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Aves y calidad de vida

Por Julen Rekondo - Jueves, 27 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:08h

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Columnista Julen Rekondo

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EL índice de calidad de vida va incluyendo cada vez más aspectos culturales, biológicos y ambientales. Y en ellos, las aves son un verdadero termómetro para medir la calidad de los ecosistemas, del medio ambiente, y, en definitiva, de la calidad de vida. La oficina estadística europea Eurostat incluye el seguimiento de las poblaciones de aves entre los índices más importantes para evaluar la sostenibilidad y el bienestar social.

Esa es la tendencia que se registra sobre todo en algunos países europeos como Gran Bretaña, Holanda, Dinamarca, Alemania… de forma mucho más acusada que en el Estado Español. Aunque en el caso de Euskadi, en el Sistema de Indicadores de Sostenibilidad Local de la Comunidad Autónoma, que la semana pasada se hizo pública en su última versión y que edita la Sociedad Pública de Gestión Ambiental (Ihobe), dependiente del Departamento de Medio Ambiente, Política Territorial y Vivienda del Gobierno vasco, en el indicador denominado Biodiversidad y Medio Natural, siempre se ha tenido en cuenta aspectos relacionados con la fauna de tal o cual municipio, aunque de una forma optativa a elegir por los municipios que forman parte de Udalsarea 21, Red de municipios vascos hacia la sostenibilidad, que en la actualidad integran 177 municipios, además de otras instituciones vascas. Dicho sea de paso, o al menos para saber cuál es el cometido del Sistema de Indicadores de Sostenibilidad Local, se define en la publicación como “un potente instrumento que aporta información sobre el estado de municipios y comarcas y ayuda a identificar problemas y situaciones a mejorar. Calcular los indicadores periódicamente contribuye a evaluar los resultados y la eficacia de las políticas y da soporte para la toma de decisiones en la gestión local”.

En los citados países se ha dado hace años un paso realmente espectacular y de horizontes muy crecederos. Las administraciones de esos países han incluido entre los aspectos para medir el bienestar nada menos que la variedad y la cantidad de aves avecindadas en un lugar. Medida que no puede resultar más coherente. Porque no hace falta ser un experto ecólogo para reconocer que la presencia de animales tan conspicuos, visual y acústicamente, como las aves, delatan las características de la totalidad del derredor que usan. Tras cada pájaro cantando hay siempre un complejo sistema que debe mantener muchas vidas y mucha salud para que hasta nuestros tímpanos llegue esa música sin partituras.

Parámetros Tras la presencia de una comunidad zoológica en un espacio concreto, lo que deducimos es una reducida contaminación de los aires, los alimentos, escaso o nulo ruido, variedad vegetal y hasta escasa prisa. Esos parámetros van configurando la convencional idea del lugar idílico, ameno, agradable, delirante, encantador, etcétera; es decir, de ese ámbito al que aspiramos casi todos, al menos a la hora de relajarnos, descansar o conseguir calidad ambiental en el entorno donde se vive.

El Índice de Aves Comunes (Common Bird Index) es uno de los referentes principales del Sustainable Development Indicator de Eurostat, que sitúa el estado de las poblaciones silvestres de aves junto a referentes de otro tipo, como el nivel de empleo, el consumo de energía o la esperanza de vida, para calibrar el grado de bienestar real que tiene los y las europeas.

Eurostat acumula desde hace décadas datos para evaluar la situación de las distintas especies de aves que permiten medir de forma eficaz la evolución de los ecosistemas y del medio ambiente en general a lo largo de los años.

Este índice revela, por ejemplo, un descenso muy acusado de las aves ligadas al medio agrario, un claro indicativo del abandono e intensificación de la producción agropecuaria en Europa, que está provocando una alteración de los paisajes rurales, una grave pérdida de la biodiversidad y un empobrecimiento de los campos y las poblaciones rurales.

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad es conservar y detener la pérdida de biodiversidad. Hay que ser conscientes de que la protección de los hábitats y las especies es la única garantía actual para asegurar el futuro del planeta.

El País Vasco ha experimentado en las últimas décadas un avance significativo en materia de políticas de protección de hábitats y especies, así como de conservación y restauración de ecosistemas. Sin embargo, queda aún camino por recorrer. En el País Vasco viven algo más de 700 especies de animales vertebrados, 1.780 invertebrados y unas 7.600 especies de plantas. De ellas, 46 especies vertebradas se encuentran amenazadas -21 en peligro de extinción-, y 125 especies de flora vascular se encuentran en situación de amenaza, con 54 especies en peligro de extinción. A esto se suma el hecho de que más del 75% de los hábitats de interés para el País Vasco presentan un estado de conservación desfavorable.

Cuatro ejes vascos Para poder afrontar las demandas más urgentes del medio natural, el Gobierno vasco cuenta con la Estrategia de Biodiversidad del País Vasco 2030. La Estrategia se ha elaborado a partir de un amplio proceso de participación ciudadana y plantea cuatro ejes de actuación para evitar la pérdida de biodiversidad: la protección y la restauración de los ecosistemas; el impulso de la Red europea Natura 2000; la promoción del conocimiento y la cultura de la naturaleza; y la eficiencia en la gestión del territorio y el Patrimonio Natural.

Sin duda, un aspecto importante en la política ambiental a impulsar en Euskadi es preservar el medio natural para que pueda ser legado a las futuras generaciones en las mejores condiciones posibles. Y en este capítulo se hace necesario señalar la importancia que tiene la necesidad de conocer y dar a conocer la diversidad ornitológica como una forma importantísima de proteger la naturaleza. Y también porque observar aves en el País Vasco es una de las mejores formas de disfrutar de la naturaleza. Lo podemos hacer en diversas épocas del año, como en otoño, estación en la que su situación privilegiada la convierte en paso obligado de las rutas migratorias europeas más importantes.; pero también en verano, estación en la que nos encontramos.

A esto se suma los espacios naturales que podemos recorrer. Euskadi, a pesar de la profunda transformación del territorio que ha sufrido derivada de los procesos de industrialización, urbanización y creación de infraestructuras, aún dispone de espacios con unos valores naturalísticos importantes. La existencia de tres regiones, desde el punto de vista biogeográfico en que se divide nuestro territorio -atlántica, de transición y mediterránea- hace que la diversidad biológica existente sea muy importante. Y ello conlleva que también debamos hablar de un turismo ornitológico en Euskadi que se podría impulsar más y que permite conocer a Euskadi de una forma diferente.

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