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La firma fascista que mancilló el libro de honor de la Casa de Juntas

El general piazzoni, de la aviación italiana que participó en el bombardeo de gernika, dejó su rúbrica y dedicatoria el 29 de abril de 1937 el día que los fascistas entraron al municipio

Un reportaje de Iban Gorriti - Domingo, 3 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h

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Dos soldados franquistas custodian el Árbol de Gernika, días después del bombardeo.

Dos soldados franquistas custodian el Árbol de Gernika, días después del bombardeo. (Gernikazarra)

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  • Dos soldados franquistas custodian el Árbol de Gernika, días después del bombardeo.
  • Fotocopia realizada por Joseba Iribar del texto escrito por Piazzoni en el libro de Honor de la Casa de Juntas.
  • Sandro Piazzioni, general de las Flechas Negras italianas.

hay una pregunta que ronda la mente del historiador Alberto Santana: “¿Por qué los fascistas no destruyeron el Árbol y la Casa de Juntas de Gernika-Lumo en el bombardeo del 26 de abril de 1937?”. Y la interrogación se hace bola de nieve al aportar curiosos datos para la reflexión. El estudioso y también presentador de televisión asegura que la Casa de Juntas foral tenía entre 1914 y 1944 su Libro de Honor para recoger firmas y testimonios de las visitas. Sobre sus páginas dejaron también sus impresiones y firmas diferentes sublevados y aliados contra la legítima Segunda República. Entre ellos, destaca la del comandante Sandro Piazzoni, general en jefe de la Brigada Flechas Negras italo-española, que participó en el bombardeo de la localidad.

Antes de saber qué escribió Piazzoni, Alberto Santana dibuja sin quererlo un boceto picassiano al afirmar que “Gernika fue la santa violada y asesinada por sus, entrecomillas, redentores”. Partiendo de ese axioma, pasa a imaginar, la villa el 29 de abril de 1937. Es decir, tres días después del bombardeo que protagonizaron la Legión Cóndor de Hitler y las también fuerzas aliadas fascistas de Mussolini el 26 de abril sobre la localidad vizcaina y otras anexas.

Lo narra Santana: “Aún ciudad todavía en llamas, sembrada de ruinas y cadáveres, una hora después de entrar en Gernika con sus tropas, al comandante Sandro Piazzoni, general en jefe de la Brigada Flechas Negras, le mostraron el Libro de Honor de las Juntas y escribió en él en italiano mezclado con palabras castellanas: “En el día de su Santa Redención, con todos mis Flechas Negras que entran en la ciudad justo a continuación de las columnas Iglesias (teniente Ricardo Iglesias), Sparta -en referencia al comandante José Martínez Esparza-, de la Brigada de Navarra (4ª), mando a la ciudad santa de Vizcaya, hoy aún más Santa, un saludo fraterno”, se despide no sin antes ser más preciso, como sabiendo que fue tan histórico como cruel, “a 29 de abril de 1937. Hora: 12,45. Viva España. Arriba España. El General Jefe de la Brigada Flechas Negras”.

Sobre la fotografía que aporta a nuestro imaginario el historiador vasco se leen, además, otros manuscritos de esa misma jornada. “Por la 4ª Brigada de Navarra que liberó a Guernica, incorporando a esta histórica villa a la España Nacional”, acuñaba el teniente ayudante de la División fascista.

Quien fuera parte del equipo del recordado programa La mirada mágica de ETB, muestra, además, un curioso retrato del citado Sandro Piazzoni. “Está personalmente dedicada por Piazzoni al subteniente Tulilla, que participó en la ocupación de Gernika y una semana más tarde se distinguió en la batalla del monte Jata del 7 de mayo de 1937”, matiza.

Curiosa también es la inscripción que se hace tres meses después -hay más de mil en el libro- de manos de un requeté, Francisco Biafo y Ortiz: “Al visitar por primera vez este noble templo de nuestras tantas libertades una vez más digo: Viva España, Viva Euskaleria. Viva Vitoria. Viva Álava. Viva los fueros”, escribió el 21 de noviembre de 1937. En publicaciones como En el requeté de Olite, de Mikel Azurmendi, o Requetés de las trincheras al olvido, de Pablo Larraz Andia, se cita cómo en sus tercios, en muchas compañías, algunos solo hablaban euskera. Por esa razón, se vieron en la tesitura de poner mandos intermedios que hablasen ambas lenguas para poder transmitir las órdenes a la tropa en euskera.

libro desaparecidoEl libro de honor de la Casa de Juntas (1914-1944) se encuentra en paradero desconocido. Fue robado y no se ha vuelto a saber nada. Antes de ello, Joseba Iribar, investigador de todo lo relacionado con el Árbol de Gernika y la Casa de Juntas tuvo el acierto premonitorio de fotocopiarlo y gracias a él, en cierto modo, sigue existiendo. El blog de la Asociación Sancho de Beurko es quien da a conocer el trabajo desempeñado por el investigador barakaldotarra en una entrada sobre la desaparición del libro y sobre el lehendakari Aguirre, en su web sobre el cinturón de hierro.

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