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En 2018 el Athletic cumple 120 años de vida

Nuevos retos a los 120 años

En 2018 el Athletic cumple 120 años de vida. Aunque el club bilbaino ha ido evolucionando a lo largo de doce décadas, el escenario actual le plantea diferentes retos que debe saber afrontar para intentar retomar una inercia victoriosa

Un reportaje de Aner Gondra - Martes, 2 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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Revitalizar el ambiente en San Mamés es uno de los grandes retos que tiene que afrontar el Athletic.

Revitalizar el ambiente en San Mamés es uno de los grandes retos que tiene que afrontar el Athletic. (Foto: Pablo Viñas)

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  • Revitalizar el ambiente en San Mamés es uno de los grandes retos que tiene que afrontar el Athletic.
  • El club debe trabajar para incrementar la ambición.

AMANECE 2018 con un cumpleaños redondo en el horizonte. Al Athletic le toca soplar 120 velas. Doce décadas atrás tomó forma y nombre aquella moda loca que trajeron los ingleses a Bilbao. Desde entonces el balón ha dejado en el botxo miles de alegrías y disgustos, un buen puñado de títulos y, sobre todo, millones de noches plagadas de sueños en rojo y blanco.

El club, en su momento, celebró por todo lo alto sus bodas de plata, de oro, de brillantes y su centenario, pero no acostumbra a organizar ningún tipo de acto especial en sus cumpleaños redondos, por lo que no se espera que a lo largo de 2018 sorprenda a sus socios y aficionados con ninguna iniciativa excepcional. En 120 años el fútbol ha cambiado y con él, el Athletic. No obstante, en las últimas décadas la globalización ha sacudido la sociedad a todos los niveles y, aunque el Athletic no ha sido impermeable a ella, es cierto que parece haberse convertido en la mayor amenaza a la que ha debido enfrentarse la entidad bilbaina en toda su historia. El club, 120 años después de su fundación, deberá superar con éxito retos muy diversos si quiere aspirar de nuevo a los títulos que cosechó en el Siglo XX.


La filosofía

¿Debilidad o fortaleza?

Los debates sobre la filosofía siempre han surgido en épocas de crisis deportiva. Cuando el equipo flirtea con el descenso el pánico lo sacude todo. Hasta lo más sagrado. Pero el Athletic siempre ha conseguido superar esos baches. Los hechos avalan una premisa: la filosofía funciona. Son ya 120 años en la élite jugando con jugadores vascos o formados en la tierra, algo que no ha conseguido nadie en el fútbol mundial. ¿Pero sirve para ser campeón en el fútbol del Siglo XXI?

Desde 1984 el Athletic solo ha podido celebrar una Supercopa y hay quien ve en la filosofía un techo de cristal que no deja al equipo ser competitivo. El primer reto del Athletic debe ser transformar esa debilidad en fortaleza. Para ello deberá saber maximizar y explotar el arraigo de los colores en su entorno y la identificación de sus jugadores con el proyecto.

Ante el fútbol globalizado es difícil imaginar un Athletic campeón exprimiendo solo un territorio de algo más de tres millones de habitantes. Pero el marco de acción del club rojiblanco da para ser competitivo. Desde 2009 el Athletic ha jugado tres finales de Copa y una de Liga Europa, lo que le dejó a las puertas de ampliar su palmarés de una manera notable en la última década. Además, la actual plantilla ha conseguido clasificarse para competiciones europeas en seis de las últimas siete temporadas. Ahora bien, el potencial de la filosofía da todavía para más.

Imagine que al Athletic se le ocurriese celebrar su 120º cumpleaños con un partido amistoso contra una selección de jugadores que podrían jugar en el Athletic y que actualmente lo hacen en otros equipos. Frente a los rojiblancos se podría plantar un equipo formado, por ejemplo, por Ruffier, Odriozola, Iñigo Martínez, Monreal, Azpilicueta, Javi Martínez, Illarramendi, Merino, Herrera, Oyarzabal y Griezmann. Es una alineación que optaría a ser titular en el actual Athletic o, como mínimo, dotaría un fondo de armario con más garantías que el que dispone este año Kuko Ziganda. Es la prueba de que la filosofía sí le ofrece al Athletic mimbres para ser competitivo. Otro desafío para el club de Ibaigane es determinar por qué todos esos jugadores no están en el Athletic y revertir la situación hasta conseguir que quieran estar en Bilbao.

