Después del empate cosechado el pasado domingo en Almería, insuficiente a priori pero meritorio tras quedarse con un jugador menos y dos goles en contra, el Alavés seguía aferrado a las matemáticas para soñar con el ascenso. El propio técnico albiazul, el argentino Mario Luna, reconoció tras el partido que el equipo gasteiztarra afronta «un torneo Clausura» en el último tercio liguero. Desde luego, los albiazules saben que su rendimiento debe rozar la perfección en los catorce encuentros que restan para que la temporada eche el cierre. En la actualidad, los gasteiztarras acumulan cinco jornadas sin conocer la derrota que, sin embargo, no están sirviendo para recortar distancias respecto a la zona cabecera. Más bien al contrario, porque los dos últimos empates han situado a cuatro partidos el sueño del ascenso.
Así las cosas, y con el equipo en la decimosegunda posición con 39 puntos, no cabe margen para el error. El lastre de los dos primeros tercios del campeonato es tal que el crédito albiazul se ha agotado. Ahora sólo queda tratar de escalar a la desesperada, aferrarse a las matemáticas para seguir creyendo en el objetivo marcado en verano. La inevitable referencia de hace dos campañas, la del ascenso rubricado en Elche, no resulta demasiado esperanzadora. No en vano, a estas mismas alturas de la competición, los gasteiztarras ocupaban la sexta plaza con 45 puntos, a cuatro del Cádiz, que era tercero en la clasificación.
El final de temporada albiazul, que culminó con el éxito deportivo rubricado en Elche, fue casi perfecto. Diez triunfos, un empate y tres derrotas –una de ellas en la última jornada, sin nada en juego, ante el Sporting en Mendizorrotza– le permitieron sumar 31 puntos en el tercio liguero final. Con esos números, y tras superar a Racing de Ferrol, Terrassa, Xerez, Málaga B, Eibar, Salamanca, Lleida, Poli Ejido, Almería y Elche en las catorce jornadas finales, los gasteiztarras ascendieron con 76 puntos, tres más que el Eibar, que finiquitó en cuarta posición el mejor año de su historia.
Haciendo un ejercicio de imaginación, si el Alavés repitiera aquellos números en el “Clausura” que ahora afronta terminaría con 70 puntos el campeonato liguero, ya que añadiría 31 de los 42 que faltan por disputar a los 39 que acumula en la actualidad.
Ese guarismo se antoja, a priori, insuficiente para lograr el reto del ascenso, ya que Almería y Murcia, segundo y tercero en la tabla, suman 51. Es decir, que el conjunto alavesista debería mejorar los números firmados hace dos años, que bien pueden calificarse como extraordinarios, para seguir con opciones reales de meter la cabeza entre los tres primeros de la clasificación.
Un calendario peligroso
Además de la indudable desventaja con la que parten los albiazules en el tramo final de la temporada, los rivales que esperan a los gasteiztarras atesoran un indudable peligro, lo que a priori complica todavía más las cosas para los gasteiztarras, aunque no tanto como lo han hecho sus propios errores deportivos.
El calendario depara al conjunto albiazul enfrentamientos ante rivales de gran entidad, como el líder Valladolid, que visitará Gasteiz el primer fin de semana de junio, o los aspirantes Numancia, Ciudad de Murcia, Salamanca, Xerez o Cádiz, que será el adversario alavesista este domingo en Mendizorrotza.
Todos ellos cuentan en la actualidad con más puntos en la clasificación que los albiazules, por lo que el triunfo se hace indispensable en esas citas. Pero tampoco será menos importante no acumular más resultados negativos ante conjuntos como Castellón o Hércules, que ya aspiran a otros objetivos en la presente temporada liguera. Casualmente, los dos últimos rivales albiazules, Lorca y Ponferradina, están en zona de descenso y son asequibles, aunque cabe preguntarse si para entonces habrá opciones de ascenso.