DeiaDeia. Noticias de Bizkaia - Noticias de última hora de Bizkaia, Euskadi e internacionales. Deia. 40 urteDeia. 40 urte

Saltar al Contenido

Períodico de Deia
Muestra de 'Ciudades invisibles'

El Bilbao que pudo ser

Una exposición desempolva decenas de proyectos para Zorrotzaurre, Mina del Morro, Etxebarria o Abandoibarra

Un reportaje de Aitziber Atxutegi - Martes, 18 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:02h

votos | ¡comenta!
Un barrio sobre palafitos; fue la llamativa propuesta de Eduardo Arroyo para Zorro-tzaurre. VER GALERÍA

Un barrio sobre palafitos; fue la llamativa propuesta de Eduardo Arroyo para Zorro-tzaurre. (Eduardo Arroyo)

Galería Noticia

Galería [Fotos:] El Bilbao que pudo ser

  • Flecha Ver anterior
  • Flecha Ver siguiente

Hubo quien ideó un Zorrotzaurre distribuido en pequeños palafitos, quien imaginó un parque de Etxebarria con viviendas y jardines versallescos, y quien dibujó una isla frente al Museo Guggenheim. Es el Bilbao que pudo ser, un compendio de proyectos que nunca llegaron a ver la luz. Un grupo de arquitectos ha reunido algunos de ellos en la exposición Ciudades invisibles, un homenaje a todas esas personas que aportaron su granito de arena para que Bilbao sea hoy la ciudad que es. “Son zonas muy conocidas para todos y tenían planteamientos muy sugerentes y curiosos”, explican los comisarios de la muestra, que se ha expuesto en estaciones de metro y que empezará a recalar en diferentes salas de exposiciones a partir de ahora.

La exposición surgió a raíz del congreso Urban Generation Forum, que en julio del año pasado se centró en los nuevos espacios surgidos en torno a la ría. A los arquitectos Iratxe Marián, Lander Parra, Iñigo Berasategui y Ane Arce se les ocurrió desempolvar los proyectos para diferentes espacios de Bilbao y otros enclaves ribereños que quedaron en el fondo de un cajón. “Hay muchísimas ideas y trabajos que nos apetecía que la gente conociese”, explica Iratxe Marián. Durante meses, se sumergieron en los archivos de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao y Bilbao Ría 2000, contactaron con estudios de arquitectura y sacaron a la luz planos y maquetas guardadas desde hace décadas. “Ha sido un trabajo de arqueología; nos metimos en un sótano cerrado, con luces de obra, para buscar unas maquetas de Abandoibarra, que limpiamos para sacar fotografías. Había muchos proyectos pintados a mano, acuarelados...”, recuerdan.

Una isla frente al Museo Guggenheim

El Ayuntamiento de Bilbao propuso, en 1993, un concurso restringido a arquitectos de renombre para desarrollar todo el área entre el Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna. “Lo ganó Pelli, pero lo desarrollado no tiene nada que ver con su idea inicial: tenía más torres, una de ellas con una pirámide en la parte de arriba”, explican. Lo más llamativo es que tres planteamientos proponían ejecutar un canal en paralelo a la ribera de Abandoibarra, generando una isla en mitad de la ría. “Metían el Guggenheim y Euskalduna más en el agua, lo cual tiene sentido por el pasado industrial de ambos. La vanguardia europea apostaba por esa manera de recuperar zonas a base de pequeñas islas, por ejemplo, en el gran río de Amsterdam”. El estado en el que se encontraba todavía la ría fue quizá uno de los motivos por los que estas ideas no llegaron a convencer. “Una isla tan idílica entre el agua sucia chocaba mucho todavía”, admiten.

Un teleférico y jardines versallescos

Fue la propia Fábrica Echevarría la que en 1976 se planteó qué hacer con los terrenos que había ocupado durante más de un siglo en el parque bilbaino. Ricardo Bofill propuso un desarrollo casi faraónico, “un Versalles a escala descomunal, con jardines, edificios de viviendas altísimos, colegios, equipamientos públicos...”, recuerdan. Pero el Ayuntamiento no autorizó la intervención, pese a que la propia fábrica hizo una campaña en el barrio para difundir el proyecto. “Conseguimos uno de los trípticos que buzonearon”, afirman. Finalmente, el Consistorio adquirió los terrenos en 1987 y convocó otro concurso dos años más tarde. “Fue muy pintoresco por lo que pedía: un auditorio de 35.000 personas, un teleférico, la posibilidad de que hubiera un zoo...”, explican. “Se presentaron arquitectos que en ese momento estaban empezando y ahora tienen mucho renombre: Eduardo Arroyo, Francisco Mangado, IMB, Javier Bengoa, Ángel Ceberio...”, enumeran. Se seleccionaron dos propuestas, que debían desarrollar de forma conjunta el proyecto definitivo pero no se pusieron de acuerdo. El desarrollo que finalmente se llevó a cabo estuvo condicionado por la necesidad de ubicar las barracas en Aste Nagusia. “Todo está acondicionado para ello: el gran vial central, la falta de árboles de gran porte...”, explican los arquitectos. Tampoco el acceso que se planteó en la esquina entre la calle Sendeja y la plaza Ernesto Ercoreca, para conectar el parque con el resto de la ciudad, llegó a buen puerto. “No hay una conexión fácil ni gratuita al parque; o subes escaleras o tienes que pagar”, considera Marián. Y con esa preocupación surge, en 2005, el concurso para salvar el desnivel. Ganó Linazasoro, con una propuesta con un ascensor, escaleras mecánicas, una pequeña plaza y pasarelas.