El Athletic presume de filosofía, pero este dogma elegido voluntariamente se vuelve difuso cuanto más lo manipulas. ¿Qué es necesario para jugar en el Athletic? ¿Ser vasco? ¿Nacer en Euskadi? ¿Todos los vascos nacen en Euskadi? ¿Cualquiera puede formarse como futbolista en Euskadi? ¿Desde qué edad? ¿Puede el Athletic fichar niños de todo el mundo para formarlos en Lezama? ¿Le sirven al Athletic los niños extranjeros traídos a Euskadi por otros clubes vascos? Cada aficionado rojiblanco responde a todas estas preguntas de una manera diferente. Los 120 años de viaje han demostrado que este tipo de controversias se han ido respondiendo caso a caso de manera arbitraria según quién manejara el timón de Ibaigane o de Lezama. Unas veces los rigores de la filosofía se han estrechado y otras veces han sido más laxos. Y en cada caso ha habido quien ha estado de acuerdo y quien ha tenido que tragar bilis. En los últimos años no han faltado casos que han generado polémica. El francés Aymeric Laporte y el maliense Youssouf Diarra se enrolaron en la causa como en su día los riojanos David López, Dani Aranzubia o Santi Ezquerro. Sin embargo, el paraguas de la filosofía parece no cubrir a Marco Asensio, hijo de un vizcaino, cuando esa premisa sirvió, por ejemplo, para admitir en Lezama a Mario Bermejo.

Estos casos, en otros tiempos, eran la comidilla en las discusiones de bar, pero en los últimos años son bolas de nieve que se hacen cada vez más grandes en las redes sociales hasta dar el salto a los medios de comunicación y salpicar en la cara a los dirigentes del Athletic, sacudiendo de alguna forma la estabilidad de club. En 2017 la propia directiva encabezada por Josu Urrutia ha realizado maniobras posicionándose de alguna manera en este tipo de cuestiones, por ejemplo, con el fichaje de Diarra y con la decisión de prescindir de 150 niños riojanos de la escuela de Oion. Para evitar estas polémicas y poder maximizar el potencial de la propia filosofía rojiblanca sin dudas y sin interpretaciones arbitrarias quizás no sea mala idea abrir un proceso interno para definir claramente sus premisas: qué es lo que vale y qué es lo que no vale.


Fuga de talento

¿Por qué se van?

Desde 2012 jugadores de proyección internacional como Fernando Llorente, Javi Martínez o Ander Herrera decidieron probar suerte fuera del Athletic, recortando el potencial de la plantilla rojiblanca. Desde entonces el club ha doblegado sus esfuerzos por retener a jugadores de talento, como Laporte o Williams, pero el culebrón de Kepa Arrizabalaga vuelve a dibujar un escenario de debilidad para la entidad de Ibaigane.

Josu Urrutia no ha dejado de lanzar el mensaje de que trabaja para que jugar y triunfar en el Athletic sea la máxima aspiración de los jugadores, pero lo cierto es que la oportunidad de jugar la Liga de Campeones, pelear por títulos y los contratos millonarios son una baza complicada de contrarrestar desde Bilbao.

Con seis participaciones europeas en siete años se antoja vital que el Athletic se conjure para dar un salto deportivo más: ser un equipo habitual en la Liga de Campeones. Este salto cualitativo, muy complicado de conseguir, tendría un triple impacto en la vida rojiblanca. En primer lugar satisfaría la ambición de los jugadores del Athletic que aspiran a disputar la máxima competición y que actualmente se ven tentados por otros equipos. En segundo lugar, lo que hasta ahora es una amenaza, se convertiría de golpe en oportunidad, puesto que sería un anzuelo muy goloso para captar a jugadores que, estando en otros clubes, deben tomar la decisión de fichar por el Athletic o por un tercer club. ¿Estar en Liga de Campeones habría convencido a Mikel Merino y Álex Berenguer para fichar por el Athletic en lugar de Newcastle y Torino? Y por último, disputar de manera habitual la Liga de Campeones supone unos ingresos económicos con los que el Athletic podría retener a sus jugadores franquicia y contrarrestar las ofertas de otros equipos europeos que tientan a sus jugadores.

