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catalunya tras el choque de trenes

Puigdemont ve “posible” una solución para otro anclaje de Catalunya en España

El president vaticina que un triunfo independentista el 21-D obligará a “volver a sentarse en la mesa de negociación”

Igor Santamaría - Martes, 14 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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Carles Puigdemont, junto al periodista del diario ‘Le Soir’ que le realizó la entrevista el pasado viernes en el bosque de Soignes.

Carles Puigdemont, junto al periodista del diario ‘Le Soir’ que le realizó la entrevista el pasado viernes en el bosque de Soignes. (Le Soir)

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BILBAO - Otra relación con España es posible aunque, con semejante escenario, se hace difícil imaginar cómo plasmarla. A expensas de culminar cómo se presentará en las urnas la lista Junts per Catalunya, Carles Puigdemont reconoce desde su exilio que “siempre” hay opción de gestar una solución distinta a la de la independencia porque, de hecho, es en lo que ha trabajado durante su periplo político. En una entrevista al diario belga Le Soir, realizada durante una caminata por el bosque de Soignes, el jefe del Govern destituido por el Ejecutivo español escenifica que es la postura del PP y en concreto de sus dos últimos presidentes del Gobierno la que impide otra salida diferente a la de la secesión. “¡Siempre es posible! ¡He trabajado treinta años para obtener otro anclaje de Catalunya en España! Hemos trabajado mucho en eso, pero la llegada al poder del señor Aznar detuvo esa senda”, considera al periódico francófono, mostrando su disposición a aceptar “la realidad de otra relación con España”.

En la charla, mantenida el pasado viernes, Puigdemont expresa su convencimiento de que hay rendijas para un acuerdo con el Gobierno de España pero que en 2010, cuando el Constitucional dinamitó varios artículos del Estatuto de Autonomía refrendado por los catalanes, saltaron por los aires los lazos de unión. Es por ello que a la pregunta de si los independentistas solo quieren la ruptura, el president niega tal aseveración: “¡No es verdad! ¡Estoy dispuesto y siempre he estado dispuesto a aceptar la realidad de otra relación con España!”. “Entonces, ¿usted no dice independencia o muerte?”, le replica el periodista. “¡Nunca! Sigo a favor de un acuerdo, pero el origen de todo esto es la anulación en 2010 del Estatuto que había sido aprobado por los parlamentos catalán y español. ¿Sabe usted cuántos diputados independentistas había en ese momento en el Parlament? 14 de 135. Ahora son 72. El responsable del auge independentista es, en primer lugar, el PP”.

Con el horizonte de la cita electoral del 21-D, Puigdemont señala que, si hay un triunfo secesionista, “habrá que volver a sentarse en la mesa de negociación”, pero “se demostraría que esta historia no es una cosa de cuatro iluminados”. Cuestionado por la aprobación de las leyes de ruptura del 6 y 7 de septiembre, el líder del PDeCAT evoca que “las leyes, en todos los parlamentos del mundo, son aprobadas por la mayoría absoluta de los diputados”. “Pero precisamente en España es imposible que una minoría como Catalunya pueda tener el derecho de cambiar el marco. Durante estos años hemos pedido poder debatir en el Parlament leyes sobre el referéndum y la transición nacional… Y cada vez que hemos querido crear una comisión sobre estos asuntos, los grupos que ahora nos acusan de no haber sido democráticos iban al Constitucional para impedir esos debates”, argumenta Puigdemont.

Desde el constitucionalismo y los medios españoles, afines en su mayoría a la unidad de España y la aplicación del artículo 155, se achaca al independentismo de no haber protegido los derechos de las minorías en la Cámara catalana. Una visión a la que el president replica dándole la vuelta. “¿La opinión de quienes son representados por 63 diputados se puede imponer a la mayoría? Llevamos siete años hablando de ello. En enero me reuní con el presidente Rajoy. Le dije que estamos dispuestos a ponernos de acuerdo en todo: la fecha del referéndum, la pregunta, una pregunta alternativa entre la independencia y la devolución máxima de competencias, la mayoría necesaria para adoptar una decisión, y estaba incluso dispuesto a aceptar que en el plazo de una generación se haga la pregunta en referéndum cada tres años. Las respuestas fueron negativas a todo. ¿El PP, que representa a menos del 10% en Catalunya, tiene más derechos que nosotros sobre el destino de los catalanes? Yo contesto: no. Es evidente que la sesión del 6 y 7 de septiembre no fue la mejor del Parlament, pero fue nuestro último recurso”, desmenuza Puigdemont, consciente de que “siempre he dicho que ningún país nos reconocerá, que habrá que trabajar en ese campo”. “Pero para poder tener una oportunidad, debíamos conseguir antes la organización de un referéndum pacíficamente, y lo hemos conseguido: un gran número de catalanes participó en unas condiciones extremadamente difíciles. Nos habría gustado haber tenido condiciones de normalidad, pero vistas las condiciones que nos impuso el Estado, fue una victoria democrática”, aplaude.

Ilegalizar partidos

A su juicio, el contenido del decreto del Gobierno español sobre el 155 es “manifiestamente ilegal” y “nos coloca ante un golpe de Estado”. Puigdemont puntualiza que retrasó la declaración de independencia del 3 de octubre debido a las “señales engañosas” de que desde Madrid se deseaba explorar una vía de compromiso para el futuro. “No actuaría del mismo modo si tuviera que volver a hacerlo”, zanja. E insiste en que se fue rumbo a Bélgica porque si se hubiese quedado para ejercer una “resistencia institucional”, eso podría haber desembocado en “violencia”. “No nuestra, sino del Estado español. Ya lo demostró el 1 de octubre, y está dispuesto a utilizarla para reprimir la resistencia pacífica catalana, y crear las condiciones de una represión extremadamente violenta, como la ilegalización de ciertos partidos políticos”, ahonda.

Puigdemont dice a Europa que Catalunya no pretende construir un Estado como los actuales, algo que “se lo dejamos a España”, sino que “buscamos un Estado moderno donde la diversidad de las lenguas es posible”. “Si hubiera sido posible con el Estado español, no habría habido ninguna reivindicación de un Estado catalán”, apostilla. El periodista le rebate al apuntar que la diversidad lingüística y cultural ya existe en Catalunya, pero el jefe del Govern cesado precisa: “Hay una cosa que falta, y son las herramientas para salvaguardar todo eso. No se trata de una cuestión de Estado, ni de frontera, ni de pasaporte. Solo queremos las herramientas para ser nosotros mismos y gestionar nuestros problemas”. Puigdemont y los cuatro consellers que están en Bruselas comparecerán el viernes ante el juez belga que decidirá si ejecuta la euroorden de entrega a España.

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