DeiaDeia. Noticias de Bizkaia - Noticias de última hora de Bizkaia, Euskadi e internacionales. Deia. 40 urteDeia. 40 urte

Saltar al Contenido

Períodico de Deia
Tribuna abierta

Los presupuestos hablan

Por José Serna Andrés - Lunes, 19 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

votos | ¡comenta!

CUANDO se acerca el verano, miles de infantes, jóvenes y adolescentes participan en campamentos de verano de todo tipo. Cada estilo de campamento, lógicamente, tiene sus objetivos y sus medios propios para conseguirlos, también tienen financiación diferente. Sabiendo que el abanico es muy amplio, a uno le interesan, de manera especial, aquellos campamentos organizados por asociaciones de voluntariado y que conciben el campamento como una culminación del proceso llevado a cabo durante el año o, mejor dicho, durante varios años. Y más en concreto, grupos scouts, o similares, que conciben el campamento de verano como la construcción de una ciudad de lona partiendo desde cero. Tiendas de campaña sí, pero elaboración del resto de construcciones, adecuación de los espacios, lavar la propia ropa, y vivir en plena naturaleza, que es la mejor manera de aprender su valor, con aquellos recursos que un concepto de austeridad y autonomía permiten.

Conozco muchas personas que siguen considerando que aquellas experiencias les han marcado la vida, y conviene indicar de nuevo que no se trata de un único campamento, sino de un proceso en diferentes años, con el colofón del campamento. Y esa marca siempre tiene huellas de relaciones personales intensas, pero también de valores humanos y de aprendizajes inolvidables para la vida.

A uno le gustaría seguir insistiendo en los aspectos pedagógicos y sus virtudes, aun admitiendo que también existen fallos, por supuesto, pero con acreditaciones y homologaciones del monitorado voluntario que vive estos encuentros con la referencia de un compromiso personal que también deja marca en la educación. Pero no hay más remedio que referirse a cuestiones económicas.

Hay quien afirma que el voluntariado debe desaparecer, que deben ser las instituciones quienes se encarguen de todo, pero la solidaridad comienza allí donde estas no llegan

Es de agradecer que la Diputación Foral de Bizkaia haya subvencionado durante muchos años este tipo de campamentos y colonias de verano, con una buena atención, por cierto, desde el personal que atiende al público al presentar la petición de subvenciones. Cuando se crea un presupuesto para este tipo de actividades se está reconociendo su valor. Pero… ¡Oh duendes del olvido! Resulta que en el año 2017 el departamento correspondiente no había contemplado la subvención para colonias y campamentos, aunque ha sido retomada después de un proceso de conversaciones entre entidades afectadas y Diputación. Al fin ha sido posible retomar la subvención, pero con una partida presupuestaria mermada en un 19%. Estamos hablando de grupos de voluntariado, con cuotas ajustadas, en barrios y pueblos donde se ajusta la economía con calzador.

En 2017 Diputación destinó 871.000€ para los 4.741 menores que solicitaron participar en los udalekus, y 247.944,46€ a colonias y campamentos de verano gestionadas por entidades de tiempo libre y de ocio que acogieron en torno a 10.000 personas. Es lógico que la primera partida sea superior porque hay gastos de instalaciones y personal, pero disminuir este año la partida en casi un veinte por ciento para colonias y campamentos de verano puede significar que se está bajando el listón a la hora de apostar por un modelo de voluntariado, por unas entidades que significan algo más que unos días de verano, como sucede en el primer caso. La experiencia nos dice que cuando hablamos de economía y se bajan unas aportaciones la tendencia es que el año siguiente se bajen más. Ojalá nos equivoquemos.

Uno desconoce las razones por las que se produce este tipo de situaciones. Y no se trata solamente de una cuestión económica. En estos proyectos se entretejen personas soñadoras que alimentan su concepto de educación en valores. Hay quien afirma que el voluntariado debería desaparecer, que tendrían que ser las instituciones quienes se encarguen de todo, pero la solidaridad comienza allí donde no pueden llegar las instituciones. Y un barómetro de humanidad fija su nivel allí donde se comparten tiempo y energías de manera gratuita. Son vasos comunicantes que, de una u otra forma, se contagian.

Esperemos que todo no sea más que el fruto de unos malos entendidos entre departamentos y que se vuelva, al menos, a la situación de años anteriores. Los presupuestos también hablan.

votos | ¡comenta!

Herramientas de Contenido

COMENTARIOS: Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • © Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120