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El cambio digital

Las noticias falsas en Internet

Por Alex Rayón - Domingo, 2 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:03h

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El móvil supera por primera vez al ordenador para acceder a Internet.

El móvil supera por primera vez al ordenador para acceder a Internet. (Pablo Viñas)

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  • El móvil supera por primera vez al ordenador para acceder a Internet.

elinforme Sociedad de la Información de 2016, elaborado por Telefónica, ofrece una serie de estadísticas de consumo de contenidos en Internet que dejan varias conclusiones. La primera de ellas es que el móvil supera por primera vez al ordenador para acceder a Internet. Desbloqueamos el móvil una media de 150 veces al día. Lo usamos aproximadamente unas 3 horas al día, especialmente para atender el correo electrónico, leer noticias y buscar información.

Estos dos últimos elementos (las noticias y la información) es sobre lo que más se conversa últimamente. Se ha instalado entre nosotros la preocupación por la difusión de noticias falsas y por la generalización de los bulos. Máxime, por estas nuevas generaciones de jóvenes que leen y se informan desde las redes sociales. Un espacio, donde las noticias falsas campan a sus anchas.

En cierto modo, que leamos y nos creamos noticias falsas tiene su justificación biológica. Los sesgos cognitivos que tenemos, han funcionado durante siglos para que vayamos evolucionando y adaptándonos a este medio que nos ha tocado vivir. Por ejemplo, nos gusta leer aquellas noticias que confirman nuestras creencias;aquellas que no ponen en duda aquello que creemos saber. Es lo que se llama el sesgo de confirmación. Otro ejemplo es el sesgo de negatividad. Éste hace que respondamos a las amenazas y las cosas desagradables de forma más rápida y fuerte que a las oportunidades y placeres.

Esta coctelera de noticias que confirman nuestras creencias y que nos hacen recordar episodios negativos (fallecimientos de personas cercanas, violencia en la sociedad, etc.), es un negocio muy tentador para los medios que han nacido en esta era del clic. Tal y como está concebido Internet, y por simplificar lo simplificable, el modelo publicitario de muchos medios hace que cuanta más gente te lea, más puedas ingresar. Es un incentivo realmente perverso: necesito audiencia, y como si lo hago a costa de titulares tendenciosos o manipuladores.

Por todo ello, en esta era digital, proliferan los sitios webs cuya única misión es generar noticias, verdaderas o falsas, que consigan atraer mucho tráfico. El interés de muchas personas. Y que por consiguiente sea un sitio atractivo para los anunciantes. Antes de la existencia Internet, para un medio de comunicación, era difícil caer en la difusión de noticias falsas. No había suficiente audiencia sesgada como para que pudiera hacerse. Pero Internet ha traído otra escala en lectores;una audiencia que ahora puede estar en cualquier lugar, y por lo tanto, se ha agrandado. Además, ha acelerado la difusión de noticias trágicas que generan experiencias negativas, lo cual alimenta ese sesgo de negatividad del que hablábamos.

Cuando la ética gobierna nuestras vidas, es fácil tener todo esto claro. Pero el problema es que no en todas las latitudes y longitudes pensamos así. Tenemos que defender la verdad, puesto que la capacidad de influir en el pensamiento colectivo de nuestras sociedades a través de la difusión de noticias falsas en Internet no es tan complicado si conocemos la arquitectura y reglas de juego de la viralización. En Estados Unidos ya lo han podido experimentar en las pasadas elecciones. Y en Europa, es lo que nos preocupa ahora que tenemos elecciones en varios países clave (Francia, Alemania, etc.).

Considerando todo lo anterior, es fácil imaginar que el código deontológico del periodismo, no pasa por sus mejores momentos. Por fortuna, la difusión de noticias falsas en Internet es un tema que cada vez nos preocupa más, como decía al comienzo. Y quizás por ello los prejuicios y los sesgos, finalmente no acaben anteponiéndose a la objetividad.

Para terminar, creo importante recordar el papel de los anunciantes en esta era de noticias falsas. También deberían asumir su parte y comenzar a apostar por la veracidad. Esto último no es tan fácil, puesto que existen monopolios en las redes de difusión publicitarias. Esos monopolios, son, por ejemplo, Google y Facebook. Por eso, la responsabilidad de esta era de noticias falsas, no solo la podemos descargar en los medios que generan esas noticias, sino también en los que permiten su financiación.

Vendrán tiempos mejores para la objetividad.

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