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reducción de un 1,63%

El descenso de perceptores de RGI se aceleró en julio

En los dos primeros meses del verano Lanbide registró una bajada de 642 titulares de ayudas sociales

En lo que va de año la reducción de beneficiarios es de un 1,63%

Beatriz Sotillo - Viernes, 1 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Usuarios, frente a una oficina de Lanbide.

Usuarios, frente a una oficina de Lanbide. (Foto: Oskar González)

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Bilbao - En solo dos meses -junio y julio- la cifra de perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) se ha reducido más que en los cinco meses anteriores, una circunstancia que en parte se puede achacar al aumento de las contrataciones para la campaña de verano. Así, al finalizar el pasado mes de julio en Euskadi había 62.282 titulares de esa ayuda social, que son 642 menos de los que había en mayo y 1.035 menos que en enero.

Esta reducción en el número de perceptores de la RGI -ha habido un descenso del 1% respecto a mayo y del 1,63% respecto a enero- confirma la tendencia de los últimos años y de 2017, ya que durante este ejercicio la cifra de beneficiarios ha ido bajando mes tras mes con la única excepción de febrero, cuando hubo un pequeño repunte -65 perceptores más-. En comparativa interanual, la disminución de perceptores registrada hasta el pasado mes de julio se eleva a 2.899 personas, un 4,44% menos que hace un año.

Aunque al analizar las estadísticas que aporta Lanbide sobre la RGI y la Prestación Complementaria para Vivienda (PCV) resulta difícil deducir las causas que están detrás de las variaciones en el número de perceptores de estas ayudas sociales, sí se puede señalar que la mayor parte de la rebaja de los últimos meses corresponde a personas en edad laboral. Lo que permite aventurar que buena parte de la salida de titulares del listado de Lanbide puede estar relacionada con la reactivación del mercado laboral y un aumento de los contratos.

De hecho, la reducción de perceptores que son pensionistas y que reciben una RGI, una PCV o ambas para alcanzar un mínimo nivel de vida ha sido muy pequeña: de los 1.035 titulares menos registrados entre enero y julio solo 177 eran pensionistas, y de las 642 bajas anotadas en junio y julio, únicamente 15 recibían una pensión pública. Actualmente hay 46.660 personas que cobran una RGI y que al no ser pensionistas están disponibles para trabajar y la mayoría de ellas se encuentra entre los grupos de edad que van de los 30 a los 64 años. Un dato que puede dar idea de la necesidad de contar con una prestación como la RGI por parte de núcleos familiares con personas en edad laboral es el de parados de larga duración y en la actualidad, en Euskadi hay aproximadamente 48.500 personas que buscan empleo desde hace más de dos años.

En cuanto a otros colectivos, como el de personas con nacionalidad distinta a la española que perciben una RGI, la reducción ha sido de 485 titulares en lo que va de año y de 52 en los dos primeros meses del verano. En julio de 2016 había 1.030 extranjeros más que ahora cobrando esta ayuda.

Incluso si la mejora del mercado laboral y la reactivación económica están detrás del descenso en la demanda y distribución de ayudas sociales por parte de Lanbide, no hay que olvidar que la precariedad y la devaluación salarial han dado lugar a un número creciente de trabajadores pobres, muchos de los cuales tienen que seguir recibiendo una RGI para completar sus salarios. Según los datos de Lanbide, alrededor del 20% de los perceptores actuales entrarían en esa categoría de empleados con salarios tan bajos que reúnen las condiciones para acceder a una de las modalidades de la prestación social que gestiona el Servicio Vasco de Empleo.

También los índices de pobreza y precariedad relativos a la CAV en 2016 indican que las tasas más altas corresponden a las personas menores de 35 años y del grupo de edad entre 35 y 44 años, mientras que los mayores de 65 tienen el nivel más bajo de pobreza.

En su última memoria anual el CES vasco ya alertó de que uno de cada cinco perceptores de la RGI tiene trabajo pero tienen que completar sus ingresos con esta ayuda social. Se trata de un dato que el presidente del Consejo Económico y Social vasco, Francisco José Huidobro, calificó como “preocupante” porque indica la mala calidad de los empleos no estables y de baja intensidad. En este sentido, desde el sindicato UGT señalaron recientemente que el 10% de los trabajadores del Estado español no puede ni siquiera hacer frente al gasto de la alimentación. En Euskadi y según el CES, la “pobreza real” se cifra en un 1,2% entre los ocupados con empleo estable, porcentaje que se eleva a un 16% en el caso de aquellos con ocupación no estable.

Trabajadores pobres El sindicato UGT acaba de lanzar la campaña Ponte a 1.000 euros para incidir en la necesidad de que haya unos salarios “dignos” y de que el sueldo mínimo se sitúe en los 1.000 euros, ya que por debajo de esa cifra resulta difícil mantener un nivel de vida adecuado. Según los datos aportados por la central sindical, el salario medio en el Estado español se sitúa en 1.625 euros brutos al mes si se tienen en cuenta 14 pagas. Si se descuentan las cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones de IRPF, el salario medio neto se establece en 1.310 euros. Además hay un 12,6% de asalariados que perciben salarios de cuantía inferior a los 707,70 euros brutos al mes que fija el SMI. No obstante, el salario más habitual se sitúa entre una y dos veces el salario mínimo, es decir, entre 707 euros y 1.415 euros brutos, aunque el salario más frecuente supone menos de 1.000 euros al mes (994 euros).

UGT denuncia que los salarios medios son un 5,4% inferiores a los de 2009 en términos reales (descontando el aumento de los precios) y de los 15,3 millones de asalariados del Estado español, casi la mitad tiene un sueldo inferior a 1.000 euros netos al mes. Además, como muestra de que tener un trabajo no garantiza eludir la pobreza, el sindicato señala que de los 18,8 millones de personas ocupadas, el 14,1% está en riesgo de pobreza, el 30,4% no puede afrontar gastos imprevistos y el 28% tiene dificultad para llegar a fin de mes.

Se calcula que para un salario medio neto de 954 euros, el gasto esencial solo en alimentación supone el 37%, de tal forma que los trabajadores con contrato a tiempo parcial, con un salario medio mensual de 330 euros, ni siquiera llegarían a cubrir este gasto.

En este sentido, un informe de Adecco indica que el poder de compra del salario medio vasco se ha reducido un 2,2% en el último año y que esta pérdida equivale a que un asalariado medio vasco dispone ahora de 520 euros anuales menos que hace dos años.

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