En el actual escenario al Athletic le haría bien que afición, jugadores, técnicos y directivos trabajasen por aumentar su ambición deportiva. El laureado pasado del club se merece un futuro a la altura. El inconformismo y las aspiraciones a volver a ser campeones vuelven a chocar con el dinero. Retener a los mejores jugadores y contratar a los mejores jugadores vascos del mercado requiere mucho dinero. De nuevo, el problema no es la filosofía. Es el dinero. El aficionado del Athletic tiene fe en el trabajo de Lezama. De su factoría sale mucho talento. Una prueba de ello es que en cada una de las tres últimas décadas han debutado en el primer equipo 58 jugadores. ¿Pero el Athletic podría estar a la altura deportiva y económicamente para retener al próximo Messi si naciese en Bermeo?


El dinero

Todo no es suficiente

El dinero parece ser la llave para ser competitivos en el futuro, pero si el Athletic puede presumir de cantera, parece que presumir de cartera no es tan sencillo. Los seis años de Urrutia como presidente han dejado un superávit de 137 millones de euros. El Athletic cumple los 120 años con una espléndida salud económica, sin embargo en los tiempos que corren esto no es suficiente para poner en marcha una estrategia basada en el dinero.

En el ecosistema del Athletic campan tres depredadores de la talla de Real Madrid, Barcelona y Atlético. Pero la globalización y repartos de los ingresos televisivos más justos han convertido Europa en una selva repleta de amenazas. Paris Saint Germain, Bayern de Múnich y cualquier equipo inglés, por ejemplo, manejan ingentes cantidades de dinero que convierten en ridículas las huchas repletas del Athletic.

En la Liga española el reparto de los ingresos de televisión siempre ha privilegiado a Real Madrid y Barcelona. En los últimos años el sistema ha sufrido variaciones que no han beneficiado al Athletic. Los dos gigantes siguen a años luz de los demás, mientras que todo se ha igualado entre los demás. Se ha equiparado mucho lo que ganan el Athletic y el resto de equipos, lo que no es muy interesante para el club rojiblanco, ya que propicia que muchos rivales tengan unos ingresos parecidos a los suyos.

En el futuro el Athletic debe buscar su sitio en el mercado internacional y ser más valiente a la hora de buscar otros ingresos. El club ha centrado sus estrategias comerciales y publicitarias en Euskadi, mientras que sus rivales de la Liga rastrean el globo en busca de patrocinadores y aliados comerciales. El Athletic debe valorar la posibilidad de explotar su caché único en el universo futbolístico para conseguir aumentar sus ingresos atípicos. Lo diferente, lo exclusivo y único siempre se vende caro, por lo que sus 120 años de trayectoria singular son un activo al que el club debe sacar más rendimiento económico.


Lezama

La joya de la corona

Lezama es la delicada alma del Athletic. Su efectividad está fuera de toda duda. En las tres últimas décadas ha aportado una media de cinco jugadores por año al primer equipo y, sin embargo, la factoría está sometida a debates y cambios cada vez que el club escenifica unas elecciones a la presidencia.

Siendo un centro de referencia a nivel mundial, con continuas visitas de delegaciones extranjeras que quieren aprender del método empleado en Lezama, está claro que, como todo en este mundo, es susceptible de mejora. El Athletic ya ha puesto en marcha un intenso proceso de remodelación con nuevas instalaciones exclusivas para el primer equipo que posibilitan importantes mejoras para los equipos de categorías inferiores.

En el horizonte queda, para quien lo quiera alimentar, el eterno debate de si es necesario o no reemplazar a los actuales técnicos, la mayoría exjugadores del club que se inician como entrenadores, por personal especializado en la etapa de formación. Sea como fuere, Lezama demanda estabilidad y proyectos sostenidos en el tiempo para que puedan ofrecer frutos de calidad.

