DeiaDeia. Noticias de Bizkaia - Noticias de última hora de Bizkaia, Euskadi e internacionales. Deia. 40 urteDeia. 40 urte

Saltar al Contenido

Períodico de Deia
Madrilgo Gortetik

Muchas cuerdas se empiezan a tensar

La turismofobia, la Guardia Civil en El Prat o el ensayo de la izquierda en Castilla-La Mancha agitan el debate político

Juan Mari Gastaca - Sábado, 12 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:09h

votos | ¡comenta!
  • Mail
columnista juan mari gastaca

Galería Noticia

AGOSTO se ha convertido en un mes de incendios políticos. Ya lo fue hace un año con el desquiciante debate de la repetición de elecciones. Y lo es ahora con el fuego de una agitación de sacudidas de calado social impregnadas de una inequívoca voluntad de continuidad que auguran escenarios imprevisibles al tiempo que testan su viabilidad a modo de estrategia política. Como si no hubiera tregua vacacional para mantener así incandescente durante unas semanas más todavía la presión que enganche en el calendario con la prueba definitiva de la estabilidad institucional que supondrá el desenlace del desafío soberanista catalán. Una inquietante convulsión aderezada de demasiados frentes abiertos para un Gobierno español inquietantemente aislado y azuzado por una agenda asfixiante de exigencias donde se mezclan el 1-O, los nuevos juicios por la corrupción en el PP, la ofensiva de la izquierda envalentonada por la encuesta del CIS y el reto de la aprobación de unos nuevos Presupuestos, eso sí más plausible.

Cuando ese acomodado nacionalista catalán ha visto desde su confortable residencia cómo el ingenio radical de la CUP vitupera la imagen de los iconos convergentes Jordi Pujol y Artur Mas es comprensible que le cueste digerir la bilis. Pero Carles Puigdemont debería reaccionar indignado por el ataque lacerante a sus predecesores más allá de su amistad y afiliación partidaria compartidas. La barrida social que se pretende desde este aguerrido sector supone la penúltima humillación del permanente peaje al que se ve sometida la debilidad parlamentaria del actual Govern. Toda una sumisión, que ya arrancó con la retirada del president Mas para mantener la coalición independentista y así mantener el compromiso inalterable del referéndum antes de verse jalonada por esas exigentes dimisiones de consejeros sin suficiente hombría independentista. Ante semejante caudal de agitaciones que comprometen la convivencia incluso entre semejantes, no es descartable que la CUP se esté convirtiendo en el mejor aliado de Mariano Rajoy para su cruzada para repudiar la imparable efervescencia independentista.

La estabilidad se antoja una quimera. Es fácil predecirlo en Catalunya porque la sinrazón se ha instalado en las dos trincheras, pero la duda razonable sobre un futuro político demasiado incierto se extiende por el Congreso. La probeta que supone el inesperado gobierno de coalición alcanzado en Castilla-La Mancha entre PSOE y Podemos -poco edificante el acuerdo de vísperas sobre las prebendas de las puertas giratorias- contiene el suficiente calado para su traslación al mapa estatal siquiera como objeto de reflexión. Representa, de un lado, la resurrección victoriosa del errejonismo que oficializa la posibilidad de aspirar a la conquista del cambio social desde los resortes del poder en contraposición a la pelea callejera que defiende el pablismo y, de otro, la conversión del camaleónico Emiliano García-Page al entendimiento con el enemigo natural del PSOE, esa coalición a quien siempre denostó y de quien advirtió sus aviesas intenciones cuando los barones aún tenían poder de influencia en el partido. Una conjunción de interés que retroalimenta en la izquierda sus expectativas de cambio, alentadas por la reciente radiografía electoral del CIS. El auténtico punto de partida, en definitiva, para dinamizar desde el próximo mes una implacable ofensiva parlamentaria desde la oposición que desquiciará al PP porque le acarreará una previsible catarata de derrotas, eso sí más efectistas y mediáticas que legislativamente determinantes.

Para entonces se debería haber resuelto con sensatez el tormentoso conflicto laboral de El Prat y encarrilado, a su vez, el debate sin kale borroka sobre el futuro del turismo. Dos incendios capaces de someter la legalidad y la fuerza de la razón a sus propias reivindicaciones. Dos fuegos de procedencia bien distinta aunque con la llama suficiente para propagar un efecto mimético de repercusiones inimaginables cuando el fanatismo se apodera de la situación. Dos amenazas que paradójicamente han apostado por la presión incansable frente al diálogo y por el desafío público a quienes procuran el entendimiento. Ha sido revelador asistir al ninguneo de los cachorros abertzales de Ernai hacia el mensaje buenista de Arnaldo Otegi en paralelo a la desnaturalización asamblearia de los trabajadores de Eulen en El Prat. Pero nada comparable con el mensaje que transmite el recurso de la Guardia Civil en suelo catalán para garantizar como cortafuegos el orden en momentos de convulsión. Que lo sepa Catalunya, un Gobierno dispuesto a todo.

votos | ¡comenta!
  • Mail

Herramientas de Contenido

COMENTARIOS: Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Política

ir a Política »

Últimas Noticias Multimedia

Encuestas

ver listado completo »

Publicidad

  • © Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120