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El cambio digital

La jubilación conectada

Por Alex Rayón - Domingo, 2 de Octubre de 2016 - Actualizado a las 06:03h

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El RoboCoach hace las funciones de entrenador. Foto: www. brunchnews.com

El RoboCoach hace las funciones de entrenador. (www. brunchnews.com)

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el plan Smart Nation del gobierno de Singapur pretende introducir las tecnologías más avanzadas para la modernización de sus infraestructuras y la vida de sus ciudadanos. Entre sus proyectos, destaca uno que ha llamado la atención de muchos países: RoboCoach. Se trata de un robot que hace las funciones de entrenador y asistente personal para las personas mayores. Les anima en el día a día e incluso aconseja qué ejercicios deben realizar. Ofrece un plan de actividades y ejercicios personalizados acorde al perfil y necesidades de cada uno. Además, les insiste hasta cumplir sus objetivos cuando éstos no lo hacen. Todo ello, por los sensores que monitorizan su actividad de manera permanente.

En un mundo en el que muchas sociedades envejecen (como la nuestra), la preocupación por la mejora del bienestar y felicidad de las personas mayores es una prioridad clara. Cada vez hay más proyectos que buscan fomentar una vida saludable entre las personas mayores, evitando así su deterioro físico, social y cognitivo. El proyecto RoboCoach de Singapur está presente en varios centros para la tercera edad. En Japón, IBM y Apple pilotan un proyecto parecido a Robocoach. En Italia, IBM también ha instalado sensores en las casas de los mayores para monitorizar y analizar su comportamiento. Es más, el lema adoptado es “Una nueva concepción de Seguridad Social”.

Gobiernos de varios lugares ven los algoritmos y la robótica como la solución a sus problemas demográficos. Las actividades de los ancianos, sus ritmos de sueño, sus conversaciones, etc. son capturadas y enviadas para su análisis en tiempo real. Esto permite tomar decisiones de intervención para la mejora de su bienestar. Singapur, Japón e Italia son solo unos ejemplos entre una tendencia creciente.

El hardware y el software son cada vez más inteligentes. Los algoritmos de inteligencia artificial les está dotando de unas capacidades que hasta la fecha estaban reservadas para las personas. Y encima, el crecimiento, es exponencial, ni siquiera lineal. Pero no olvidemos que el software y el hardware son creaciones humanas; siempre hay alguien tomando decisiones cuando se diseñan.

Por ello, no podemos olvidar la importancia de las instituciones públicas en las decisiones sobre la mejora del bienestar de nuestros ciudadanos. Los modelos organizativos y asistenciales se crean y existen para diseñar una estrategia y poner en marcha planes de acción centrados en poner a la persona en el centro, y adecuar posteriormente el entorno físico, la tecnología, la asistencia personal y el entorno relacional. Pero no lo contrario; la tecnología no puede cambiar ni sustituir a la persona. La tecnología se pone al servicio de modelos donde es la persona y su bienestar el objetivo.

Nuestros estados del bienestar, tan presentes en las conversaciones públicas y políticas en los últimos tiempos, deben servirse de la tecnología, financiarla con nuestros impuestos, pero pedir a cambio un modelo completamente público en su utilización. Los datos generados de la interacción entre los robots y nuestros mayores, debieran ser utilizados exclusivamente o bien por las propias personas que los generan, o bien por las sociedades en su conjunto para su evolución. E ir mejorando el modelo organizativo y asistencial, propio de cada territorio, gracias a estos datos. Pero nunca, servir a otros intereses que no sean el de nuestro progreso como sociedad.

Es decir, que estas empresas tecnológicas se conviertan en fiduciarias de nuestros datos. Pero no más. El proyecto RoboCoach también tenía como objetivo reducir la brecha digital entre generaciones. Si no les contamos a nuestros mayores para qué sirven los datos que extraen los sensores de sus asistentes robotizados, creo que poca confianza les generaremos en esta “jubilación conectada” que les estamos diseñando.

En nuestras manos está dotar de una identidad humanista a los proyectos de tecnología asistencial.

EN BREVE

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