En este aspecto, el gran reto del Athletic estará en dar una vuelta de tuerca más a su sistema de captación. Si bien el club dispone de un juego de redes eficaz en Bizkaia, el resto de territorios históricos suponen una gran oportunidad para dar más pasos en esa empresa de maximizar las posibilidades que ofrece la filosofía del Athletic. La implantación en esos territorios de más equipos en la élite que en ningún otro momento de la historia del Athletic es un difícil hándicap con el que el club debe de ser capaz de desempeñar su labor de captar el talento lo más tempranamente posible.


Equipo femenino

ADN de campeonas

En 2002 el Athletic dio uno de los pasos más importantes y con más impacto de su historia: creó su primer equipo femenino. Esta decisión supuso la posibilidad de materializar el sueño de jugar en el Athletic para el 50% de la población de Euskadi, algo que no sucedía desde 1898. En quince años las rojiblancas han conseguido ser campeonas de Liga en cinco ocasiones, lo que ha demostrado que el ADN campeón del Athletic no entiende de sexos.

El fútbol femenino no es ajeno a la globalización y en los últimos años la competición ha visto surgir, como en el fútbol masculino, estructuras económicamente poderosas que hacen que para el resto de clubes competir por el tercer puesto sea casi lo máximo a lo que se puede aspirar. El Athletic incluso ha sufrido en sus carnes que el todopoderoso PSG fiche a una de sus jugadoras más importantes.

Desde que se creó el equipo femenino el Athletic ya ha puesto en marcha un segundo equipo y otro de categoría infantil. Para los próximos años la sección femenina plantea dos retos al Athletic. El primero es seguir avanzando en la profesionalización de sus jugadoras, algo que permitiría que se dedicaran en exclusiva a su carrera deportiva sin tener que compatibilizarla con otros trabajos. El segundo reto es seguir ampliando la estructura de categorías inferiores siguiendo el ejemplo de la estructura masculina: cuanta mayor captación de jugadoras y mayor trabajo de formación de calidad se realice, más potente y competitivo será el primer equipo femenino.


La afición

Un gigante dormido

“La del Athletic es la mejor afición”. “Somos diferentes al resto”. “No hay nada como el ambiente de las grandes noches de San Mamés”. Son algunas de las sentencias que durante décadas se han repetido en el ideario futbolístico más cercano. Lo cierto es que estas máximas han perdido peso. Sobre todo desde la mudanza al nuevo San Mamés. Las voces más críticas denuncian que el graderío rojiblanco ya no anima como antes, que el equipo no se ve arropado como debería y que los rivales ya no temen visitar San Mamés.

Aunque en los últimos tiempos es cierto que trabajan en proyectos en común para solucionar este déficit, la directiva del club y los colectivos que convergen en la grada de animación mantienen una tensa relación que incluso es escenificada de manera explícita en los partidos del Athletic.

¿Por qué el socio del Athletic no canta ni anima a su equipo como antaño? Aunque son datos que solo el club maneja, se intuye que la edad media del socio del Athletic es bastante elevada, lo que podría no favorecer mucho a un ambiente más festivo. De todos modos, la entrada de una buena cantidad de nuevos socios con el traslado de campo debería haber ayudado a combatir este aspecto.

Hoy en día, en el Estado español, el fútbol es un artículo de lujo. Los precios de las entradas y de los abonos de socio no están al alcance de cualquiera y menos de los más jóvenes. Esto dificulta la llegada de nuevas gargantas a los asientos de San Mamés. El club lo sabe y ha tomado sus medidas. No solo encadena varios años congelando las cuotas de socios sino que, además, ha puesto en marcha iniciativas puntuales para que menores de 26 años puedan acudir al campo con un precio más reducido.

Seguramente, el ambiente de las gradas sea un ingrediente más de un círculo vicioso en el que se retroalimenta junto al juego del equipo y sus buenos resultados. Mientras llega esa simbiosis entre jugadores y afición está claro que el Athletic debe trabajar para despertar ese gigante otrora tan temido y envidiado por los rivales.

Como dice Aduriz, la edad es solo un número. Los 120 años cumplidos por el Athletic no oxidan las articulaciones rojiblancas. Son el testimonio de una historia única e inimitable, la prueba de que el club ha podido sortear retos y dificultades tan amenazantes o más que las que esperan a este Athletic a la vuelta de la esquina. ¡Que cumpla muchos más!

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