bilbao. Joaquín Caparrós tardó mucho en comparecer en la sala de prensa del Manuel Ruiz de Lopera y cuando lo hizo salió con un semblante realmente serio. La víspera en Lezama el entrenador del Athletic había señalado que era consciente que por su pasado y arraigo sevillista tanto él como Aitor Ocio no iban a tener un buen recibimiento. Sin embargo, lo sucedido ayer en el estadio bético fue mucho más allá. El colegiado aragonés Clos Gómez tuvo que suspender el partido en el minuto 70 cuando un energúmeno lanzó una botella a Armando, que sufrió una herida inciso contusa en el ojo derecho.
Joaquín Caparrós, como era lógico y normal, en su comparecencia ante la prensa obvió por completo cualquier referencia al juego y habló única y exclusivamente de la agresión a Armando, a la que calificó como una "salvajada".
El de Utrera aseguró que "este es un hecho muy grave, y hay precedentes de UEFA con lo sucedido en el partido de Dinamarca. Lo más importante es decir que es un salvajada. El jugador lo puede contar, pero podía haber pasado otra cosa".
El técnico rojiblanco transmitió las sensaciones que, tanto suyas como de los jugadores, que habían vivido en el vestuario. "La sensación no es buena evidentemente, y el que peor sensaciones tiene es Armando. Ha tenido un pelín de suerte, ya que aunque el corte parece muy profundo, podía haber sido mucho peor", aseguró.
El sevillano tenía muy claro que lo sucedido ayer en el Ruiz de Lopera no es nada bueno para el fútbol. "Todos los que estamos aquí condenamos lo sucedido. Las sensaciones no son buenas y esto no es nada bueno para el fútbol", manifestó.
Joaquín Caparrós desveló que él no había visto la agresión a Armando ya que estaba de espaldas al campo cuando se produjo el lanzamiento de la botella. "No he visto la jugada. Me he dado la vuelta y es cuando me han dicho que le han dado un botellazo a Armando. El jugador no podía seguir y además ha habíamos hecho los tres cambios. Estaba claro que Armando no estaba para jugar", señaló.
Caparrós, en su época de entrenador del Sevilla, ha vivido muchos derbis calientes contra el Betis, pero quería dejar claro que lo de ayer superó con creces cualquier cosa que uno puede imaginar. "Ha habido mucha presión y mucha tensión. Pero eso es fútbol y cabía esperar. Una cosa es lo que sucede en el terreno de juego y otra bien diferente es la agresión a un jugador. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Al final, por fortuna, no ha sido todo lo grave que podía haber pasado. Lo único que importa ahora es la situación del jugador". |