Estanques y un gran auditorio

En 2007, el Ayuntamiento de Bilbao encarga un proyecto al arquitecto Emilio Puerta para Mina del Morro, creando un gran espacio verde con estanques, una gran pasarela sobre la rotonda y un gran auditorio. “Aparece una de las preocupaciones que tiene el Ayuntamiento y sigue teniendo hoy en día: un auditorio donde albergar espectáculos al aire libre”, explican los comisarios. Las primeras actuaciones en la zona, sin embargo, se remontan a décadas atrás, cuando la mina que le da nombre cesa su actividad. “Es la historia que se repite constantemente: un espacio que se puede recuperar para la ciudad”, apunta Marián. Ya en 1973 se hizo una ordenación para distribuir las áreas de viviendas y de espacio libre, de las que solo se construyen los pisos, en la zona más cercana a Santutxu y Ollerías; los últimos, ya en la bajada hacia Atxuri, son relativamente nuevos. Para unos de ellos se convocó un concurso al que se presentaron Federico Soriano y Dolores Palacios, autores del Palacio Euskalduna, que no llegaron a ganar. “Empezaron a ser más conocidos para el público a raíz del palacio pero durante años y años se presentaron a muchísimos proyectos en Bilbao”, reconocen.

Viviendas sobre la sede de policías y bomberos

El Ayuntamiento optó en 2007 por un concurso restringido para urbanizar los terrenos antiguamente ocupados por los cuarteles de Garellano y la sede de los bomberos y la Policía Municipal. No fue un concurso de diseño arquitectónico, sino de ordenación urbana. “Las torres y los espacios están colocados según el proyecto que ganó, con sus alturas y volúmenes, pero no según sus diseños”, advierte Parra. Ganó Richard Rogers, que planteó los bloques actuales rematados por grandes torres, y otra más grande aún, que todavía queda por ejecutar. “Sin embargo, su visión, sus dibujos, es muy diferente a lo que finalmente ha sido. Había más color, espacios más verdes, más fluidos... Al final, por ejemplo, entre bloque y bloque se han pavimentado más zonas”, destacan. Pero hubo más propuestas: por ejemplo, conservar el edificio original de los bomberos y construir sobre él las viviendas, ganando una plaza interior. “Era la más original; el resto eran distintas composiciones de torres, porque la densidad que pedían en esa zona era muy elevada”, advierte Ane Arce. Unos proponían dos líneas de grandes torres y un gran parque central; otros, edificios que prácticamente se enrollaban en sí mismos.

Un barrio elevado sobre palafitos

Para la futura isla, los arquitectos únicamente han recogido un concurso convocado por la empresa Thyssen en 1994. “Tenía un concurso muy prestigioso en aquella época, en el que se investigaba cómo recuperar zonas industriales degradadas”, explican los arquitectos. “Fue el primer acercamiento que se hizo sobre la península; era solo un año después del concurso de Abandoibarra”. Fueron propuestas muy teóricas; era un concurso de ideas, por lo que no hacía falta tener en cuenta la viabilidad constructiva, ni económica. “Se trataba de hacer ver que Zorrotzaurre podía ser un espacio de oportunidad”. Hubo propuestas de todo tipo, también diseños curiosos. “Eduardo Arroyo hace desaparecer la tierra y construye una serie de edificaciones, como palafitos, sobre el agua, con unas pasarelas que los conectan entre sí”, describen los comisarios. Eso sí, mantiene un vial central, por el que transcurre un tranvía, “uno de los elementos que sigue hoy en día previsto”.

votos | ¡comenta!

Herramientas de Contenido

COMENTARIOS: Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Información relacionada

Más sobre Bilbao

ir a Bilbao »

Últimas Noticias Multimedia

  • © Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120