propio y enriquecedor ”

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