DeiaDeia. Noticias de Bizkaia - Noticias de última hora de Bizkaia, Euskadi e internacionales. Deia. 40 urteDeia. 40 urte

Saltar al Contenido

Períodico de Deia
El sacacorchos

Al son de los tiempos

Por Jon Mujika - Martes, 26 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

votos | ¡comenta!
Columnista Jon Mujika

Galería Noticia

BILBAO es una ciudad moderna, una urbe que se mueve al son de los tiempos si se juzga que este ritmo lo marca Luis Fonsi con su Despacito (gracias a Dios, estas columnas no llevan hilo musical ni ilustraciones melódicas, con lo que les ahorro el chunta chunta...) y esa estrofa que dice “pasito a pasito, suave suavecito.” A esa velocidad van a transitar los coches por Bilbao, suave suavecito. Así que ármense de paciencia aquellos conductores que sufren una transformación al volante y se sienten poseídos por el espíritu, qué sé yo, de Ayrton Senna, cuando aceleran sus vehículos. De paciencia o de una poblada billetera.

Para algunos conductores esa velocidad de 30 kilómetros por hora es casi una marcha fúnebre. Se equivocan. Precisamente se impone la restricción para evitar que suene tan tétrica melodía al reducirse el número de accidentes y atropellos. Bienvenido sea por tanto el árbol de esa decisión si trae consigo tales frutos.

¿Cuál es, entonces, el porqué del debate? Hay conductores que estiman que 30 kilómetros por hora es contraproducente con el ritmo de producción de la ciudad: que no se llegará a tiempo a la cita, que se perderá mucho tiempo en los desplazamientos, que se quedarán vacías aquellas zonas donde el servicio público no llega con asiduidad y se depreciarán los precios de los garajes. Una por una, todas las razones tienen su punto de cordura, como también lo tiene la necesidad de ganar terreno y seguridad para el peatón y de reducir los gases contaminantes; de crear, en resumidas cuentas, una atmósfera más habitable.

Aun a riesgo de que me tachen de utópico (al fin y al cabo, no le veo un matiz negativo a ese adjetivo...), entiendo que la ganancia es mayor que la pérdida. No tanto por el asunto automovilístico, sino porque quizás vaya siendo hora de darnos cuenta de que el ritmo de vida que nos impusimos para ser, para llegar los primeros, es puro frenesí. Nos lleva directos al más triste de los aparcamientos: el cementerio.

votos | ¡comenta!

Herramientas de Contenido

COMENTARIOS: Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

  • © Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120