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El saludo del director

Nosotros, ayer, mañana, por Iñaki González

IÑAKI GONZÁLEZ - Lunes, 5 de Junio de 2017 - Actualizado a las 15:06h

Iñaki González

Iñaki González, director en funciones.

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  • Iñaki González

Cuando el devenir del tiempo nos regala un aniversario redondo, como estos 40 años de DEIA, es inevitable que la memoria se torne mirada y aparezcan ante nosotros los que fueron y lo que fuimos.

En el caso de este periódico, no se puede entender que estos días celebremos este cumpleaños sin dar merecido homenaje a quienes lo impulsaron, con más riñones que medios, en un momento en el que las mismas ventanas que se abrían hacia la libertad en Euskadi podían aún hacer volar los proyectos incipientes que creían en la democracia, la libre expresión y el derecho a pensar antes incluso de que se dieran las condiciones para asegurar la supervivencia de la aventura. Más aún cuando la sensibilidad nacional vasca que destila DEIA desde su nacimiento como ADN de su línea editorial era un sentimiento proscrito hasta meses antes. Es de justicia comenzar agradeciendo la iniciativa a aquellos visionarios, encabezados por Luis Mari Retolaza, Mitxel Unzueta y otro puñado de comprometidos e inquietos intelectuales del momento a los que pido disculpas por no citar para no convertir este texto en un listado de ilustres.

A ellos y a varias miríadas de pequeños e igualmente inquietos y comprometidos ciudadanos y ciudadanas de Euskadi que hicieron su aportación económica para que hubiese una voz propia que recogiera su sensibilidad allí donde el monopolio de la información respondía a intereses ideológicos mayoritariamente ajenos al país o directamente privados y no colectivos.

Nació DEIA de la mano de profesionales consolidados y de otros que se hicieron con el propio diario, crecieron con él y han dejado su nombre en el frontispicio de la profesión. Comenzando por sus sucesivos directores y por todos los trabajadores que han pasado por esta casa durante estas cuatro décadas. Y cómo no, por los que hoy han hecho posible que este número llegue a sus manos. Mila esker danori, bihotzez.

Como testigos de nuestro tiempo, hemos asistido a la evolución de nuestro país;hemos compartido sus esfuerzos, sus éxitos;pero también su dolor y sus errores. Hemos querido reflejar la violencia inexcusable, el dolor compartido y el que cada cual experimenta en la soledad de su hogar. Y hoy seguimos empeñados en ser actores y comunicadores del futuro ilusionante que se abre ante la sociedad vasca. Con sus contradicciones y sus virtudes. Con sus retos y oportunidades.

Seguimos apostando por proyectarnos hacia el futuro de la mano de este país y de la convicción mayoritaria de sus gentes de que la convivencia es algo más que vivir uno al lado de otro. Es compartir el objetivo de integrar en un sistema de derechos y oportunidades a todos los que viven en Euskadi y se sienten partícipes de este modelo de sociedad;a esa mayoría que está dispuesta a arrimar el hombro y empujar en la dirección del reconocimiento del diferente, de la equiparación de los derechos de la persona con independencia de credos, sexo o ideologías.

Nuestro compromiso de acoger en nuestras páginas la diversidad del pensamiento que nos enriquece como país nace de ese principio. Y del derecho que este pueblo tiene de desarrollar su proyecto de convivencia sin más límites que los de su propia voluntad y el respeto a los principios y derechos individuales y colectivos que componen los pilares de un modelo democrático.

Esto somos hoy porque ayer fuimos partícipes de la transformación de Euskadi. De su apertura al mundo con vocación de aprender pero también de aportar la riqueza que la especificidad de este pueblo tiene. Un sentido de “lo vasco” que no es tanto un eslogan como un modo de hacer, de comprometernos y de querer compartir. Reconocidos cada vez más en todo el mundo por los emblemas de esa transformación que todos conocemos, pero también por lo que ha permitido que esos emblemas sean una realidad: nuestro carácter emprendedor y el impulso imparable de seguir siendo un actor con el timón de su futuro en sus manos también en las aguas agitadas de un mundo globalizado en el que lo pequeño tiene que ser excelente para hallar su sitio. E insistente, incansable, empecinado incluso en no dejarse llevar por la siguiente ola.

Esa personalidad es un activo de futuro para Euskadi, para Bizkaia y para DEIA. Es la misma personalidad que impregna a nuestro proyecto en Editorial Iparraguirre y el Grupo Noticias. Hemos elegido proyectarnos a la sociedad vasca, a nuestros lectores, haciendo gala de nuestros principios, sin complejos en nuestra visión de país y con la convicción de una línea editorial sólida en un mundo en el que parece triunfar el pensamiento líquido. Dispuestos a asumir los riesgos que eso supone porque no hacerlo sería renunciar a nuestra personalidad y compromiso con Euskadi y su ciudadanía.

El nuestro es un sector siempre vapuleado por las circunstancias del entorno, sean económicas o políticas. Nos movemos contracorriente frente a las voces interesadas que pretenden que la prensa ya no es un agente necesario y desdeñan nuestro compromiso de veracidad e interpretación sincera de la realidad sin renunciar a nuestra visión particular del mundo. Nos reivindicamos frente a las fake news y a los scubs de media hora de vigencia que juegan a que nadie recuerde y, en consecuencia, nadie procese para que, en caso de falta de rigor, nadie reproche. Seguimos creyendo que hace falta una oferta informativa veraz, sincera, no disfrazada de lo que no somos ni diluida en artificios. Interpretando la información y haciendo opinión sobre la misma. No somos neutrales en un entorno que no lo es porque no queremos ser fast food. Ofrecemos el contraste de nuestro punto de vista porque así lo quisieron quienes nos impulsaron en el pasado a tener una herramienta informativa propia y así lo siguen demandando hoy nuestras decenas de miles de lectores.

Y así seguiremos siendo en el papel -al que muchos llevan décadas dando por muerto pero que sigue vivo por voluntad de los lectores- o en cualquier otro soporte que el presente o el futuro nos deparen en los próximos cuarenta años. Pero no nos citamos para entonces. Nos vemos mañana: en el kiosco, en la tablet, en el móvil. Hoy hay en DEIA un buen puñado de profesionales empeñados en que así sea. A todos ellos, mi agradecimiento. A todos ustedes, nuestro compromiso con la veracidad.

Berrogei urte eta gero, etorkizuna. Mila esker!

* Director de DEIA

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