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Jonás Ramalho e Iker Muniain, los dos cadetes que debutaron con el primer equipo, comparten los prolegómenos del partido con García Macua y Caparrós. FOTOS: ZIGOR ALKORTA Y OSKAR MARTÍNEZ |
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Jonás Ramalho: el futuro ya está aquí
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El joven de 14 años jugó de lateral derecho en el partido amistoso ante el Amorebieta.
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Marta Hernández
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bilbao. Si el próximo presidente de Estados Unidos puede ser -con muchas probabilidades- negro, ¿por qué no un jugador del Athletic de dicha raza? Todavía queda mucho para saber si el joven Jonás Ramalho, de 14 años, tiene las características necesarias para llegar a Primera División, pero su caso ya está dando que hablar. Joaquín Caparrós decidió convocarlo para el partido amistoso que el conjunto rojiblanco disputó ayer contra el Amorebieta en favor del Ibilaldia. Un futbolista de raza negra en el Athletic. El primero en debutar con la primera plantilla. Junto a Etxeberria, David López o Asier del Horno en el terreno de juego. Era sólo un amistoso. Apenas unos minutos, pero fue una estampa inédita.
Jonás Ramalho vivió ayer uno de sus días más especiales. El sueño comenzó el lunes cuando el jugador se enteró de que el técnico de Utrera iba a contar con él para el partido en Urritxe. Un detalle desde un punto de vista estricto, pero una tremenda ilusión para un niño de 14 años. Jugar con el primer equipo. Un futbolista de raza negra -de madre blanca y padre angoleño- con las mismas posibilidades que cualquier otro chaval de Euskadi. Y es que Jonás es vasco. Nació en Barakaldo aunque ha vivido toda su vida en Leioa y ha jugado en el Athletic desde siempre, desde el Alevín B. Caparrós decidió llamarle haciendo gala de esa famosa frase que pronunció cuando aterrizó en el club bilbaino de que "no me va a temblar el pulso" para contar con chavales de cualquier edad.
Iba a ser una jornada completa, Jonás entrenó desde la mañana con el primer equipo, previo desayuno conjunto, y después jugó el encuentro en favor del Ibilaldia. A las 9.00 horas empezó el gran día de Jonás. Desayuno con sus ídolos, además de con otros jóvenes jugadores: Iker Muniain, Julen Goñi e Ismael López. Muniain es su compañero en el cadete A rojiblanco, ambos militan en un equipo con jugadores un año mayores que ellos. Son dos de las joyas que reserva Lezama y el entrenador andaluz quiere presumir de ellas. Después, a las 10.30 horas, los jugadores de la primera plantilla que no iban a participar en el amistoso de la tarde saltaron al césped de Lezama para entrenar. Los demás, guardaban las energías para la cita vespertina.
"tranquilo" Era un día de expectación. Las miradas estaban puestas en el joven rojiblanco. Él puede significar un antes y un después. Ruptura de barreras, aunque todavía sean cimientos. Una tarde en la que los aficionados opinaban. Una oportunidad para Jonás. Lejos de ser un manojo de nervios, el leioztarra asumió con la mentalidad de sus 14 años su papel. "Él está muy tranquilo. Sabe que es una oportunidad bonita y que todavía queda mucho por delante. Nosotros estamos muy contentos". Estas tímidas palabras fueron pronunciadas por el padre de Jonás instantes antes de que diera comienzo el partido. Y precisamente esos son los pasos que debe dar la joven promesa. Poco a poco y aprendiendo cada cosa a su tiempo. El propio Joseba Garmendia lo decía ayer en sala de prensa: "Yo jugué un amistoso con el primer equipo con 16 años y luego no fui de la primera plantilla hasta cuatro años después".
Ayer, Jonás pudo experimentar lo que se siente en un banquillo de Primera, aunque estuviera sentado en uno de Tercera, el comportamiento de Caparrós era el de cualquier domingo en San Mamés. Y la actitud de los jugadores que estaban en el banquillo visitante de Urritxe era la que se vive en cualquier campo de cualquier categoría cuando se marca un gol. El Athletic ayer lo hizo por partida doble y Jonás lo celebró junto a sus compañeros suplentes.
Y es que el preparador utrerano no mandó calentar al jugador hasta el inicio del segundo tiempo. Estuvo unos minutos con Muniain y Goñi y con ellos, el preparador físico Javier Reyes. Fue entonces cuando mostró sus cualidades físicas al público que se acercó hasta Urritxe. Un futbolista de gran altura y de fina envergadura. En el minuto 67, entró en el terreno de juego en sustitución de Ustaritz. Cuando Caparrós le llamó y corrió la banda del campo de Urritxe el descendiente de angoleños se llevó los primeros aplausos. Ánimos que se prolongaron hasta que tomó su posición. Se fue al lateral derecho con el dorsal número 12 a sus espaldas.
En la banda, antes de cambiarse con el central de Abadiño recibió las últimas instrucciones de Luciano Martín. Las primeras palabras dentro del terreno de juego las recibió de Luis Prieto, siempre pendiente del debutante. Jonás se instaló en el carril derecho a pesar de que puede jugar también de central. Prieto y Asier del Horno se convirtieron en la pareja de centrales y Zubiaurre se pasó a la banda izquierda. El gallartino también estuvo pendiente del cadete.
En los minutos en los que estuvo en el césped, se pudo ver a un jugador con intención de subir la banda. Apuntó buenas maneras, pero se le veía un peldaño por debajo de los demás, con la falta de punch que otorgan la edad y la experiencia. Al fin y al cabo, Jonás tiene 14 años, como muchos de los niños que poblaban las gradas de Urritxe. Cuando el árbitro señaló el final del encuentro, Jonás se retiró enseguida a los vestuarios acompañado por el segundo entrenador del Athletic, que rápido se dirigió hacia él cuando terminó el choque.
sin debate La afición rojiblanca parece tener claro que Jonás, aunque sea de raza negra, encaja perfectamente en los parámetros del club bilbaino. Poco antes de que se iniciara el amistoso de ayer en Amorebieta, unos jóvenes hablaban en un bar cercano al campo sobre el caso del jugador de Leioa. No obstante, no debatían sobre su color de piel, ni siquiera nombraron ese aspecto. Se referían a la razón que había motivado a Caparrós a convocar a unos jugadores tan jóvenes como Muniain y Jonás y se preguntaban qué aportaba eso para unos jugadores demasiado jóvenes.
Y es que las jornadas de tecnificación que decidió instaurar el preparador utrerano a su llegada al Athletic ya crearon algún debate. Caparrós mostró desde el principio su intención de conocer a fondo la cantera rojiblanca, no de una forma ambigua, sino específica, trabajando y entrenando con jugadores de las categorías juvenil y cadete. Con nombres propios. Antes, en pretemporada ya fue más allá llevándose al joven Muniain a la concentración de Covaleda. Ayer Caparrós ahondó en su doctrina y escribió una página del futuro del Athletic. |
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