bilbao. Julen Guerrero lloró el 11 de julio de 2006. Aquella mañana, arropado por todos sus compañeros de vestuario, anunció que colgaba las botas. Que decía adiós a catorce temporadas en el primer equipo del Athletic. Ayer, 19 meses y 26 días después de aquella mañana de verano, se supo que pone fin a 26 años en el club. Llegó a Lezama con sólo ocho años de edad. La Perla de Portugalete seguro que volverá a derramar lágrimas por doquier. Si es que no lo ha hecho ya. El último mito del Athletic deja la que ha sido su casa. Por imperativo legal. Porque Fernando García Macua, el presidente número 30 en los 110 años de vida del Athletic, pasará a la historia como el mandatario que así lo propició. Porque Julen ha marcado un antes y un después en el Athletic. Porque Julen ha sido santo y seña de unos colores. Porque, aunque haya tenido sus detractores en los últimos tiempos, son muchos más los que le consideran como un referente.
Guerrero colgó las botas tras renunciar a su último año de contrato, que expiraba el 30 de junio de 2007, y pasar a los banquillos. Dirigió la temporada pasada al Juvenil de Honor, en el que por determinados motivos pasó con más pena que gloria. El pasado 12 de julio llegaron las elecciones y el de Portugalete compareció en la plancha de Juan Carlos Ercoreca, uno de los tres candidatos a presidir el Athletic, como director deportivo cuando era empleado del club. Aquello le pasó factura. García Macua no le perdonó. Es la sensación que queda. Han pasado casi ocho meses de aquello. Ocho meses en que su caso ha permanecido abierto. Hasta que García Macua lo ha cerrado.
Durante estos ocho meses Guerrero ha permanecido lejos de las instalaciones de Lezama, cerca de la casa donde reside. En su contrato, tras colgar las botas, rezaba que debía entrenar a uno de los cuatro primeros equipos del club. Cuando García Macua accedió al sillón de Ibaigane le relevó de su puesto de técnico del Juvenil de Honor. En el Athletic, con Joaquín Caparrós, en el Bilbao Athletic, con Kike Liñero, y con Bingen Arostegi en el banquillo que había ocupado él en el curso anterior, Guerrero ya no tenía sitio. Sólo podía continuar en la entidad bajo una nueva función. La Junta Directiva se lo ofreció. Ser uno de los coordinadores de las Unidades de Tecnificación que pretende crear el club, captar nuevos valores y ejercer como embajador del club en actos sociales. Eso sí, debía renunciar al contrato indefinido que tenía firmado para que sólo tuviera vigencia hasta 2011, cuando acaba el mandato de esta Junta Directiva. Primer inconveniente. Además, le ofrecían un sueldo de unos 60.000 euros, sometido a subidas graduales en esos cuatro años. Este segundo punto se perfilaba en principio menos peliagudo. Pero el primero iba a ser duro de pelar. Reunión tras reunión, y las dos posturas seguían sin acercarse.
Mientras tanto, los rumores no dejaban de cesar. ¿Se solucionará el caso Guerrero? Tenía ya trazas de culebrón. El de Portugalete, entretanto, recibía el apoyo mayoritario de las peñas del Athletic, la gente le saludaba en la calle, el público le ovacionaba en el actual torneo de fútbol indoor... Desde hoy, se escribirá otra historia.
Un icono para la masa rojiblanca
Ayer, el número de peñas del Athletic que respalda el comunicado hecho público un mes atrás, en que el que se muestra el apoyo a Julen Guerrero y donde se reclama su continuidad en el club, se elevaba ya a 264. Ese apoyo ha ido en aumento día a día respecto a las 150 agrupaciones rojiblancas que firmaron el primer escrito. Julen siempre ha contado con el cariño mayoritario de la masa social. Ésta así se lo hacía llegar siempre que salía a calentar en la banda en sus últimos años en el primer equipo, en los que dejó de disfrutar del papel estelar de sus mejores tiempos. Porque el de Portugalete, sin duda, se había convertido ya en un mito desde que irrumpiera con enorme fuerza en 1992, cuando sólo contaba con 18 años. Aquel joven con cara angelical y ojos azules sedujo a la parroquia rojiblanca desde el primer día. Luego él se encargó, a base de goles y compromiso, de escribir su leyenda. Julen Guerrero se convirtió en un emblema del club y en todo un recurso mediático. Rechazó ofertas multimillonarias de grandes clubes de Europa y firmó en 1995 un contrato de por vida con el Athletic. Ha durado sólo trece años más. >p. r. |