El pasado martes celebró su 23 cumpleaños en Rincón de Soto con sabor agridulce tras el amargo poso que dejó el partido ante los de Pellegrini. Sin embargo, en lo personal está de enhorabuena, puesto que en el último mes viene recogiendo los frutos de su paciencia y perseverancia BILBAO. El 27 de enero, colaborando en el gol que propició el empate ante el Barcelona, supuso un punto de inflexión que ha sabido rentabilizar en los tres últimos compromisos del Athletic, coincidiendo con el periodo en el que se ha hecho con la titularidad ante Levante, Atlético y Villarreal. Todos estos rivales han padecido en sus propias carnes el olfato goleador de Fernando Llorente (Iruñea, 26-II-1985), quien paulatinamente está logrando zanjar el debate que se había abierto acerca de su progresión, hasta el extremo de que incluso se habló de una posible cesión. Le ha bastado una brizna de confianza, así como ingentes dosis de trabajo para erigirse en el delantero de referencia de los leones para muchos años.
¿Cuántas vueltas le ha dado a lo sucedido el pasado domingo?
¡¡¡Uf!!! Demasiadas. Después de ir por delante en el marcador desde muy pronto y viendo cómo se te pone de bien el partido, creas una cosa en el cuerpo que te gusta. Y al final, cuando todo lo construido se derrumba y se te viene abajo, se te queda un cuerpo mucho peor.
¿Han llegado a alguna conclusión de por qué varió tanto el panorama de una parte a otra? ¿Bajón físico, cuestión táctica...?
Intentas encontrar respuestas y ves que tampoco hay que pensar tanto. Lo que está claro es que empezamos a perder cuando le dimos el balón al contrario, a correr detrás de la pelota, y así fue cuando más nos cansamos. Luego vinieron los goles, pero ya con el 1-1 el equipo se desmoralizó. Era como si ya fuéramos perdiendo en vez de con tablas. Nos hizo mucho daño.
Es que la primera media hora parecía un Athletic que estaba luchando por Europa.
Sí, sí. Salimos y nos comimos a un conjunto que, no lo olvidemos, ahora mismo se encuentra en puestos de Liga de Campeones. Ofrecimos un nivel muy bueno en ese tramo del encuentro, en el que asimismo pudimos haber sentenciado. Fue una primera mitad muy completa y bonita, tras el gol me sentí muy a gusto. Luego no saltamos igual al césped. Quizás lo único que nos faltó fue andar en defensa más listos en cuanto a marcajes y haber continuado apretando arriba. Teníamos el partido muy bien para jugar a la contra pero no supimos hacerlo. Fue un querer y no poder, tenían el balón y no podíamos hacer nada.
Caparrós insiste en que el grupo carece de oficio.
Está claro que, de vez en cuando, en momentos clave no nos comportamos como debemos, que nos falta más oficio.
¿El trabajo de la presente semana vuelve a ahondar más en el aspecto anímico?
Es evidente que tenemos que volver a subir nuestro ánimo. Somos conscientes de que, de haber sacado los tres puntos, estaríamos muy bien posicionados en la tabla. Hemos regresado al lugar donde nos encontrábamos antes, lo que nuevamente nos obliga a viajar con la necesidad de lograr un triunfo. También dejamos argumentos para el optimismo. Somos un equipo capacitado para derrotar a cualquiera que esté enfrente. Pero nos falta tener más tranquilidad con el balón cuando vamos en ventaja y nos aprietan. Cuando nos defendemos atrás hay que saber sacar provecho de nuestras opciones.
En vísperas de visitar al Atlético muy pocos apostaban por la victoria. ¿Hay que recuperar en Almería el espíritu del Calderón?
Por supuesto. El Almería es un conjunto que está demostrando su fortaleza en su estadio, con una defensa que encaja pocos goles (un total de 22, únicamente uno más que el Real Madrid y cinco más que el Barcelona). Pero hay que tirar de optimismo. Existe una gran igualdad en el campeonato y puede pasar cualquier cosa. Si le echamos todo lo que tenemos contaremos con bastantes posibilidades de regresar a Bilbao con los tres puntos. Además, las nueve de la noche, y por Canal Plus, es una hora que nos está trayendo buena suerte (sonríe) y ojalá que siga esta racha.
Enfrente tendrá a Diego Alves, que ha permanecido imbatido durante 679 minutos, hasta el gol de Tchité.
La verdad es que hasta hace bien poco era un portero desconocido para la gran mayoría. Llegó prácticamente sin hacer ruido y poco a poco ha demostrado ser un guardameta al que es muy difícil hacerle goles, aunque mucha culpa la tiene su retaguardia, que está realizando una gran temporada. La misión con que debemos encarar este choque es saliendo desde el principio a buscar la portería, a intentar marcar. En el supuesto de que nos suceda algo como en el Calderón, que sean ellos quienes lo metan, pues habrá que recomponerse igual. Los partidos se hacen muy largos y siempre hay momentos en los que puede haber un bajón. Habrá que aprovechar el del contrario.
Por una u otra razón no hay forma de dar un salto e instalarse en una posición más cómoda en la clasificación.
Ya digo que la igualdad es terrible. Aquí nadie quiere quedarse descolgado, ni por arriba ni por abajo. Y eso, en cuanto a la competición en sí, hace la Liga más atractiva y más disputada. Ahora nos plantamos en un trayecto crucial porque habrá que medirse a rivales directos en esa pelea (Valladolid, Betis, Getafe y Recreativo), ahí se verá en qué Liga queremos estar jugando cuando nos acerquemos al final.
Amarrando bien en San Mamés.
No sólo en La Catedral. Quizás sea ahí donde tengamos que demostrar que el partido es nuestro, que no nos pueden robar ni un solo punto. Pero a domicilio habrá que salir con la misma intención que en casa. A estas alturas los puntos son vitales en cualquier sitio, y a veces los de fuera son igual o más trascendentales.
En lo personal sí parece estar dando el plus que se le demandaba. ¿Está recogiendo los frutos de tanta paciencia y constancia?
Estoy teniendo la oportunidad de jugar. El entrenador está confiando en mí y estoy muy agradecido. No puedo emplear más palabras que insistir en que quiero seguir trabajando para mejorar día a día, y para que mis goles sirvan para ayudar al equipo y para sumar puntos.
¿Mira mucho hacia atrás?
Lo pasado, pasado está. De todas las cosas malas he intentado aprender de ellas y ahora estoy aprovechando mi momento. No quiero pensar mucho en todo lo que ha sucedido en estos últimos meses. Eso ya está vivido, aunque sí es verdad que ha habido cosas duras. En estos instantes me limito a seguir disfrutando, a pelear duro en los entrenamientos y en los partidos. Ojalá pueda continuar haciendo tantos y que valgan para acomodarnos en un puesto que traiga consigo calma para todo el mundo.
Pero habrá tenido un momento de los de apretar puños, de decir "van a saber que aquí estoy yo".
En el fondo uno siempre confía en sí mismo, pero por los momentos en que te encuentras a veces te sientes más decaído y te cuesta sacar todo lo que llevas dentro. Pero siempre están esas ganas de seguir luchando para llegar a ser alguien en el Athletic.
Cuando no lo ha hecho bien nunca ha tenido reparos en admitirlo.
Cada vez que he salido a sala de prensa he sido claro. Si yo me veía mal siempre decía que me faltaba esa pizca de continuidad para coger confianza dentro del campo. Con los partidos vas cogiendo físico, aportas más cosas... Y los goles, ahora los estoy haciendo. Cuando entras en una buena dinámica algunos de los que llegan es como si entraran solos. Sobre mí se ha hablado bastante, pero como se habla de otros. Somos todos conscientes de que es algo propio del fútbol.
¿Cómo aprecia la irrupción de Aitor Ramos escoltándole en ataque?
Es importante que Aitor salga a comerse la hierba y que se reviente, da lo mismo que se desfonde en 45 minutos que en media hora. Debe darlo todo. Está demostrando que tiene un gran nivel. Tenemos luego recambios de garantías para que, el que salga, se comporte igual.
El técnico no cesa de hacer guiños a la cantera.
Lo importante es que se siga confiando en los jóvenes hagan lo que hagan, enseñándoles cada día cosas nuevas. No es fácil llegar al primer equipo y mucho menos quedarse.
Desde el club parece que hay empeño en que la próxima temporada una de las opciones arriba sea la pareja formada por Llorente y Llorente (Joseba).
Joseba está teniendo un año increíble en el Valladolid. Ciertamente, está que se sale. Si recalara definitivamente en el Athletic sería fenomenal porque se trata de alguien que entra dentro de la filosofía y que lo está haciendo muy bien.
Resulta curioso que, en estas últimas semanas en las que el equipo fue sumando triunfos, en el entorno se dejó de hablar de temas ajenos a lo meramente deportivo.
Es lo que tiene el fútbol cuando entra la pelota y se gana. Que todos estamos contentos y no se habla de nada más. Lo principal es trasladar un mensaje de tranquilidad a nuestros aficionados. Somos los primeros que sabemos que el objetivo que tenemos entre manos no será fácil de sacar adelante porque aquí no te regala nadie nada. Ninguna temporada lo está siendo, ahí cerca tenemos el sufrimiento padecido en las dos últimas. Pero en esta ocasión se está viendo otra cosa sobre el terreno de juego. Estoy convencido de que con la imagen que estamos ofreciendo últimamente irán cayendo los buenos resultados, con independencia del quién sea jornada tras jornada el rival. Nuestro propósito es conseguir en Almería una victoria que pueda ser enlazada con otra en casa.